lunes, 27 de julio de 2026

El fuego que todo lo quema (o casi)

 


Otra vez es verano y otra vez vuelven a arder los bosques y, tras ello, la sociedad en su conjunto, polarizando. Como el señor del meme, volvemos ahora todos a convertirnos en expertos de las causas de los incendios y de cómo tendrían estos que ser prevenidos.

No quiero yo negar que bien pudiera ser yo mismo también ese señor mayor de la taza que cree que todo lo sabe. Por más, que algo haya estudiado sobre este tema no me convierte, ni de lejos, en un experto. Lo que sí es cierto es que me asombra la facilidad con la que la gente, en general, lo adjudica todo a una única causa, negando, de forma inmediata, todas las demás; cuando, a todas luces, es un problema multifactorial.

Entonces, tras meditar un poco, buscar algo más de info y tratar de sosegarme voy a dedicar esta entrada a analizar un poco, según cómo lo veo, qué pasa con todo esto.

España arde, y también Francia. En las últimas décadas se han sucedido incendios que han batido récords históricos en distintos continentes: Portugal en 2017, Australia en 2019-2020, California en 2020, Siberia en 2021, Canadá en 2023, Grecia en 2023 o Chile en 2024. Al mismo tiempo, los registros globales muestran un aumento muy significativo de la superficie forestal afectada por incendios, con valores en los últimos años varias veces superiores a los observados al comienzo del siglo.  Las noticias llegan por doquier viéndose incendios más propios de película que de los noticiarios que solíamos ver, aunque claro, empezamos a acostumbrarnos y, tal vez por eso, ahora muchos dicen eso de que: “incendios ha habido siempre”.

Así, a simple vista podemos tirar de ciertos datos comparativos, porque resulta desalentador que nadie se fije en esto. Sin tirar de datos, creo que es evidente que lo que estamos viendo estos días en nuestro país, nadie lo recuerda. Entonces, sí aquellas personas (miles de científicos que dedican su vida a trabajar estudiando las evidencias) que nos dicen que el cambio climático es una realidad más que demostrada, nos dicen también que entre las posibles consecuencias están las de mayores desastres ecológicos como, por ejemplo, incendios, debido a las olas de calor y sequías prolongadas, a uno le cuesta entender por qué existen tantas personas, muchas de las cuales no han abierto un libro de ciencias en su vida, que nos acusan a los que sí achacamos al cambio climático una gran causalidad en la virulencia de estos incendios, de ser unos embusteros, manipuladores o dogmatizados políticos.

Respiramos. Porque he dicho que quiero escribir desde el sosiego. Pero sabemos, de sobra, que existen, desde hace décadas, grupo políticos, que responden a intereses económicos que niegan la evidencia del cambio climático. Amigos y amigas, que sí se suponen que han leído alguna cosa, retuercen los datos para llevárselo a su propio terreno. Por ejemplo, ahora que hablamos de incendios, dirán que no es el cambio climático el que los produce, sino una chispa. Y esto, además de ser algo de perogrullo, es cierto. La cerilla la ponen otros. Muchas veces, por desgracia, otra vez, nuestra propia especie. Aunque al parecer, solo en un 2% de los casos son pirómanos. El resto, son negligencias, en el uso de máquinas peligrosas, quema de rastrojos que se va de las manos, o alguna barbacoa a deshora.

Entonces, ¿es que acaso hay hoy más imprudentes que provocan fuegos? Pues lo dudo mucho, porque, en general, y a pesar del rechazo que genera en cierta parte de la población las medidas destinadas a tener más presente el medio ambiente, la población tiene más conciencia (aunque si me preguntan diré que mucho menos de la que necesitamos). Paradójicamente, aunque el número total de incendios ha disminuido en las últimas décadas, los grandes incendios forestales son cada vez más peligrosos y difíciles de controlar.

Durante este verano del 2026 en el cual incluso podríamos decir que el calor tardó un poco más en llegar que otros años, desde que “llegó” venimos experimentando una serie de olas de calor de extrema gravedad que superan, también, casi cualquier registro anterior. No es lo mismo un bosque durante x días a 30ªC, que a 43ºC. La biomasa, cuanto más seca y caliente, es más susceptible de salir ardiendo y de hacerlo con más fuerza. Es una relación tan clara y bien estudiada que se antoja incomprensible que alguien no la quiera ver.

