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jueves, 1 de agosto de 2019

Notas de viaje



Los viajes inspiran, qué duda cabe, uno va por ahí absorbiendo nuevas sensaciones y a veces encuentra un pequeño remanso pa dedicarle unas pequeñas líneas a lo que experimenta. Está bien porque de algún modo constancia de lo que se vive y de cómo se siente, más allá de lo meramente descriptivo. Por eso, recién aterrizado de un viaje, compilo los pequeños retazos  que han ido surgiendo sobre la marcha para darle una forma que no tienen pero, aún así, dejarlos todos bien juntitos a esperas de ver si hago a posteriori un cuaderno de viaje al uso narrando algunas de las experiencias vividas

Hace dos años justamente hablaba de no querer darle la razón, por una vez, a la frase de Sabina en Peces de Ciudad: "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver" cuando a la vuelta de nuestro viaje por Portugal parábamos, 8 años después, en Lagoa de St André. Hoy, en cierto modo, se repite la historia. En esta ocasión no han pasado ocho, solo uno, desde que estableciéramos nuestro campamento base en un camping mágico cerca de Hervás para conocer una región no menos mágica. En esta ocasión cambia el destino y eso de llevar campamento base, la casa va a cuestas, pero la logística nos invitaba a parar, y con la parada el recuerdo intenso de lo poco que a estas alturas supone un año, convertido en decisión correcta al ver las caras iluminadas de los niños ante la sorpresa...durará poco la parada; la aventura continúa, pero qué poca razón parecía llevar Don Joaquín, aunque yo creyese siempre que la tenía.

                                                                                                                             23-07-2019


Ribadeo es frontera hermosa en forma de ría para darle a Galicia su lugar. Frontera, como todas inventadas, pero en este caso muy lógica y natural Nos esperan, poco después, catedrales en forma de playa, para la cual decidió nuestra especie hacerlo bien, a pesar de los engorros y pedir permiso y así hacer que las aglomeraciones tan propias de los nuestros sean algo menos aglomeraciones. Se ve una cola en el fondo y alguien me dice que es no es nada. Es raro, muy raro, tener que que pedir permiso para entrar en una playa y encima hacer cola, pero no seré yo el que diga que no sea necesario. Mas raro es si cabe que me hagan pagar y pague por cagar antes de entrar. Pero bendito baño. Recuerdo lo que nos chocó hace una treintena de años la misma idea en la capital francesa y cómo decidimos por entonces desecharla, pero hoy me vale para entrar con menos peso a las catedrales en forma de playa y de paso inspirarme para escribir estas líneas. Podría sentirme mal por tener al resto de la familia esperando por mí, pero más rato pasé ayer rellenando los informes para los permisos y estos están en mi correo

No entrarán sin mí....

...o al menos eso me decía en ese momento que escribía en el WC porque al final entraron. Se ve que se colaron, aun ellos sin saberlo. Me di cuenta cuando la chica de la escalera me pidió la credencial. Yo, que iba solo y descargado, y ellos que eran tres. Cuando me preguntó si solo le respondí que entendía que los otros tres se habían colado. Ella hizo mutis por el foro, gotita de sudor, sonrisa galega y a seguir.

Más abajo estaba la familia, con su primogénito encaramado, como le gusta en lo alto de algún pedrusco pizarroso o esquístico que pal caso viene a ser lo mismo, espero no encontrarme a geólogos exquisitos para recordarme que en realidad son gneis. El caso es que le hice saber a su madre que igual no debería subir y mientras empezábamos a discutir sobre si sí o si no, un señor, muy guarda él, nos pitó con el pito, como no podía ser de otra manera. 

Se ve que en la playa de las Catedrales no puedes hacer nada sin pedir permiso, ni sin toparte con una marabunta de personas que vienen a demostrar que lo de la restricción está muy bien, pero igual le tienen que poner otro nombre. Mientras mascullo en mi soliloquio interno sobre el asco que da nuestra especie acudiendo como moscas a la miel, la majestuosidad del paisaje va acallando mis voces y en esas tesituras, como de costumbre, me voy moviendo, al tiempo que nos alejamos y la dificultad de alguna nueva cueva me aleja por fin de la muchedumbre y entonces, definitivamente y sin paliativos, lo gozo. Qué mágico lugar. 

Ahora que estamos en tierras gallegas, al borde pero gallegas, por insistencia de los amigos y familiares que fueron antes a las Catedrales y nos presionan hasta la extorsión para no dejar de hacerlo, nos enfrentamos a la posibilidad de cambiar el rumbo del viaje y es que, deshacer lo ya andado en ruta furgonetara se me antoja, al menos a mi parecer, algo como que pá qué... así que, de un plumazo, borramos Gijón y Picos de las anotaciones imaginarias,no sin cierto pesar, y anotamos Santiago, el cual se acerca a estas horas a menos de 20kms y un futurible norte portugués que queda demasiado lejos y borrable a estas horas...veremos qué pasa

                                                                                                                                                 26-07-2019

Uno se pregunta si es viajero o turista y si acaso eso tiene sentido o importa. Algo se busca, algo se encuentra y algo se lee. Más o menos lo que la intuición nos hacía pensar que podían ser la diferencias por ahí se hallan. Y, honestamente, puede que tengamos aún mucho más de turistas que de viajeros, pero más de viajeros que ayer. En cualquier caso, es fácil descubrirnos un poco de cada parte. Somos turistas cuando ávidos buscamos información para llegar y devorar lugares. Puntos de interés. Quizás también seamos turistas cuando tenemos más necesidad de la cuenta de fotografiar los momentos o una atracción fatal por degustar platos ricos en buenos bares(bonitos y baratos). Pero tal vez seamos más viajeros cuando giramos el rumbo y nos levantamos sin nada decidido. Cuando renunciamos a un lugar "imposible de no visitar" por ahorrarnos aglomeraciones o cuando nos alejamos un poco de todo a oír el mar. Como este mar que ahora oigo que se ha cruzado en mi camino sin haberlo planeado y del cual aún desconozco el nombre y no tengo ningún interés en hacerlo. Lo oigo, me dejo calentar por el sol que lo calienta y me siento en las rocas que él, cuando está de malas, erosiona. Ahora me tumbo, me siguen llegando sonidos y olores. Aún siento que me encuentro a años luz de ser capaz de describir las sensaciones de los sonidos y los olores, tal vez el día que sienta que pueda hacerlo sea un buen escritor, mientras tanto lo único que acierto a decir es que no suena como nuestros mares del sur. Si de repente alguien, estando allí, me colocase aquí, creo que podría ser capaz de adivinar que estoy en mares de Galicia. Y qué sé yo de los mares de Galicia? Solo que tienen olores y sonidos diferente que no sé describir pero me embriagan y calman a partes iguales...
Seguiremos caminando

                                                                                                                                                    27-07-2019

Y decididos sacamos pecho orgullosos de nuestra tierra, al tiempo que en un alarde de honestidad admito la insuficiencia en su ciudad. Convencido argumento que el entorno es un paraíso; y lo es, pa qué engañarnos. Pero me pregunto si acaso no lo es Somiedo, Ubiñas, la Ría de Muros o la de Arousa... cuántos paraíso escondidos por el planeta que en un alarde de ignorante osadía obviamos como si no existieran. Ayer, otro patriótico de la tierra, viajado y osado ignorante como yo, me confesaba que después de todo lo vivido no ponía por delante ningún rincón del mundo que no fuera de esquina a esquina que abarca su ría de Muros y Noia, y yo lo entendía, porque así lo quiero entender, cuando me embriaga Bolonia de sol a sol con su luna incluida y vuelvo a casa exhausto y borracho de felicidad; o cuando un nuevo sendero se descubre pa ser explorado por algún recóndito nuevo rincón de mis Alcornocales...y puede que no lo cambie, pero cómo anteponer la belleza de nuestros paisajes a los de Pola de Somiedo, o a los del Parque Natural de Luna y Babia al norte de León. Viajar es toparnos de bruces con nuestra ignorancia para relativizar nuestro egocentrismo en forma de tierras prometidas y aspirar la belleza desbordante que regala cada rincón de este planeta inigualable que se empeña en recordarnos, grabarnos a fuego, que no tendremos nunca mejor cometido que luchar por no mandarlo a tomar por culo 
                                                                                                                                                    28-07-2019


