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jueves, 29 de diciembre de 2016

Carta abierta pa tu carta


Llevo algunos días prometiéndome no olvidar las ganas que  tengo de dedicarle unas palabras a este profe de Jaén que se ha hecho viral. Más que me pese, como es probable que no todos sepáis quién es, tendré que adjuntar el vídeo que lo ha hecho "famoso". No tengo nada en contra de este hombre, aunque lo cierto es que mentiría si no confieso que se me atraganta bastante, puedo entender sus buenos propósitos, pero realmente lo que me  deja patidifuso es ver las reacciones del personal que con sus comentarios poco le faltan para encumbrarlo a los olimpos. Pero mentiría de nuevo si realmente admito que me sorprenda. Poco de lo que a la masa le suele parecer de lo más cool o fascinante coincide con lo que así yo valoro, y esto viene a ser tan antiguo que sigue sorprendiéndome que finja que me sorprenda, pero bueno trataré de ir al grano, que no es otra cosa que argumentar por qué me chirría tanto este vídeo.

El profesor comienza diciendo: "¿qué, habéis suspendido, no? espero que al menos os sintáis mal por haber suspendido" Que viene a decir algo así como: Qué os han dado por culo, no? Espero que al menos os sintáis culpables, sucios y rastreros por ello. Lo cierto es que todo el discurso gira entorno a la idea de que el alumno es absolutamente culpable(y único) de su situación, que no es otra que la de ser un vago desagradecido que todo lo tiene puesto por delante y que no tiene ni puta idea de la vida. "Es que no sabéis nada de la vida. (suspiro) La vida es una putada" Ole tus huevos chaval...eso sí que es una gran labor docente. Húndelos en la miseria, haz que se sientan la escoria más grande que jamás haya existido y ya, de paso, que entiendan que la mierda de mundo en el que viven, solo puede ir a peor. Me parece alucinante. Lo siento, no lo puedo evitar. "Cuando salgáis de aquí la vida os va a poner en vuestro sitio a bofetadas y eso es precisamente lo que os quiero ahorrar". Sigue machacándolos al tiempo que se erige como salvador absoluto...no sé por qué pero ese tipo de conductas me recuerdan a ciertos perfiles muy mal vistos en la sociedad, no? 
Más allá de sus frases resulta digno de análisis también el rictus, la expresión forzada y aparentemente ensayada o como los imita en algún momento dado ridiculizándolos al imitar su forma de hablar.
"Maestro, pero yo pá quiero saber el romanticismo a mí eso me da igual?? No tenéis referentes culturales, no entendéis lo que leéis" Sí, ciertamente los alumnos de hoy día (posiblemente también los adultos de hoy día y los alumnos y adultos de ayer) en gran medida adolecen de referentes culturales, posiblemente eso explica en parte que tu discurso sea tan aplaudido, pero desde luego me vuelve a chocar que desde tu punto de vista de docente (pedagogía y didáctica deberían ser las banderas) encuentres como la forma más propicia de que los adquieran venir a decirles que son unos ignorantes de mierda, en lugar de sembrarles el gusano, la pasión  por aprender, por que se enamoren de esos referentes culturales que no tienen. Por que se enamoren de esas clases que das, y es que eso, querido colega, es lo que más me chirría en tu discurso. Admito que acierto a compartir ciertos análisis que planteas(son demasiado evidentes como para no hacerlo) lo que no coincido en absoluto es con el diagnóstico y las recetas. ¿Dónde está la empatía por tu parte, como profesional, por tratar de entender por qué son tan vagos y andan tan desmotivados? ¿En qué grado conoces su vida en el ámbito familiar, o cuánta responsibilidad en la conducta de tus alumnos recae directamente sobre sus progenitores al tiempo que sobre una sociedad que sigue haciendo girar la rueda propiciando lo que vemos? ¿En qué parte atribuyes al sistema educativo anacrónico, desfasado y olvidado por la clase política parte de estos fracasos?¿Dónde tu autocrítica como parte responsable de su fracaso o falta de motivación? Con todo ello no pretendo desnudar de toda culpa al alumnado propiamente dicho. Por supuesto que son responsables por acción u omisión de su actitud vital, pero honestamente, no creo que nuestra máxima aspiración  como docentes  a la hora de aportar algo a sus vidas sea restregarle por la cara lo malos que son.

pd: al final no he subido su vídeo, paso de spamear mi propio blog, el que quiera verlo que lo busque, que la información está en la red, accesible para todos, para los alumnos de este hombre incluido.