Pero sí, llevan razón aquellas personas que dicen que no todo es imputable al cambio climático. No. Por desgracia, en nuestras sociedades, el éxodo rural es una constante desde hace décadas, consecuencia, el mundo rural está más abandonado. Y cuando un pastor llevaba a sus cabras por el monte, el pastoreo de estas disminuía la biomasa forestal. Esta, digamos, podría estar más controlada. Aunque, de sobra es conocido, el problema para los suelos de un exceso de pastoreo (sobrepastoreo) como una de las causas principales de la desertización debido a la pérdida de cobertura vegetal que acaba implicando un desgaste y empobrecimiento de las características del suelo. Al final, por desgracia, observamos como los problemas ambientales están relacionados y el equilibrio entre ambos a veces es más complejo de lo que pudiera parecer.

Algunos señalan que el modelo de ganadería intensiva ha contribuido al desplazamiento de modelos extensivos tradicionales, aunque las causas del abandono ganadero son mucho más complejas. Por otro lado, hay quien lo achaca a la Agenda 2030, aunque desconozco, hasta qué punto, esta puede ser causante de esto. La cuestión es que la Agenda 2030 no es una política forestal concreta ni existe evidencia de que sea la causa del abandono rural o del aumento de los incendios. El deterioro del mundo rural responde a procesos económicos y sociales que vienen de mucho antes.

Lo que sí importa es la gestión que año tras año se hace por parte de las autoridades responsables de los bosques de cara a prevenir incendios. En estos días, se habla mucho, de que gastamos más en extinción que en prevención. Y al parecer, según señala los expertos, esto tendría que ser al revés.

Curiosamente, arden las redes sociales, políticamente, al culpar a algunos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante lo cual, responden otros, que las competencias en esta materia son de las comunidades autónomas. Si bien, tal como pasara con la DANA, cuando la catástrofe es de tanta envergadura, el gobierno asume labores de coordinación y aporta medios extraordinarios, desplegando a la UME, pidiendo ayuda a Europa, etc.

Pero lo cierto es que, con los incendios de Madrid, han salido a la luz, muchos vídeos desde la hemeroteca donde la comunidad de bomberos forestales, en huelga desde años atrás, clamaba por unas condiciones dignas para su labor diaria. A muchos les choca que, precisamente, Ayuso, con bomberos indignados y con partidas presupuestarias mayores para la F1 o incrementos en otras como la tauromaquia, sea una de esas líderes políticas que cuestiona, día sí, día también, las evidencias del cambio climático de origen antropogénico. No es la única. Ni la causante de todo esto. Pero lo cierto es que el día que la política deje de estar en tantas ocasiones al servicio del poder económico para estarlo por el bienestar público, oirían más a los expertos siendo seguro que así las distintas problemáticas se afrontarían mejor. Por si acaso, entre tanto, nos tendremos que conformar con tertulianos en primetime que no saben de lo que hablan

Y esto, es por desgracia, para mí el debate central que trasciende incluso a este tema de los incendios y es que, en defensa de intereses económicos o ideológicos, se invierten muchísimos millones de euros en desinformar a una población cada día más ignorante, más sesgada a golpe de algoritmo, más individualizada y mucho más consumista. Y es esta forma de actuar de nuestra sociedad occidental moderna, mirando hacia otro lado, desoyendo a la ciencia y negando las problemáticas reales para adjudicarle las causas a la ascendencia de Leo en Mercurio retrógrado, las que están detrás, en última instancia, de la peligrosa deriva que la acción de nuestra especie está provocando sobre nuestro planeta en su conjunto.

Mientras sigamos desconociendo el origen, las causas y consecuencias de las distintas problemáticas ambientales, episodios como estos, cada día más devastadores, serán hoy solo la punta del iceberg. El futuro es emergente, y nos corresponde a todos afrontarlo. Levántense y piensen!!!!

 

domingo, 15 de marzo de 2026

SIRAT. Trance en el desierto

 



Ayer, por fin, vi Sirat, justo a las vísperas de su paso por la alfombra roja más preciada de este mundo, tantas veces tan pomposo, del universo del cine. Su director, crucificado y encantado de haberse conocido a partes iguales, dice que está tranquilo que da por hecho que no ganará, como sin querer, dando a entender que su cinta es demasiado rompedora para ser la elegida.