Salimos de Portugal por los pueblos que nos desembocan en Badajoz, y los áridos campos, las ancianas en las puertas, los hombres en el bar,letrinas en vez de vaters, nos recuerdan el pasado de una infancia que hoy se ve ya tan lejos. Esa que retrató Serrat con su Pueblo Blanco, y me pregunto si a Serrat, el día que muera le harán el favor de enterrarlo en la ladera de un monte más alto que el horizonte entre la playa y el cielo. Y pienso cuánto dolería al pueblo la muerte de Serrat y si igual esta nos llevase a tiempos remotos en los que se miraba al futuro con sed de libertad e ilusión, dejando tiempos oscuros atrás. Se va mi mente a Serrat como si hablara de otra cosa que no fuera lo mismo que recordar la España que retrató, la España que fue que hoy se pinta de otra cosa, como el mundo en general, se pinta con menos matices. El precio de la globalización, tsunami que arrasa toda la diversidad histórica y cultural de los pueblos que se despoblan del Mediterráneo a Galicia, de Cádiz a Aragón y de las tribus que se extinguen o se prostituyen al auge del afán de la caza fotográfica. El precio de lo inevitable y nos ponemos bucólicos... pero no seré yo el que quiera "vivir colgado de un barranco y preguntarme por qué nace la gente si vivir o morir es indiferente"
                                                                                                                                                    30-07-2019

jueves, 28 de febrero de 2019

Cuadernos de Lanzarote


En algún momento de mi primer año de la carrera un libro de José Saramago cayó en mis manos, concretamente, La Caverna. En él una literatura absolutamente diferente a todo lo visto anteriormente por aquel joven lector de dieciocho años iba causando una extraña adicción que invitaba al romanticismo, la añoranza, la nostalgia, pero sobre todo a la reflexión. Indagando por recónditos rincones del alma humana aquel joven yo se iba enamorando de un mundo algo triste, pero real, sereno y profundo. A La Caverna le siguieron Ensayo sobre la Ceguera, uno de esos libros que marca un antes y un después en la vida de todo aquel que la mire con crítica mirada y ansias de vida. El Hombre Duplicado, Levantado del Suelo, El año de la muerte de Ricardo Reis, Ensayo sobre la Lucidez, Las intermitencias de la muerte...en los años venideros era pura pasión lo que sentía por el escritor luso. A cada nuevo libro que sacaba allí estaba yo devorándolo, nunca antes sentí igual pasión por la escritura de alguien. Incluso en mis primeras tentativas de escritor la prosa me fluía indefectiblemente con aromas saramaguianos, salvando los años luz, claro está. 
Y a mi pasión por su prosa había de sumarse, no podía ser de otra manera, la admiración a su persona. Su compromiso, su lucidez, pero también su visión inundada por el pesimismo que brinda la realidad del que mira, precisamente, con lucidez. Pero Saramago era compromiso, y cuando por entonces emitían una serie documental titulada Voces Contra la Globalización en la que personalidades de la talla de Esquivel, Galeano, Samí Nair, Susan George o Saramago daban su agorero punto de vista sobre todo lo que debió acontecer después, allá que iba yo, inoculado por la necesidad de oír al sabio portugués. Y al sabio portugués, tuve la oportunidad de ver muy cerquita de mi casa de Granada, allá por el 2005. En aquella conferencia nos habló de la importancia de la escritura para aprender a pensar. El arte de construir con palabras, como el albañil lo hace con ladrillos, para crear los muros del pensamiento. Pasé entonces muy cerquita suya, y algo me empujaba a saludarlo, estrecharle la mano y profesarle mi incondicional admiración, pero la prudencia me hizo saber que aquello de poco valdría. 
El tiempo pasó, crecí, me hice mayor, empecé a trabajar de profe y allá por el 2009 volví a devorar sus últimas obras, ya que entonces lo tenía bastante abandonado, Caín y el Viaje del Elefante, y algunos meses después, en junio de 2010 pasó lo irremediable, a los 87 años nos abandonó un hombre induplicable, no era una sorpresa, pero algo se apagaba con él. Me emocionó saberlo y le puse una velita pequeñita pero firme en algún recóndito rincón de mi lucidez que me ayudase a que tardase mucho en apagarse del todo.

Los años pasaron, y llovió una década, y las vueltas de la vida me llevaron a la isla que lo vio morir, y antes que eso vivir sus últimos dieciocho años. No he venido a Lanzarote a visitar su casa, ni siquiera lo tenía como plan ineludible, pero supongo que aquella vela ha sabido tomar la decisión de acudir al que ha sido un momento sagrado para un ateo, en casa de un ateo. La Casa Museo de Saramago en Tías debe ser una visita obligada para todo amante del Nobel que visite la isla. En contraposición con los abarrotamientos que colapsan el legado del genial hijo predilecto de la isla, César Manrique, o el PN de Timanfaya, tres modestas familias visitábamos la casa con una perfecta explicación, fruto de las palabras de su esposa, Pilar del Río, que se le regalan al visitante audioguía mediante. Fascina ver la sobriedad de una casa, hermosa y llena de coleccionismos, propias de una persona de alta clase, pero con la humildad de quien no necesita grandes opulencias para vivir. Sobrecogedora la historia entre Manrique y Saramago que habiendo concertado una cita para verse y conversar recién llegado el escritor a Lanzarote, un accidente truncó la vida del artista haciendo que ésta no llegara nunca a producirse. Hermosos los cuadros, algunos regalos de Alberti, otros de anónimos, otros comprados. Estremecedor oír al tiempo que se ve la cama donde moría sereno, tranquilo, natural, acompañado. Cercano compartir con los otros visitantes un café portugués en su cocina, tradición que siempre siguió la casa, y sigue manteniendo a día de hoy. Asombrosa la biblioteca personal  de José y Pilar que alberga más de quince mil ejemplares y que tuvo que llevarse a otra casa aparte, colindante. Tierna la historia del olivo que Saramago trajo desde su tierra natal en Azinhaga en una pequeña maceta a sus pies en el avión y que hoy recibe, majestuoso, al visitante, símbolo de la Paz. Inspirador ver el sillón en su jardín tras la roca volcánica en la que se sentaba a otear el horizonte, la mar, y pensar. Romántico ver los pequeños detalles de aquella historia de amor tan hermosa que ambos vivieron.  
Y en el tiempo que ha durado la visita, mis dos hijos, junto a nosotros, respetando lo solemne del momento...
El legado se ha respetado con la lucidez, serenidad y naturalidad que caracterizaba al maestro...podría sentirse orgulloso.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Across the Universe


La tercera temporada de Lost y su “We Have to go back” nos tenían  atrapados a la pantalla y monotemáticos en las conversaciones. Por aquellos días crecíamos deprisa encontrándonos un paso más dentro de la adultez que de los días universitarios, pero aún sin demasiados compromisos. El primer año de convivencia estaba a punto de concluir, tocaba mudarse y puede que, por todo un poco, decidiésemos que un gato, a falta de hijos que ni se vislumbraban en el horizonte, era el paso lógico. Así que, haciendo caso a nuestro espíritu frikiero, acordamos llamarlo Sawyer. Sawyer era pequeño y hermoso, tan precioso que conquistó corazones desde un primer momento, muy especialmente el de Elena. Llegó en plena mudanza, así que no tuvo el mejor aterrizaje. No debe ser fácil que vengan unos desconocidos y te separen de tu madre y tu hermana para siempre, pero en fin, esa es la vida de los humanos y los gatos. Sawyer no tardó en acostumbrarse a los mimos que no cesaban y a eso de ser el rey de la casa…más un zulo que una casa, pero rey al fin y al cabo. Sawyer nos acompañaba si íbamos a Granada de visita o si tocaba Algeciras. Los días pasaban y su pelaje blanco y negro, su continuo ronroneo, sus juegos y sus múltiples manías fueron formando tanta parte de nosotros como nosotros mismos.
El tiempo, como siempre hace, decidió seguir pasando, y ante la pequeña preocupación de verlo a veces tan solo y ante las casualidades del destino, Trotsky no tardó en aparecer. Y ya eran dos. Trotsky con sus miedos, sus locuras y la energía incombustible de ser cachorro hacían que Sawyer a veces perdiese los nervios…pero pronto, muy pronto, se acostumbraron tanto el uno al otro como a ellos mismos.