sábado, 27 de abril de 2013

Estúpida conversación


¿Qué tal te encuentras hoy? — Le preguntó mientras garabateaba algunas notas ilegibles en el cuaderno.
Bien, supongo — Acertó a decir en un torpe intento de no parecer muy torpe.
Ya. Veo, sí.—La conversación comenzaba a girar en un extraño círculo cargado de una tensa estupidez. Lo peor de todo, es que no parecía haber forma de encontrar una salida viable y medianamente digna a aquel falso inicio de conversación. Mientras iba pensando en todo lo dicho, encontró la mejor manera de salir del paso. — Qué bien el tiempo, ¿no? Parece que ya no llueve. Ufff...menos mal.
Bueno, ejem, lo cierto es que está lloviendo.—Vaya, no me digas, pues no me he traído el paraguas. ¿Llueve mucho?
Pues, no sé, la verdad.
Cómo? Pero si me acabas de decir que está lloviendo, ¿cómo no vas a saber si llueve mucho?
Sí, llevas razón. Suena un tanto extraño. Pero lo cierto es que no he visto si está lloviendo o no. O sea, comprabarlo por mis propios ojos. Ni siquiera mediante el sentido del oído.
¿Querrás decir haberlo oído?
Bueno, ya. !Qué más da! Que no lo he sabido por las formas típicas de saberlo.
Entonces, te lo han dicho, supongo, ¿no?
No.
¿Qué dices? Es que te estás quedando conmigo, ¿ o qué?— Le preguntó el jefe con una extraña mueca que oscilaba entre la estupefacción y la ira.
No. No es eso. Es mi pierna— acabó soltando secamente. Es la pierna la que me dice si llueve o no.
No querrás decir que tu pierna habla, supongo, ¿verdad?—Bromeó aliviado el jefe tras la descarga de la tensión acumulada que el último comentario había desatado.
No, ya sabes que no. Quería decir que lo siento.
Yo también lo siento....jajajjaja— Se venía el jefe arriba, al que siempre se le tenía por un tipo muy gracioso, aunque estas gracias fuesen vistas por personas cuyo sentido del humor podría ser cuestionable por otras personas como por ejemplo el empleado, que ahora, en una extraña serena pose, mantenía esta conversación con él.
—¿Y qué es lo que sientes?—Volvió a cortar en seco el empleado, desconcertándolo de nuevo.
A ver, tan solo bromeaba. Tú querías decir “Lo siento” de sentir, y yo he aprovechado el juego de palabras para decir que yo también “lo siento” pero de sentirlo como por ti...Bah...Da igual. No tiene mucho sentido. Olvídalo.
Pero, —dijo el empleado transformando su rostro en un tormentoso rostro y apoyando amenazadoramente sus dos manos, de repente enormes, sobre la mesa de un jefe cada vez más pequeño —¿realmente crees que esta conversación tan estúpida puede olvidarse fácilmente?

jueves, 14 de marzo de 2013

La colina



Un día, hace ya muchos años, su abuelo, recién llegado a la ciudad, cogió a su padre y lo subió hasta lo más alto de la colina  y le explicó:

- ¿Ves todo eso hijo? Pronto aquella fábrica terminará de construirse y una nueva carretera nos comunicará con el pueblo de al lado. Gracias a eso más y más gente vendrá y el progreso será una realidad. No faltará el trabajo. Es el desarrollo hijo.

Muchos años después fue su propio padre el que lo subió hasta la colina.

-     Mira hijo, todo eso antes era campo. Antiguamente esto era un pequeño pueblo y apenas había nada que hacer. Ahora nos hemos convertido en una importante ciudad. Hay más trabajo, más cosas que hacer. - Su hijo lo miró atentamente, mostrando ciertas dudas regurgitando en su interior, y espetó:
-    Pero aquellas fábricas, ¿no vierten demasiado humo? ¿No hay demasiados coches en esa carretera? - El padre quedó estupefacto y tras una breve pausa añadió – Bueno, quizás hemos crecido un poco más de lo que realmente necesitábamos. Quizás hemos construido por encima de nuestras posibilidades.

El tiempo que pasa impertérrito e inexorable para todos, pasó, y un día el hijo fue padre y paseó con su hijo hasta la colina. Tímidamente acertó a musitar un par de palabras sobre cómo debió ser el paisaje hacía mucho tiempo atrás, ante lo cual su hijo preguntó:

-  ¿Y por qué tantas casas si no vive nadie en ellas?¿Y por qué tantas fábricas si en ella no hay trabajadores? - Su padre, que también fue hijo, lo miró, pensó, intentó hablar pero prefirió callar y no dijo nada quedando los dos un largo rato contemplando en silencio los bosquejos de lo que antes de ser cementerio debió ser ciudad, y antes de aquello campo.

Quizás mañana, cuando los años vuelvan a pasar, su hijo, llevando a su nieto a la misma colina, le explique cómo una vez la ciudad decidió deshacer el camino mal andado y tratar de cubrir la huella que una vez, años atrás, el ser humano en una falsa idea de progreso cometió. Quizás el nieto se sorprenda y quizás no se vuelva a repetir la historia.