 De este chico alto, joven, guapo y polémico vengo sabiendo desde hace algún mes, como casi cualquier mortal de nuestro país que abra las noticias con cierta regularidad y es que, el bueno de Laxe, lleva en el candelero a cuenta de su película desde casi antes de su estreno. Esto, siempre consigue su objetivo, que no es otro que crear expectativas. Así que, ayer por fin, la vi. No quise saber mucho antes, más allá de que si las escenas de la Rave eran reales (los figurantes), o que era un padre que iba a buscar a una hija “perdida” o que tenía algún giro de guion de los bestias o que no dejaba indiferente a nadie, pá lo bueno o pá lo malo. Y dicho todo esto, no me cabe más, así a bote pronto, que corroborar las cosas oídas. Inteligente fui al no querer acercarme demasiado y salir mal parado con spoilers no pretendidos. Y ahora que yo puedo ser el spoileador aviso de que mejor será que te andes con ojo al seguir leyendo si aun no la has visto si no quieres ser tú ahora el damnificado.

Lo cierto es que, esta gran favorita, nominada a los Óscar (eso ya tiene su mérito) se comió un mojón muy grande frente a los Domingos de Alauda Ruíz, película que, tras ser la elegida, decidimos verla en primer lugar. No es mala película. Invita a la reflexión, pero tampoco estuvo exenta de crítica. No me disgustó, nada más lejos, pero lo cierto es que, no deja de ser una película más. De esas que tan bien sabemos cuidar en nuestro cine, tan a menudo vilipendiado. Pero, si toca comparar, creo que Sirat está absolutamente en otro plano. Creo que la película de Oliver Laxe está llamada a ser un clásico. Nadie hablará de Los Domingos como película de culto dentro de 20 años, y por supuesto, sí se hará con Sirat y eso, de entrada, ya me parece suficientemente relevante como para haber sido ella la que levantara los grandes cabezones. Pero eso da igual, los premios, premios son. Sin embargo, me atrevo a decir, que la crudeza desgarradora explícita de esta película ha tenido mucho que ver en que esto no ocurriera. En otras palabras, que puede que los señores académicos se hayan cagado, porque, al fin y al cabo, esto es un negocio y hay que vender.

Y puede que venda regular una multitud de europeos amantes de la música electrónica, perdidos en el desierto, de drogas hasta arriba, mientras un padre se pasea con su hijo en busca de su hija, supuestamente ravera y “perdida” desde hace años. De entrada, el planteamiento es original. Por otro lado, existen una serie de elementos difícilmente explicables que dejan al espectador con una serie de dudas respecto a la verosimilitud de la propuesta y en estas, andan, al parecer, las críticas más feroces. Pero ya sabéis, puestos a criticar, se critica lo que haga falta y más, así que le añadimos falta de compromiso político con respecto a la situación sufrida por el Sáhara. No seré yo quien diga lo contrario, aunque, sin embargo, molesta también que tantas veces se quieran mezclar churras con merinas o; por otro lado, que no se entienda que una crítica pudiera ser mucho más implícita.

El caso es que, sin ganas de reventar la película, diré que no deja indiferente que es valiente y de una fuerza audiovisual atroz. Crea tal estupefacción que durante mucho rato no sabes realmente qué opinas de ella. Pero lo cierto, es que no perderé la apuesta si opino que trascenderá en el tiempo.

Sirat significa "camino", "sendero" o "vía", y se refiere específicamente en la tradición islámica al puente, más delgado que un cabello y más afilado que una espada, que cruza sobre el infierno y conduce al paraíso, representando un viaje de prueba, dolor y purificación espiritual. Con esta definición arranca el largometraje del gallego y no la puede definir mejor. Sirat es la vida. Se quiera ver o no. Pero si somos más de vídeos de TikTok y productos prefabricados que nos llevan conduciendo desde hace demasiadas décadas a una vida robada de consumo y superficialidad puede que esta película no sea para ti.

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

¿Son los Therian el problema?

 

Hace una semana comía de viernes con los compis del insti y no pasó mucho tiempo antes de que alguien mencionara ese término, oído por primera vez para mí ante la sorpresa de mis compañeros ya que, pareciera que, desde hacía al menos dos días atrás, debía ser algo conocido por todo ser humano. Me explicaron que era la última moda y que las nuevas generaciones ahora se sienten perros y cosas de esas. Me sorprendió que todos lo vendieran como si fuese algo de lo más normal cuando a nadie nunca antes vi pronunciar tal cosa, ni en persona, ni por redes, vídeo viral siquiera.