Viajes, cuidados, vacunas, Lennon, escapadas y vallas antihuídas, arañazos, horas de sueño, mimos, juegos, liquidito, arena de perla, manías, juegos con cajas, bolas de aluminio, ataques por sorpresa, ronroneos… y el tiempo siguió pasando. Embarazo, mudanza y Adán vino para quitarles su reinado. En Algeciras la vida se empeñaba en ir aún más deprisa e inevitablemente Sawyer y Trotsky pasaron a un segundo plano. Aprendimos a compartir momentos nocturnos, a encontrarnos a deshoras, a buscarnos las vueltas, especialmente cuando sabías que en Sawyer siempre existía ese remanso de paz capaz de ponerle freno a la frenética actividad de ser padre primerizo, o de tener a dos hijos pequeños…y cuando duermen, y te ibas a la cama, allí estaba él, para pegar tu rostro sobre su abdomen, para respirar más lento mientras el mundo iba desacelerando al tiempo que las vibraciones de sus ronroneos comenzaban a ganar intensidad y atrevesar todo tu cuerpo. A veces he sentido cómo llegaban directamente al corazón, y aparecía el remanso. Sawyer era dador. Y eso era un privilegio que nos podíamos permitir, recibir tanto a cambio de nada.

La salud nunca pareció resentirse, salvo alguna contada excepción y nada llamativo. Eso es lo que pensábamos hace ya algo más de un mes, pero el posible resfriado de Sawyer se alargaba más de la cuenta y lo tenía demasiado bajo. Tocaba ir al veterinario, pruebas, nervios, malas vibraciones y el diagnóstico no vino a despejarlas. Sawyer parecía condenado, aunque nos dieron un clavo al que agarrarnos, y nos agarramos, y Sawyer reaccionó como ese bicharraco que ha sido siempre. El suero le cargó las pilas y la nueva analítica nos lanzó por las nubes durante algunos días…aunque no demasiados. El riñón seguía sin funcionar todo lo bien que desearíamos esperar y los días de amodorramiento, abulia y apatía volvieron a ir ganando la partida. Todo tiene un tiempo. Todos tenemos un tiempo. El tiempo de esos seres que  llamamos animales de compañía y decidimos que nos acompañen en nuestro viaje está destinado a ser más corto. Pero todos tenemos nuestro tiempo. Duele despedirse, duele asumir una nueva perspectiva en la que su presencia ya no inunde el hogar. Duele el vacío que queda y los recuerdos a veces duelen, pero siempre reconfortan.
 Las personas que ponen a los animales (los no humanos, nosotros también lo somos) en un segundo plano desprestigiando todo tipo de sentimiento empático o de familiaridad, o de compañerismo, o de amistad, tal vez es porque no han experimentado lo que es vivir con ellos. O tal vez es por vete tú a saber qué. El caso es que, nos queda el cálido y sereno recuerdo de tanto vivido. Ahora que han pasado dos semanas, escribo estas letras y sonrío levemente, con más calma, tal vez heredada por toda la que él regalaba. Fue dura, muy dura, la despedida, pero también hermosa. Llena de amor y de recuerdos. De paz y gratitud. Porque es exactamente eso lo que sentimos al pensar en los años que hemos compartido con Sawyer, su vida. Y reconforta, también bastante, saber que, aun con nuestros errores, hemos podido brindarle una vida más que satisfactoria.

 Sonaba Lennon en los últimos minutos que compartimos, porque siempre decíamos entre risas, pero de un modo totalmente sincero, que era el único que lo calmaba en aquellos viajes Málaga-Algeciras que tan nervioso le ponían. Sonó Beautiful Boy la cual siempre será para nosotros su canción y le despedimos mientras lo hacía el Across the Universe, porque de un modo u otro, algo así es lo que queremos creer que pasó, que viajó a través del universo en un momento fugaz que duró una eternidad…


 Gracias por tanto. Te queremos, te extrañamos.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Irrealidades reales vs Realidades irreales...Buenas noches, Papá Noel


Entonces, como de repente, me pongo a escribir, sin importarme que sea muy tarde, sin importarme quién lo pueda leer. Y me pregunto, ¿por qué no escribir como si no fuese a ser leído? ¿Por qué no lo escribo sin miedo a autocensurarme?¿ Por qué no dejo de escribirlo como siempre escribo últimamente, pensando en el interlocutor, sino solo, y esta vez solo, para mí? ¿Por qué no lo escribo como un secreto de confesión? Algo que no pudiera dejar salir y que, sin embargo, lo voy dejando ¿Por qué no busco la libertad de escribir, unir letras bajo mis dedos, sin que el mundo se pare, sin que lo haga mi mente? Solo desando buscar algo desde la  esencia en este cuasi marchitado ser que , por los pesos irrevocables de una sociedad insistente, va cediendo….va cediendo y que, sin embargo, no llega a ceder del todo. Este ser, que insiste, precisamente  en eso, en ser. Transcurre una noche, como lo hace otra. Buscando un remanso. Un brillo sincero que diga que la esencia no se perdió. Que insista, que grite, que patalee sin dolor, que la esencia no se perdió. Y alargamos las horas…tal vez refugiados en un vaso de alcohol. Una cerveza que decimos consumir para alcanzar un grado de conocimiento, un leve destello, que sonroje a quien mire, tal vez por la estupidez, tal vez por el hecho de tratar asumir que, nada sigue estando donde debiera estar, si es que acaso, hubiera un debiera, si es que acaso hubiese algo más que justo este momento y la música que suena. Porque, lo cierto es, que de un modo u otro, estableciendo el contexto que quisiéramos establecer, la música seguirá insistiendo en ser prerrogativa incuestionable. Tal vez viene del este, o quizás del oeste. ¿Mejor sería el sur? ¿O quizás el norte?, pero las teclas siguen replicando sin conseguir ser más sinceras que la música que suena, y mientras el tiempo hace un aparte, mientras la música suena, la vida nos hace guiños y el reloj de arena paró su condena. Esa que taxativamente muestra sus dientes a los bienintencionados oyentes que olvidaron vivir, atrapados en el poso de la irrealidad social y sus redes que todo lo envenenan. Muero por ser, una causa injusta que de su injusticia realce la belleza más cruenta de unos fieles despojados del sentido adulterado de ser ocaso. Ocaso que opaco dejó de brillar, ninguneado por los debieras y los deberías, y los múltiples galimatías de una palabra emborronada por el lenguaje de lo nefastamente correcto. Insistiendo en perder.
Brillan ojos joviales pidiendo respuestas que ya no sé dar. ¿Cómo buscar un sentido cuando no lo entiendes? ¿Cómo ser ejemplo de lo que se tiene que ser, si perdiste ese ejemplo, si deconstruiste esa palabra? ¿Cómo hablarle, a esos ojos joviales que brillan, de las contradicciones? De lo tristemente mortal que resulta asumir realidades impuestas que no han sido sometidas a referéndum. Y en el crepitar de los años y los quehaceres diarios uno se maravilla, en una pregunta, tal vez sin respuesta, que la realidad irreal se dibuja, desdibujada, en una pregunta sin respuesta. En una infinita amalgama de espirales sin respuestas…Respuestas que esperan a nunca ser satisfechas. Respuestas contentas con el único hecho de ser escuchadas. Y tal vez, puede que solo tal vez, esa sea la única respuesta. Y dibujo un corazón congelado en las respuestas que no daré. Y pregunto a Papá Noel, por cuántos segundos más, podremos seguir viviendo, pseudosatisfactoriamente, sin respuesta. Y lo que Papá Noel me cuenta, es que el olvido olvidó decírselo y que tal vez, y solo tal vez, será mejor, entre vaivenes rusos de montañas mágicas, seguir, como agazapado, esperando esa respuesta. Esa respuesta de la pregunta irreal acerca de la realidad que susurra, tímidamente, que sin dolores, asuma, que no habrá respuesta…
Y en el camino, la vida, decidió seguir….