A lo largo del fin de semana ya me llegaron vídeos de supuestas personas perras (aunque convendría destacar que de esas sí que conocía yo ya antes a muchas) que se comportaban como tal en un taxi. Y así el lunes los alumnos sacan el tema, y efectivamente se corrobora que es la moda. Por doquier, cualquiera habla de lo mismo y ya comienzan a contar casos de gente que hizo tal o cual cosa. En fin, de repente, todos comenzamos a pensar lo mal que está la sociedad para que los nuevos jóvenes se sientan perros (o jirafas, o vete tú a saber qué). Y claro, muchos comienzan a relacionar esto con ese cada vez más crecido discurso anti-woke. Donde los Woke son (o somos) aquellos progres que te dicen cómo tienes que pensar y según el cual al final, estamos construyendo a una suerte de hombre blandengue, que diría aquel, y ya, de paso, pues que esto, antes, con Franco, no pasaba y que si qué necesidad había de que Will de Stranger Things dijera que era gay, llegó a decir el mismísimo Elon Musk. Así que sí, parece que crece con fuerza un discurso antiwoke, antiprogre o, si se prefiere, anti fomento de la diversidad cultural, sexual, de identidad o cómo se prefiera llamar. Y esto, pues cala. Cala, especialmente cuando tiene una intención de que así sea. Cala, cuando es algo que no crece de la nada.


Entonces, uno, empieza a sumar dos más dos y los cabos se van atando. Resulta que no es que estos frikies Therian se sientan nada, sino que les gusta jugar a serlo, disfrazándose, o haciendo el imbécil, que no diré yo lo contrario. Pero de ahí a lo otro, pues mire ud. No es lo mismo. Y resulta que, ¿cuántos son? ¿Qué clase de plaga no serán para que todo el mundo hable de repente de esto? Pues mire ud. No deben ser muchos. Y entonces sí que nos encontramos a una piara de personas bastante más nutridas que los propios Therian yendo a ver y retratar para sus redes en la mismísima Puerta del Sol una supuesta concentración de Therians que no acabó apareciendo. Sí aparecen fotos de estos chicos y chicas cargados con el móvil, con morbo, intolerancia y odio, a retratar esos comportamientos aberrantes que jamás debiésemos permitir. Y uno se pregunta, llegados a este punto, ¿cuál es verdaderamente el comportamiento aberrante? Víctimas de una manipulación cargamos nuestra frustración contra un colectivo cuasi imaginario mostrando el mayor de nuestro desprecio, comprando argumentos que, en última instancia, irán contra lo construido por parte de colectivos como el LGTBI que tanto ha trabajado desde hace décadas. Y lo que la verdad esconde es más terrible, posiblemente, porque puede que esa intolerancia ante esas supuestas conductas, encierre un inconfesable rechazo a otro tipo de identidades más aceptadas y que a día de hoy no sería socialmente aceptable mostrar públicamente dicho rechazo.

Sin haber hecho una gran labor periodística para esta entrada, creo que ha sido en Argentina, a raíz de protesta contra las políticas de Milei, que se ha comenzado a hablar de este fenómeno porque cuatro gatos que protestaban lo hicieron contra él disfrazados de gatos, perros o whatever. Pues se ve, que el señor presidente, ha encontrado con esto una perfecta cortina de humo y ya está iniciando una auténtica cruzada contra ellos, prohibiciones mediante. Y, por si no fuese suficientemente ridículo, lo exportamos y lo copiamos. Porque siempre fuimos expertos en copiar y gilipolleces.

Y así, cual efecto Pigmalión, esta sociedad que vive tras la pantalla y que, ciertamente, se encuentra muy perdida (ojo, la joven y la no tan joven) tendrá a individuos en ella que, de tanto darle bombo a un fenómeno irreal encontrarán motivos para adherirse a la causa. Y bajo esta premisa, uno se pregunta si estos futuros gato-perros serán producto de un discurso Woke o de un discurso de Ultraderecha. En cualquier caso, a mí dejadme en paz, que cada cual con su vida. Y que dejen de manipular. Y a los que tanto opinan, sin pararse a pensar por ellos mismos ni un solo segundito, prueben a hacerlo. Igual no os defrauda. Si es que aún estáis a tiempo.

martes, 10 de febrero de 2026

Super Bad Guevara Bunny

 