Pd: olvidé el hecho de prometerme abrirme para no ser leído, mientras corrijo detalles para publicarlo…¿habrá cura para la irrealidad humana?
Pdd: el spotify, se empeña en regalarme varios que ni dedicándole horas, pudiera conseguir mejorar…gracias internet, vida y muerte, todo y nada, irrealidad real apenas contada.

jueves, 11 de abril de 2013

Faro guía


Con música de Jazz me dispongo a realizar el repaso semanal del noticiario. No es que sea amante de este tipo de entradas pero por una razón u otra, como varias veces ya se ha dicho en este blog, dada la realidad que empaña esta piel de toro llamada España, difícil es permanecer al margen, no escupir cuatro verdades, aunque solo sea con la intención de desahogarse; más que con la intención de tratar de abrir los ojos a nadie a estas alturas. Para eso ya estaba Sampedro y a los genios y a los sabios uno no osa compararse, tampoco lo pretende; más bien estos se convierten en fuente de inspiración, en acicate, en detonador para de alguna manera recoger el legado que dejaron y hacer su voluntad aquí en la tierra que no en el cielo; y ésta, su voluntad, la de Sampedro, que se nos fue, y otros gigantes que ya lo hicieron como el querido Saramago; no es otra que la de pensar. Poner en práctica, mejorar y fomentar el espíritu crítico. Si tanto presumimos de nuestra sapiencia que nos la colocamos en el nombre, qué menos que hacer gala de ella y no de lo que supone ser diametralmente opuesta: la memez, la estulticia, la ignorancia o la estupidez.

A música de Jazz Thelenious se la juega con Davis y el contrabajo se hace peleón a estas alturas, benditos técnicos de sonido y bendita tecnología que hoy nos regalan lo que fue un momento efímero en alguna noche de los 60 allá por calles neoyorquinas. Cuando algún alumno me pregunta si creo en dios antes rehusaba contestar, trataba de morderme la lengua, aunque nunca lo hice demasiado, cada día lo hago menos, el doctor me aconsejó que no es bueno tragarse la propia sangre, así que mi lengua sin yagas escupe que NO. Alguno, dándole vueltas a la imaginación se atreve a preguntar que en qué creo si no creo. Entonces contesto que en la tecnología y la ciencia. La tecnología y la ciencia por otro lado salen del ser humano. Ese sapiens y su sapiencia, por tanto, no está tan mal. Experto en lo mejor y lo peor nuestra especie se empeñó en pasar por aquí dejando huella. La tecnología nos dio la escritura, la rueda, la agricultura y algunos años después microscopios para que la ciencia descubriera el mundo oculto de lo microorganismos. También regaló ladrillos y la ciencia desarrolló y mejoró distintas estructuras para que los seres humanos tuviéramos techo donde dormir, porque la ciencia cuanto más descubría sobre salud más claro le quedaba que un techo donde guarecerse era sinónimo de salud. Ya que un organismo como la OMS, aunque algunas veces haya que cuestionarlo, define la salud como el estado de bienestar pleno y no solo la ausencia de enfermedad; resultaba evidente que que los seres humanos tuviéramos techos sería todo un avance. Así lo hicimos durante años. Hoy, también resulta que la ciencia y la tecnología mejoran cada día. Es la grandeza de la cultura. Sin embargo, lo de dormir bajo techo no parece correr la misma suerte y cada día más personas se ven expulsadas de sus hogares, aunque en lugar de eso lo llamen desahucios. Pero creo que esto se debe a cosas que tienen más que ver con la economía que con la ciencia y la tecnología, tal vez hay humanos sapiens y humanos no sapiens, aunque la ciencia aún no lo haya descubierto.

Para que la gente no sea expulsada de sus techos mucha gente ha empezado a darle vueltas al coco, en homenaje a nuestro nombre, y algunos han tenido la idea de que presionar a los causantes de las expulsiones pudiera ayudar. Otros, han decidido ponerle un nombre (los sapiens siempre ponemos nombre a todas las cosas): escraches. Otros (no sapiens) han dicho que eso está muy mal porque tiene que ver con lo que otros no sapiens hicieron en el pasado: Nazis con las estrellas y los stalinistas en Siberia y el Ku Klux Klan con sus hogueras, en fin que Ada Colau, la sapiens representante de los escraches, debe medir tres metros y lanzar fuego por la boca. Pero algunos, que igual pues tampoco somos sapiens, pensamos que si se quejan mucho de los escraches es porque estos les hacen daño...Les mina. Viene a dar donde duele, y esto, piensa un servidor, es justo lo que este pueblo, en camino más o menos inconsciente de alcanzar el poder, necesita. Así que vengan escraches, por favor. Que si un señor dice que arrancará cabezas a perro flautas escracheadores mande dos escraches allá por favor. Entre tanto, con lo parsimonioso que resultan para otras cosas, ya han dado 300 metros de distancia a los escracheadores. Estos recovecos de la (in)justicia que se nos escapa al ciudadano de a pie nos deja cara de no sapiens.

Por otro lado, a estas alturas es difícil confiar en un partido de los grandes, más si lleva las siglas del PSOE, así que considerando la capa de escepticismo que han sembrado en nuestro ingenuidad cualquier medida que suene a “buena para el pueblo”, tendrá que ser automáticamente puesta en cuarentena, pero, por más cuarentena que tenga que pasar habrá que informarse. A eso, sin duda, nos ayudan nuestros medios de comunicación, en especial los que pertenecen a la derecha mediática. Ayudan de tal forma que viendo la cólera que ha desatado dicha medida en tales medios nos permite sondear al alza lo buena que ésta pudiera ser. Dime de qué te enfadas y diré cómo joderte...parece un lema ideal para estos señores poderosos que de alguna manera quien sabe si hoy no, quizás, empiezan a escachearse...que diga, escacharrarse. Se recoge el chiringuito señores, y a lo lejos, tres siglos a lo lejos, se ve brillar con fuerza el resplandeciente filo de las guillotinas de la revolución francesa...

Querido José Luis, allá donde tu cuerpo calcinado haya ascendido, una mirada de complicidad se alza contigo. Querido José Luis, bien sabía ud. que “hemos recibido una vida, así que vamos a vivirla”. Esta noche el faro guía de la lucidez brilla más fuerte. Echándote unos vinos con Saramago o con Carrillo, tal vez veríais que no pintaba tan mal la cosa. El camino es largo y tortuoso, como dijera Mccartney, pero hay que recorrerlo. Gracias por tu Lucidez.

martes, 5 de marzo de 2013

Deja que llegue la primavera...




                             “Deja que llegue la primavera y así me paso la vida entera” Roberto Iniesta

El invierno se eterniza, malas pulgas fraternizan, el raciocinio agoniza y tiritando de frío no sé ya con que manta taparme. Dejándome llevar por la desidia todo me cansa y hastía, son demasiados días de frío y lluvia para este espíritu del sur. A pesar de todo, nunca quejarse demasiado, aunque el no salir a la calle convierta mi piel en blanca piel y la vitamina D clame un espacio. Aunque un adictivo juego de internet, a estas alturas, acapare mi tiempo más de lo pretendido. Aunque por alguna extraña razón el ordenador vaya lento y no valgan los reinicios ni otros vanos intentos... Aunque olvidé, aun momentáneamente, el gusto de las cosas, siempre nos quedará entre otras ...Our man in Paris...Así que hágase mi voluntad, buscar entre la tan extensa memoria de esa carpeta que sabe a gloria y un poquito de Jazz para así aderezar esta incipiente derrota, que no es tal cosa, sino la desesperada impaciencia de ver al sol brillar con fuerzas...Así en poco más o menos que una semana, a pesar de los consabidos pólenes, estornudos y escozores, a pesar del cansancio que caracteriza a la popular astenia y a pesar del desajuste en las horas de sueño que el cambio de biorritmo causa en mi mecanismo, este servidor brindará por lo tantas veces conocido: por las flores y los escotes, por los niños jugando en la calle, por el retraso del atardecer, por la cerveza en la terraza, por los viejos en la plaza...Por una nueva primavera que recordará a aquélla luchando de nuevo por ser, de entre todas, la más bella....