Conocí a Bad Bunny hace ahora como unos ocho años. No personalmente, no tuve ese lujo, sino a través de los gustos de mi alumnado y sus peticiones, pequeños regalos que me permiten no estar demasiado alejado de la realidad. En aquellos días, me tocaba ser el Coordinador de Igualdad de mi Centro en una época que coincidía de plano con la Cuarta Ola feminista. La conciencia explotaba y evidenciar cómo a la mujer se la cosificaba, como antaño, pero más, en un contexto de tanto empoderamiento no hacía más que llamar la atención. Pero la contradicción estaba ahí, como siempre ocurrió, como siempre ocurre, como siempre ocurrirá. En el alarde de autoproclamarnos  defensores de lo moralmente correcto algunos nos señalaron que ya el rock intocable que nos enamoraba pecaba de lo mismo (I´ll be watching you-The Police). Vale, había que comprar el discurso, aunque no me jodas, lo mismo, lo mismo no es. En cualquier caso, lo que no es lo mismo, ni se puede discutir es que el bueno de Sting canta como 754 millones de veces mejor que el Bad Bunny este. Pero bueno, supongo que eso tampoco tiene que ser un problema. “La gente es libre de que le guste lo que sea”, se argumenta por ahí. Del mismo modo, argumento por aquí, que libres seremos otros de criticarlo.

Lo cierto es que esto no es nuevo pero la degradación sí es a peor. En aquella época lo era, la música convertida en una fórmula fácil y repetida donde, a pesar de las buenas producciones, la calidad de, en esencia, la música, brillaban por su ausencia. Y en este contexto, podíamos analizar las letras. Letras simples que mi primo el del coeficiente límite podría hacer con los ojos cerrados. Y el mensaje, mejor ni hablar: fomento de la narcocultura, el poder, y la cosificación de la mujer. Dirán que el Robe hacía lo mismo, ah, pos vale.

El caso es que esto era así y a todos los que se les suponía que podían pensar un poquito, solo un poquito, más allá de la corriente del mainstream, que todo lo arrasa, lo compraban. Hasta que, no sabemos muy bien por qué, surgió una tendencia que venía a decir: “oye me gusta el reguetón y no me avergüenza decirlo, flipado de mierda que vas de intelectual. Eres un puto viejo” Entonces, todos los que nos dimos por aludidos agachamos la cabeza y a callar, al fin y al cabo, eran amigos, más amigas que amigos, y el libro de los gustos pues está en blanco. Mientras tanto, fue un buen momento, ya que estábamos viniéndonos arriba, para, cual mago con su chistera, pasar de la crítica, a la aceptación a que….ohhh, sorpresa, es lo más puto mejor que existe. Cuando el bueno de C Tangana con su inteligente movimiento de El Madrileño es alzado a los olimpos de la historia de la música de nuestro país porque ha contado con Kiko Veneno y Calamaro, ok. Y así, con Rosalía, guerrera indestructible que todo lo puede, llegamos a que el señor Bad Bunny arrase en los Grammys justo antes de que todo el mundo se rinda a su majestad alabando el acto de protesta tan absolutamente extraordinario que ha protagonizado, oh milagro, en el descanso de la SuperBowl. ¿Por qué? Joder, pues por qué va a ser, ¿es que no lo has visto? Pues porque ha sacado todas las banderas latinoamericanas al tiempo que decía el nombre de los países que la conforman. A juzgar por las letras que suele pronunciar le ha tenido que costar tela aprenderse esto y esto, pues oye, tiene su mérito.

El caso es que, llegados a este punto, uno sabe que todas las cosas ocurren dentro de un contexto. Y el contexto en cuanto a libertades, no puede ser peor. El señor Donal Trump, votado y apoyado por una mayoría de americanos que supongo han ido experimentando  una merma en su espíritu crítico y consumo de cultura similar al que haya podido experimentar el oyente medio de Bad Bunny, viene experimentando con toda una serie de trucos maravillosos para poner en jaque a la que nos llevan décadas contando es la mayor democracia de este planeta, creadora y otorgadora, por otro lado, de carnets de países democráticos a lo largo y ancho del mismo. Por no hablar de los experimentos ejecutados contra los derechos humanos. Para colmo, los exdueños de esos derechos cercenados son, en su mayoría, habitantes, o exhabitantes, de los países que enumeraba ayer el bueno de Bad Bunny en el campo de Fútbol. Era una forma de recordar, que ellos pues también son América y que joderles como lo hacen pues, mire ud. No está bien.

Pero lo cierto, es que tampoco es que se hiciese nada más allá de eso. O al menos yo lo desconozco. No un Fuck Trump, ni nada por el estilo. No sé, o cosas así como más grandes. Sin embargo, lo que sí ocurre es que el bueno del Bad Bunny, junto con cada vez más gente, acumulan fortunas de cientos de millones de dólares mientras que cualquier ciudadano medio cada día tiene más problemas para siquiera, comprar una casa. Y claro, el lector medio, me dirá, que qué tiene esto que ver, si todo el mundo sabe que el problema es, cómo no, de Pedro Sánchez, el Perro, o el Dirty Sánchez. Y no le exculpo yo de su cuota de responsabilidad, ni le imputo la misma al señor Bunny. Pero sí a la lógica capitalista trabajada durante décadas y elevada al Olimpo del Mercado durante los últimos años durante los cuales el algoritmo se ha ido especializando. Y se especializa en hacernos, básicamente, más estúpidos. Porque si somos más estúpidos, compraremos más. Compraremos lo que nos digan, porque ese, y no otro, es su objetivo. Compraremos los discursos fascistas que pueblan a lo largo y ancho de todo este puto mundo, sin ningún tipo de filtro, amparándose en mentiras más que demostrables. Pero que crece, crece y crece. Y consiguen que compremos que toda intervención en el mercado será el mal. Porque ya sabéis, se regula solo. Y claro, si se regula solo, cómo van los pobres Youtubers a pagar tantos impuestos. Joder, es que no es justo. Y si se regula solo…¿cómo va el presidente de un país a hacer nada con la vivienda? Joder pues que lo haga…ahhh, bueno, pero es que va darle cabida los okupas…joder qué mal!!! Y si se regula solo, compraremos que Bad Bunny canta bien, y que es el mayor azote, que el señor Donald Trump, que también debe regularse solo, puede encontrar.

Y entonces, y solo entonces, uno se dice a sí mismo (aun a riesgo de equivocarse y sonar a moralmente superior y tener que pedir perdón por ser tan gilipollas): así nos va

domingo, 14 de diciembre de 2025

Hasta siempre, siempre, siempre

 


Han tenido que pasar cuatro días para que me ponga a escribir con la determinación de hacerlo, tal vez porque esperaba que resucitases al tercer día, pero no. No hay psiquiátricos, ni milagros religiosos, más allá de las innumerables muestras de admiración, los infinitos homenajes que se reproducen y replican a lo largo de todas nuestras fronteras y más allá, desde todo tipo de escenarios. Y aquí seguimos, hurgando en la herida, sin cansancio, rebuscando en tu obra y en lo que esta supuso para tanta gente. Y una vez más, se escapa una lagrimilla, sin mi permiso.

Me decía ayer una antigua alumna que cómo se puede sentir tan triste y vacía, que lo está gestionando fatal. Esta chica es psicóloga y tiene más de 30 años, y fue, precisamente, en un concierto tuyo, la última vez que nos vimos. Y a otra psicóloga he leído en estos días que sentirnos devastados por la muerte de alguien que no conocíamos es plenamente normal, ante las dudas sobre si no estamos un poco locos, de tantos y tantas que éramos compartiendo este sentimiento. Será porque tal vez, el poder del arte bien nos pudiera salvar de una vida inerte, de una vida triste, de una mala muerte.  

Y así, este señor que se cagaba en todo con su voz de yonki mientras le cerraban las puertas de las radios y de toda clase de institución política, hoy se va rodeado de homenajes y elogios como no recuerdo haber visto nunca antes en este país. Ahí es nada.

Fito se quiebra, al cantar en directo, las Nubes de Tu Pelo. Si te Vas es coreada por 15 mil personas a pleno pulmón antes del concierto de Dani Martín en el Wizink. Melendi mete un trocito de La Vereda por medio de su canción Arriba Extremoduro. Évole y Estopa le dedican una columna en algún periódico. Se emocionan Broncano y Mara Torres en sus programas… Manu Carrasco, el Kanka, Rozalén, Leiva …y un sinfín de ejemplos que hacen muestra de cómo de hondo has tocado nuestros corazones. Yo, sin ser nadie, decido homenajearte poniendo tu discografía de principio a fin…ahora mismo suena La Pedrá. Escribo estas líneas, mientras allá, desde lo lejos van llegando los viejos recuerdos , están royéndome por dentro. Y es que muchos se han puesto de acuerdo en decir que este dolor tiene que ver con la muerte de una adolescencia que andaba por ahí enterrada y ha aflorado con tu marcha, entonces el tsunami de recuerdos nos ahoga. Y sí, en el caso de muchos, Robe, está vinculado a fuego con la adolescencia, pero para muchos otros, ha sido la adolescencia y mucho más, ya que tanto su evolución musical, así como letrista, poeta y filósofo, han sido asombrosas.