martes, 27 de noviembre de 2012

Antes de dormir


Nota: Escrita en Julio del 2005


Fluye algo de ese extraño líquido que llevamos por dentro, dando vueltas en espiral y sin centrarse en ninguna parte. Ninguna fijación, como la de mis palabras, las que no tienen.
Converso con el hombre que siempre va conmigo y le incito: “Ey pequeño!! Vamos a salir del tedio. Escribe!! Haz de trabajar duro si quieres que esto sea medio serio, pero el otro hace como que no escucha y trata de dormir. Yo insisto una vez más, le apremio o le insulto y él me contesta que no sabrá que escribir que a estas horas el hada que no existe se murió y yo bromeo con sus chistes malos. Lo cierto es que él manda, pero cuán equivocado está. Siempre yerra y yo lo sé, pero me callo. No me queda otro remedio, no soy nadie si él no quiere, él me saca de paseo y es entonces cuando tomo bocanadas de realidad, es por ello que le incito a escribir, aunque entre nosotros, escribo yo, no él. Es su mano la que se moviliza habilidosa. Nuestra mano. Pero soy yo quien ocupa su mente, dueño de su cerebro trato de aportar alguna idea con más o menos claridad y allá nos entretenemos, más o menos, hasta que sus párpados comienzan a pesar demasiado. Entonces ya ni me pregunta, yo, que a la vez le observo prudente, me percato y me marcho silencioso. Y dejo descansar esa pobre cabeza ajetreada para que recargue las energías necesarias hasta la próxima salida del sol y entonces ya volveremos a encontrarnos. Mientras, yo me escabullo por laberintos que él no conoce y que nunca le podré contar.
Veo que ya comienzan a pesar esos párpados...schhhhh...Un silencio  

lunes, 26 de noviembre de 2012

Salto


*Nota: Unas líneas del 2005, apenas 22 o 23 añitos, de cuando sabía escribir


Desde lo alto de una nube el frío era inmenso, pero, quién puede pensar en el frío cuando su preocupación mayor consisten en no olvidarse de tirar de la anilla que hará desplegar su paracaídas. Allá arriba, donde el oxígeno se esconde y las temperaturas llevan un signo negativo delante, el hombre conseguía ser, como tantas veces, un dios que quiebra las leyes dictadas por lo natural; y se ríe de las aves confusas y acostumbradas.
Helio, gas acumulado bajo un manto de tela permeable. Baja densidad que es desplazada por masas de aire más pesadas. No sube el globo, desciende el aire. Cesta de mimbre, canasto, ¿dónde tus dulces y frutas...?Creciste y ahora subes por encima de las nubes. Apoyados en ti disimulan el miedo, estudiando el terreno que miles de metros abajo será testigo de la proeza. Benevolente terreno habrá de ser. Llanuras de cultivos herbáceos. Ni hablar de acercarse hacia aquella abrupta peña...ni nombrarla, el viento no será capaz jamás de desplazarnos tanto. Todo está calculado señora ansiedad.
Quizás la adrenalina también contribuya en el levitar de este globo, quizás no es sólo el helio. Nos lo negarán pero, ¿quién tiene la respuesta a todas las preguntas? Los hay que la creen tener. Vámonos, salta, desciende a más de nueve como ocho metros por segundo, y al cuadrado. No olvides la posición del cuerpo: estable, horizontal...olvídate de lanzarte en picado. No dejes que el miedo te venza y...disfruta, siente lo intrascendente de una vida sintiendo la grandeza de la misma. Por primera vez sabrás que significa detener el tiempo.
Fluye, ¿estás contento?
Ahora un movimiento de precisión, certero y veloz. Tranquilo, detente, acaba el trayecto paseando. Contempla, respira, hoy no te llega la hora. A los sumo, ya sólo te partirás una pierna, pero tampoco lo creo.  

sábado, 20 de octubre de 2012

Escribir o No escribir...That´s the Question



A veces para escribir uno mira, observa, deduce, piensa, tratando de buscar, deseando encontrar una gran idea. Ese es el primer paso. Una idea interesante que aflore, que venga a mí. Cuando esto ocurra, le daré forma. Un poco de aquí, un poco de allá; y así conversando con el hombre que siempre va conmigo esbozo el escorzo del nuevo fruto creativo literario. O al menos, algo parecido a eso era cuando uno se tornaba prolífico y lo hacía bien, o al menos eso creía. Luego, lo que ocurre en los tan conocidos parones, tiene mil causas. En primer lugar, hacer descender de la escalera de prioridades el hecho de escribir. Siendo así, por una u otra razón, tu mente pierde enfoque en los necesitados prolegómenos de la escritura y el acto posterior nunca llega. No se consuma. Después, pasa el tiempo y a veces, como con tantas cosas, añoras y dices: “Debo de retomarlo. No estaría mal si...” Pero, no porque has perdido el hábito, la rutina, las habilidades, y ni siquiera encuentras una mísera o mediocre idea que hilar, que decorar, que embellecer y que parir. Entonces, lo que no existe ni siquiera se desvanece. Siendo así, vuelve a pasar el tiempo. A veces, de nuevo te obligas, y te obligas a sacar el bisturí para con la realidad cotidiana. Pero estás cansado. Necesitas un cambio de registro, no es que lo desdeñes, solo que no quieres forzar. Lo que haya de llegar tendrá que fluir.
Entonces, decides, un buen día, sin saber muy bien si es acertado, escribir por escribir. A ver que ocurre, a ver que pasa. Al fin y al cabo, ¿cuál es el motivo que conduce a rellenar espacios en blanco? ¿Reconocimiento? ¿No estancamiento?¿Aportar algo a la sociedad? ¿O, sencillamente, sentirme bien conmigo mismo por el hecho de hacerlo? Siendo así, que suene la música que fluyan los dedos. Si no les gustó, lo siento, tal vez pueda prometer algo mejor para la próxima. Por algo hay que empezar. Si tal vez, ni siquiera es eso, no me guarden rencor, no haberlo leído, pero no se quejen, tampoco es para tanto, ni los libros de caballería del Quijote merecieron morir en aquella pira.

viernes, 5 de octubre de 2012

Otro compás





Como siempre, uno mira atrás y descubre, casi sin querer pero tampoco sorprendiéndose, que el tiempo es aquel viejo conocido que avanza inexorable e impertérrito hacia un futuro que siempre acaba convirtiéndose en presente tan solo durante el breve lapso que no es pasado; y en esas, los viandantes de la vida, transitamos. Es bueno hacerlo. Bueno es poder contarlo, sentirlo, vivirlo, de algún modo palparlo y sentir que la magia, esa magia que a veces, escondidas dentro, o tal vez detrás, de las pequeñas cosas, encierra la vida. Y la vida, al fin y al cabo, es para ser vivida. El verano acabó, como siempre acaba. Y las temperaturas bajan y las nubes reaparecen y las lluvias esperadas, y el puesto de castañas sustituye al de los chumbos y el comienzo de curso nos trae esas nuevas perspectivas y/o ilusiones, porque como ya dije, el año comienza aquí, aunque la iglesia se empeñe en hacernos creer lo contrario.
Ilusiones digo. Ilusiones a todas esas personas que la suerte de la vida les ha sonreído un poco. Ilusiones a todos esos luchadores que a pesar de que la sonrisa de la vida no se muestra tanto sacan de nuevo fuerza para incubar ilusiones, porque como ya dijera un gran amigo: “no se puede vivir sin ilusiones...” Pero la realidad a veces se empeña en maltratar y denostar a nuestras mejores y más viejas amigas, y quedan demacradas y a veces muertas. Muertas las ilusiones poco nos queda, solo fútbol. Pero claro, no a todos nos gusta comer del mismo plato, y no todos admitimos la dosis de opio que nuble la vista de la misma forma. Entonces es cuando descubrimos, mirando aquí o allá, que nos intentan joder, al fin y al cabo ya lo sabíamos antes del verano. La pregunta es: ¿hasta cuándo lo consentiremos? Tal vez la muerte de una mente lúcida, que pasa inadvertida por casi todos, nos conduzca un poco más al compromiso de buscar la lucidez nosotros también, o es que acaso pensamos que la lucidez no está reservada para nosotros. La mente es un órgano que se desarrolla con el uso, igual que un bíceps o un sistema cardiorrespiratorio. Cierto es que pueden haber ciertas limitaciones pero antes son éstas sociales que genéticas. Sí tendremos que admitir que hay mucho trabajo pendiente...pero nunca es tarde si la dicha es buena. Al fin y al cabo si algo positivo trae la crisis es un resurgir en ideas donde el bien común se muestre prioritario, la pega es que de momento apenas pasan de ideas, y las mejores ideas, no lo olvidemos, son aquellas que se materializan al llevarse a la práctica.
Si transitamos por este mundo consumiendo una línea de tiempo que más pronto que tarde llegará al final...¿por qué preocuparnos con cosas tan grandes? Eso sostienen muchos, y claro no dudemos de que no les falta toda la razón, pero supongo que la respuesta es sentir que tan solo somos un eslabón más dentro de este cosmos, de esta cadena vital que un día se transformó en nuestra especie, otro día en nuestros padres, ayer en nosotros, hoy en nuestros hijos y mañana quién sabe si en otra especie o sencillamente en otros tantos eslabones que busquen perdurar... “Un enjambre de moléculas puestas de acuerdo de forma provisional. Un animal prodigioso con la delirante obsesión de querer perdurar No dejaremos huella, sólo polvo de estrellas”.
Nada quedará más que la nada, pero eso no debe entristecernos, sino permitírnos ver con más nitidez la relatividad de todo, y el espacio real que ocupan las cosas.
Acabó el verano, comienza el otoño, suenan los primeros acordes de este nuevo curso, suban el volumen, disfruten de la música

domingo, 8 de abril de 2012

Bosques Vírgenes


Ahora que han vestido a vírgenes y cristos redentores. Ahora que son paseado por las calles, y las gentes se engalanan, y las calles se transforman en muchedumbre de personas que contienen su emoción...Ahora que cuatro gotas han dado al traste con buena parte del espectáculo, el campo ha reverdecido y algunos aprovechamos, como ellos, para rendir culto a nuestros ídolos. Más ancestrales, nuestros tótems son naturales: aquel risco, ese quejigo, esta panorámica. Esta cuenca visual, esos aromas, aquellas conversaciones. Pureza de vida, allá a lo lejos se intuye la ciudad, tan podrida.
Esta es mi tierra, sus raíces me atrapan y me dejo llevar. Vuelta a los orígenes,vuelta a lo natural. Conservemos, al menos, estos pedazos de cielo en la tierra, antes de que lo privaticen, antes de que salga ardiendo.
Al olor del romero ascendemos, los gemelos, oxidados, van tensándose, poco a poco. Ese dolor no es tanto, casi placentero. Poco a poco mi ejercicio cardio-respiratorio se compasa con el ritmo de las piernas y se acerca la armonía.
Los quejigales encierran tantos misterios que habría que sumergirse en ellos, tal vez varios días, para oír aquello que tienen que contarnos.Árbol hospitalario, árbol de ensueño Sir Quercus Canariensis hospeda a amiga hiedra, calaguala, polipodio o una alfombrilla de musgo. Sí, son tan profundos, tan serenos, majestuosos, tan orientales, que no dudaría un instante en considerarlo mi árbol predilecto (con permiso de Secuoias o Baobábs, pero esos solo son hermosos extranjeros).
Abandonamos la umbría que caracteriza a todo bosque de quejigos y seguimos subiendo. A la izquierda de la pista forestal hay un sendero que nos introducirá en la espesura de la montaña.
A lo lejos, un risco hermoso, plano por un lado y blanco. No hay duda: El risco blanco. Así que entre más aromáticas seguimos subiendo: cantueso, jara, romero, brezo, torvizca...Matorral bajo mediterráneo. Bienvenidos a la gama cromática de los verdes.
El risco blanco, con su toque blanquecino, así como el resto de las rocas que salpicadas parecen dispuestas coronando las cumbres, no son ni más ni menos que areniscas del Aljibe. Margo-arenisca-micácea. Unidades denominades Flysch del campo de Gibraltar que hace ya algún millón de año descansaban en la cuenca sedimentaria entre la placa africana y la euroasiática. Como bien indican todos los geólogos que saben de esto, la formación geológica de la unidad algecireña es altamente compleja. Fruto de la orogenia alpina, hasta tres cabalgamientos se han dado en los 6 últimos millones de años. Otro geólogo que me acompañaba por estos lares me puso un símil más gráfico, escatológico y didáctico que comparaba la salida de los sedimentos(arcillas y areniscas) de la cuenca con el pus de un grano al ser reventado, por eso la distribución caótica hacia todas las direcciones y la estratigrafía vertical...Aunque se pierda belleza en la narración bucólica-romántica del senderista feliz, me contentaré si se gana en comprensión. Así, ante la continua presión del acercamiento de tremendas placas litosféricas y considerando el influjo de otras más pequeñas como la de Alborán, estos materiales se vieron sometidos a un continuo número de fuerzas que causaron las formas tan características de las mismas.
Seguimos subiendo, coronamos, al fondo el peñón, qué bonito, qué pena que no sea nuestro. La bahía, ese rincón del mundo que se antoja tan paradisíaco si no lo hubiéramos desterrado nosotros, los hombres, al infierno de la civilización. Y una cruz, la cruz de Romero, muy cerca del vértice geodésico, encerrará una historia que los que estamos aquí, más uno que había llegado antes, desconocemos. Quién sabe, tal vez la próxima vez nos la cuenta, tal vez alguna casualidad del destino nos hace enterarnos, o sencillamente nunca lo sabremos. Desde aquí se ve buena parte de la provincia de Cádiz, mi provincia(sacando pecho). Detrás queda Benalup, recordamos la matanza que la hizo célebre, comentamos la triste situación económica que pasa ahora el pequeño pueblo. Un poco más a lo lejos, escorando hacia la costa, se visualiza Vejer, y también un trocito de las playas de Zahara...Acá más cerquita el Charco Redondo, en horas bajas ante este año seco, a pesar de las lluvias de la semana. La famosa autovía que sustituyó la ruta del toro, que se jactaba de ser la primera con Evaluación de Impacto Ambiental y que, de un modo u otro, atraviesa el parque en el que ahora estamos: el buen llamado Parque Natural de los Alcornocales.
Maravillosa excursión, como tantas otras, ahora solo queda bajar, seguiremos charlando, conociendo gente nueva y arreglando el mundo. Hasta en mitad del campo lo hacemos. No en vano, si llega la revolución más nos valdrá conocernos bien cada rincón de las montañas.
Por cierto, nunca la excursión será plena si no se concluye con una buena cervecita...
Salud, Campito y República!!

viernes, 18 de noviembre de 2011

A deshora


Supongo que es fácil tender a pensar que los Beatles son un grupo sobrevalorado, no en vano, no existe otro grupo en este planeta del que se hable más; pero en honor a la verdad cuanto más conozco de ellos, más los admiro. No encuentro otra salida, en mi humilde frustrada opinión de compositor frustrado sólo caben bocas abiertas que exclaman ohhsss a cada nueva vuelta de tuerca que descubro escondidas entre sus canciones...pero los Beatles, por más que sean, no son más que una minúscula muestra de las infinitas muestras de grandiosos talentos que forman el océano musical que tan gustosa y amistosamente nutren mi vida a unas 2 de la mañana de un viernes cualquiera. Y son las nuevas gotas descubiertas de este océano musical las que exprimen la sonrisa placentera de la felicidad armónica, y llegados a este punto, confesar, que no existe ninguna gota más sabrosa en las últimas semanas que las armonías melódicas del maestro uruguayo casado con hermosa española. El descubrimiento de Drexler se me antoja caprichoso y profundo. Muchas más intenciones de las que podrían presumirse previamente, tanto en su música, como en su poesía. Agua bendita para un ateo en tiempos de crisis. A dos días de la presunta consabida victoria de Mariano(mejor no preocuparse mucho por ello), pensar en la realidad cotidiana es más esencial que tratar de arreglar el mundo a deshora. Y viajar es palabra que no se debería olvidar. Viajar desde el escritorio, caprichos que regala un cerebro circunvolado. Ay!!! sin querer volví a pecar de presunsión de Homo Sapiens, pues sin querer, negué la capacidad imaginativa en otras especies animales...¿comprobarón esto los científicos? Sinceramente, lo desconozco. En caso afirmativo, de hacerlo, ¿cómo lo lograron?
Ay...viajes nocturnos al compás uruguayo de chueca... Todo se transforma... Ante la duda, frutas maduras y un nuevo revés al descontento, ciertas dosis de talento y un suspiro en la almohada. Soñar? aún es gratis a estas horas, y a deshora? profundizar, para no olvidar, en la esencia que tratamos de matar...menos mal que a veces descubrimos que la puntería estaba mal calibrada...

Buenas noches, y a descifrar.

sábado, 1 de octubre de 2011

Garganta dolorida...

Sudor invisible motea mi frente, la música que sale por los cascos se distorsiona debido al viscoso recorrido que deben las ondas afrontar antes de que mi cerebro, anestesiado y ajado, interprete la musicalidad...las piernas aflojadas, articulaciones doloridas, entumecidas, oxidadas y una garganta perennemente irritada cual si estuviese siendo lijada por una lima carcelaria...cambio de tiempo, no llega el otoño, pero mi cuerpo cada día más viejo nunca olvidará que me corresponde enfermar con facilidad...¿y qué hago al respecto? ¿Llorar, quejarme, tomar vitaminas?¿asumir las debilidades, cuidarme estando sano(prevenir?)? Poco de cada, más bien nada...idas y venidas tempranas en motos lanzadas...juergas nocturnas hasta altas horas de alcohol condimentadas, aún sabiendo que la cosa apuntalaba...sea lo que sea, sea como fuere, una vez más la ausencia de salud me postra, me lastra, me descarta, me desencanta...al menos un pretexto, en el tedio y el aburrimiento y estas ganas de hacer nada, aflora y llama...al menos unas letras pintorreteadas...qué más da? Tarde de sábado que sabe a domingo y ojos inyectados en sangre...si me convierto en zombie al menos me entretendré devorando vísceras de otros cibernautas ajados y aburridos...

pd: me cago en estar malo

jueves, 22 de septiembre de 2011

Van pasando los días

Ay!!... la vida...cumplimos años sin percibirlo, el tiempo transcurre obnubilándonos con los quehaceres diarios y envenenamos la percepción. Percepción desentrenada y sedentaria, borracha de estímulos impresionantes en cantidad pero no en cualidad. La vida transcurre agarrada a la mano de la rutina y los días van pasando. Se apilan formando un enorme edificio de días transcurridos que se tambalea, se cubre de polvo dificultando ver los episodios pasados. Van pasando los días y entretanto vamos olvidando nuestra esencia. Nos llenamos la boca de piropos hacia la tecnología, nos damos besitos mostrando nuestro agradecimiento a la época histórica que nos ha tocado vivir que nos permite acceder a la información y a la comunicación a velocidad instantánea de lo que queramos...pero olvidamos cómo mirar las estrellas que aún siguen adornando los cielos nocturnos, aunque no se vean...algo me dice que siguen ahí... Pasan los días y olvidamos pararnos a descubrir en qué punto estamos. Olvidamos evaluar y decidir si es conveniente reorientar el camino marcado. Pasan los días y olvidamos, olvidamos por qué vivimos si es que algún día lo supimos...Pasan los días, y a veces pensamos que tal vez es mejor no pensar. Qué conseguimos con todo eso? Acaso ser auténticos? acaso exprimir el jugo de lo único que tenemos y que llamamos vida? Van pasando los días y olvidamos saber qué carajo sabemos..van pasando los días y si no lo descubrimos, morimos.

lunes, 18 de julio de 2011

Anécdotas neoyorkinas



Con un par de huevos pensé al salir de la boca del path que desemboca en World Trade Center y ver a un grupo reducido de personas en el alma de esa herida,suponemos, aún abierta, portando carteles y esgrimiendo palabras con tono desafiante, alto y claro para que se oyese, preguntándose quiénes eran los verdaderos autores de aquel atentado...uno de ellos se vino hacia mí y me dio un papel, antes de que yo supusiese de qué iban sus reivindicaciones. De hecho pensé en reivindicaciones completamente opuestas, pues resulta más común ver a personas hablando del fin del mundo, la salvación y locuras de esas...pero no, aquel pequeño grupo argumentaba con líneas sólidas, y muchas de ellas conocidas por mí, las dudas sobre la autoría de dicho atentado...con un par...sí señor...con un par...lo que realmente más me sorprendió es que no apareciesen unos fanáticos intolerantes tan comunes por este país de estados poniendo el grito en el cielo, venas en cuello y puños en boca...pero en el tiempo que estuve no pasó nada parecido...tópicos rotos si queremos extrapolar la intolerancia de los estadounidenses a los neoyorquinos.

Algunos días antes vagabundeaba reduciendo números en las calles por la segunda avenida y sufriendo los golpes de la pesada funda de guitarra que decidí comprarme para venir aquí, cuando de repente me tuve que detener ante la fachada de lo que parecía el mayor antro que mis ojos jamás hubiesen visto...y eso que he pasado noches de juerga en la vértigo de Granada...pero aquella fachada decía mucho de lo que podía ser ese garito. Así que, como el turista guiri que soy, puse mi cámara en ristre y plasmé un par de fotografías...luego, en un alarde de atrevimiento decidí abrir la puerta para ver lo que podía ser aquello por dentro...y allí estaban 3 o 4 parroquianos postrados cual fósiles vivientes en aquella pegajosa barra...Enseguida uno comenzó a hablarme y me preguntó de dónde era. Cuando le dije que era español enseguida comenzó a chapurrear este idioma, y a contarme que su madre era mexicana y cosas personales que no encontraron un final hasta que decidí irme de allí. Pero antes me propuso tomarme un Jack Daniels...ante tal invitación me quedé estupefacto y lo que me salía en aquel miércoles a las 16 de la tarde era una rápida negativa. Pero antes de abrir la boca tuve la decencia de darme cuenta de dónde estaba, e inteligentemente acepté ese trago( el cual por supuesto pagué yo). Así que después de algunas canciones de gramola, un cigarro en la puerta(porque la leí antitabaco hoy es internacional) y algunas historias personales absolutamente desquiciadas de la vida de nuestro amigo, me fui de aquel bar con la sensación de haber tenido una buena anécdota que contar y sobre todo una historia que recordar.

Por cierto aquel vicioso pseudomexicano me hizo saber que aquel célebre bar después de más de 30 años abiertos iba a cerrar en unas pocas semanas por cuestiones de especulaciones inmobiliarias o algo parecido...Mars Bar... en East Village, para aquél que le pueda interesar...

martes, 15 de febrero de 2011

Insomnio

La madrugada es testiga del insomnio. El insomnio, fruto del café, se apega con fuerza a tus pensamientos y la espiral de idas y venidas d imágenes y palabras recurrentes ya está formada...y como espiral buena y caótica que es, te aleja más aún de tu tan anhelado descanso. Cuando se desata el chip, cuando se ha pulsado el on q activa la espiral insómnica es mejor no luchar contra ella, pues toda lucha está abocada al fracaso. Así pues lo mejor, olvidarse del sueño acumulado al día siguiente y mantener tu mente ocupada de manera activa en otro lugar. Un buen momento para descubrir nueva música. Ir reponiendo el store del spoty. Tan coleccionista nos gusta ser, que sabe a rancio y enfermizo...pero en fin, nadie es perfecto.

Pocas ideas, al menos pocas confesables, atraviesan mi mente atrapada en la espiral...todo cuanto hay, o todo cuanto hubiere está ya en ninguna parte. Los años se abandonan al proceso del olvido...los recuerdos fueron ya maltratados, devorados, mutilados e incinerados, y ni su sombra hoy queda. El pasado es una palabra que retumba con el eco. Es incontrolable el recordar, a la par que estúpido en cierta manera hacerlo de un modo consciente y provocado. Sin embargo, de alguna extraña forma, lo que ya no estaba resucita, sin saber muy bien porqué. Ciertos días, no sé si dependiente de los astros, o del ciclo hormonal(quizás de ambos), atropellan tu mente en cadena, cual caballos desbocados, recuerdos de distintas épocas y lugares, sin saber muy bien por qué...como en un sueño despierto.Tú no eliges, sólo contemplas. Es un ataque de nostalgia.

lunes, 27 de diciembre de 2010

¿Qué pasaría?

¿Qué pasaría si mañana dejamos de sentir tal y cómo hoy lo hacemos? El mundo gira, gira y vuelve hacerlo, tal vez por eso la música guarda esa capacidad de acariciar nuestra alma desvalida cuando desvalida se encuentra...curioso bálsamo que nos abraza, acaricia, nos mima, nos cuida y nos mira, para que tiritando desde el inmenso vacío de la eternidad nos sintamos arropados...¡Cuán poca cosa somos! En este extraño misterio que algunos torpemente llamados lúcidos trataron de resolver entender...esa es nuestra naturaleza y nuestra inalcanzable misión vital, nunca lo lograremos, pero no nos inquieta el resultado, no nos ahoga alcanzar la meta, porque algunos hemos logrado entender que no es esa la cuestión, sino que ésta se halla en el simple hecho de recorrer el camino...¡qué importante es sentirnos insignificantes! pues, aunque mi ametralladora esté llena de magia, soy sólo un hombre más, que sufre, que padece, que duda, que hace dudar, que a veces, con suerte, llora, que otras, con más suerte aún, ríe...y que se alegra a fin de cuentas,y mucho,para bien o para mal, de seguir vivo...y de teneros a todos...la vida sigue, la vida fluye, los caminos se bifurcan, el horizonte es una promesa incumplida, y otro año parece que se acaba, entre tanto, queda la vida. Disfrútenla

domingo, 28 de noviembre de 2010

Para volver a empezar



A cada paso que damos tengo la extraña sensación de que aflora con más fuerza el niño que fuimos. Ese que de un modo muy tenaz tratamos de matar con la mayor celeridad posible cuando intuíamos que nos salían los primeros vellos, ya no disfrutábamos de la misma manera de jugar con los clis de playmobi en el suelo, y empezábamos a fijarnos con más ansia en los emergentes pechos de la compañera de pupitre...dedujimos con la lógica propia de un niño grande que el paraíso terrenal habitaba a unos años de distancia y que había que matar al niño para acelerar la llegada del rey que seríamos...Una vez más, como tantas otras veces futuras, y las que quedan, nos equivocamos.

La Tierra decidió, a pesar de nuestro gran descubrimiento, seguir dando vueltas, y hasta hoy, van unas cuantas, lo cierto es que poco ha cambiado para ella...está claro que en ese aspecto salimos nosotros ganando...Así que, después de más de 10000 vueltas después comenzamos a darnos cuenta de la importancia de no perder al niño que fuimos, al niño que somos...y algo acojonados andamos pensando que esa posibilidad sea una cuestión improbable y el niño después de muerto y enterrado haya sido descompuesto, o peor aún, fosilizado...

Pero como niños, optimistas tendremos que ser, convertir la ilusión y el deseo en la fuente vital que movilice hasta la extenuación nuestras vidas...como niños, pequeños habremos de ser y maravillarnos con todo cuanto acontece a nuestro alrededor, como la primera vez, desde la brisa fría con el sol de una mañana de invierno, a la sonrisa espontánea y verdadera de otro ser humano, ante el vislumbramiento de una nueva idea, y con las conversaciones que a esos niños novatos a crecer tanto enseñaron...Creo que el niño no va programado y preocupado contabilizando cada segundo, sin pararse a dejar que el tiempo se detenga y le caiga de las manos...la inocencia, la ingenuidad y la capacidad de sorpresa...

Brindo por tod@s vuestros niñ@s...

Que suene la música

sábado, 19 de junio de 2010

El hombre induplicable

Se van las luces de la razón. El amor y perfecta armonía por el uso correcto,tan útil,necesario y olvidado, de la palabra.Se funden las luces dejando a un oscuro mundo a oscuras...pero no nos roba su obra...más bien la cede, la regala, nos deja en herencia su amor por la lucidez, el compromiso y la necesidad de saber explorar el alma humana, hasta sus más extremas consecuencias. Pero también nos deja, y esto es consecuencia directa de su lucidez, una visión desgarradora del ser humano que conduce al pesimismo.
Decía ,hace no mucho, que el ser humano merecía la extinción. Y no le falta razón. A cualquier argumento demoledor expuesto le seguía una pausada argumentación rotunda e indiscutible. Serena y confiada, un halo de tristeza en la mirada que no es tal tristeza, es seriedad. Avominaba de la "época de la mentira" palabras acertadas para describir una sociedad,la de nuestro tiempo, donde los medios y gigantes de la industria falsean y tejen una red de estupidez e incoherencia que nos separa de la verdad más liviana y cotidiana.

Lo vi en 2005 y fue la primera y única vez que tuve la certeza absoluta de estar ante un hombre sabio. En aquella conferencia en la facultad de Arquitectura técnica de Granada, saramago habló sobre la necesidad de construir con la palabra, del mismo modo que el albañil unía ladrillos construir casas. La necesidad de saber dar forma, por el simple hecho de tener esa posibilidad, argumentaba que esa práctica podría proporcionarnos la capacidad de expresar todo aquello que sentimos.Lo cual sin duda alguna favorecería la comunicación. Habló de las huellas que cada pequeña actuación impregna nuestra vida, de cómo esta tendría unas dimensiones y profundidades concretas en función de la fuerza del acto que fraguó la huella, habló de cómo toda huella va siendo erosionada y finalmente borrada con el paso del tiempo.La huella que imprime en este lector que ahora escribe, con cada página de sus libros...profunda y duradera será...

si algo hemos de aprender de él es que debemos recoger el testigo, de la denuncia, de la lucha, de la mente siempre atenta, de las ganas de pensar

Hasta Siempre

domingo, 30 de mayo de 2010

Tardes d Domingo

Y lo cierto es q las tardes d domingos son aburridas. No sabemos cual es la causa originaria, tal vez un mandato divino. EL mismísimo señor, creador de todo, resuelve en la adjudicacion d los días q el domingo será para descansar,no trabajar, y en letra pequeña añadió al contrato: "y para un aburrimiento existencial condenado a perdurar por los tiempos d los tiempos" Más abajo proseguía:"...y sepa el hombre, ese mal creado ser, obcecado con jugar a ser yo, que por más que trate d buscar salidas a este aburrimiento categóricamente impuesto, no hallará más que aburrimiento redoblado.." Bueno y básicamente así continuaba con la letra pequeña dando advertencia, como tanto le gusta hacer, sobre estos términos. Y el hombre q, como ya podíamos haber intuido,no le hizo caso, gastó horas y horas para buscar una manguera que apaguese ese gélido vacío existencial de las tardes aburridas del domingo...Alguna vez,creyó iluso, tener la situación controlada.Esto se puso d manifiesto más q nunca cuando dio con la tecla d la apertura social-informativa-comunicativa mundial a la que, en un alarde de originalidad, llamó internet...por un momento creyó la civilización haber encontrado la cura a lo q tanto daño había causado en estos y otros hombres pasados...Pero la amenaza del señor pronto se iba a manifestar y pronto tuvo el humano fracasado q admitir q tampoco d esa forma mitigaría ni un ápice su aburrimiento, sino más bien lo contrario,se vería recluido en la red a esperar q las horas consumiesen su alma, mientras ,bien consciente era d q dios, el señor, se partía la poya dsd arriba...q hijoputa ha sio siempre el seño...y que aburridas las tardes d domingo.