Robe, has estado presente en todas y cada una de mis grandes etapas vitales. En múltiples versiones, siempre acababa volviendo a ti, ojiplático para descubrir que habías vuelto a superarte. Que lejos de acomodarte en tu nuevo éxito, tomarías una pausa para acabar con tu disco más admirado: La Ley Innata…y aún te quedaba tiempo para superar el medio siglo y sacar un par de últimas joyas con sus respectivas giras. Que lejos de echar de menos de forma insoportable a Extremoduro, tu nuevo proyecto más calmado mantenía la esencia de tu calidad compositiva, pero con violines, coros estratosféricos y dulces teclados y clarinetes. Pero si alguien había pensado que eso sería el nuevo “Robe”, le das unos años y vuelves a la caña extrema con la guitarra de Woody Amores y su Ley Innata parte 2(Mayéutica). Y si alguien cree, queya no puede volver superarse, vuelves a callar  bocas para que hasta el Museo del Prado te rinda homenaje con su Poder del Arte…Se nos Lleva el Arte, Don Roberto.

Y es que, si la rebeldía y su espíritu subversivo buscaban confrontar en la primera época, con el tiempo ha cultivado una madurez que, sin alejarlo de esa rebeldía y espíritu subversivo, sí lo han alejado de la necesidad de ser tan soez, eso sí, sin dejar de serlo, cuando así entendía que para expresar lo que sentía hacía falta serlo. Y es que, en esto, el Rey de Extremadura, ha sido también maestro. En el 95, cuando llega mi hermano con sus cassettes del insti, lo único que nos llamaba la atención era eso de “me follo hasta las cabras, me cago en los sembrados…” y las risas, para el niño de 12 años eran el motivo principal por el que asomarse a esa ventana. No pasaron más de dos días, para descubrir que más allá de esto, había miles de capas que rascar. Hoy, a ningún músico le tiembla el pulso si tiene que usar alguna palabra malsonante en alguna letra. Se ha normalizado. Y creo que esto también ha sido cosa suya.

Robe, ¿Quién nos hablará de lunas, amapolas, cielos y corazones…? ¿Quién se cagará en dios, y mandará a la mierda a todo lo que se menea? ¿Quién llamará a las cosas por su nombre sin necesidad de ser un hipócrita?

La horda de “amigos que te admiramos” recogemos tu legado y lo haremos llegar más lejos aún. Histórico será recordar cómo metiste siete temas entre los 10 más oídos con tu muerte en Spotify. Veo vídeos y fotos en los que compruebo que siempre me has acompañado, y sin poder evitarlo ellos, a mis hijos también. Y hoy, los chavales, flipan viendo que España entera se emociona con la muerte de un señor mayor de pelo enmarañado, y algunos de los más jóvenes se emocionan también. Son ellos, los que han hecho himnos canciones como La Vereda. Que ha sido un momentito solo de bajada, que aquí no pasa nada.

Gracias, Robe, gracias por tanto… todo será una guarrada sin ti, soñábamos con verte con los enanos. Soñábamos volver a no creernos que tú próximo disco volviera a superarse pero, dentro de la tristeza, aflora, con fuerza, la sensación de que la belleza de tu legado superará con fuerza la tristeza. De grande a genio, de genio a leyenda…de leyenda a mito…La era postRobe ha comenzado y a partir de ahora, cada vez que suene el quejío de tu voz, la frase, la metáfora, el acorde perfecto, se nos hará un nudito en la garganta y se nos llevará el aire…y seremos muchos, muchos, muchos, los que compartiremos este sentimiento. Gracias, amigo. Gracias, por tanto.

Hasta siempre

Hasta siempre, siempre

Hasta siempre, siempre, siempre!!!!

jueves, 7 de noviembre de 2024

Estamos de enhorabuena


Estamos de enhorabuena, el señor Donald Trump ha vuelto a ganar las elecciones. Todavía mi madre me ha confesado que se sentía sorprendida. Lo cierto es que no entiendo por qué. No soy un experto en política  internacional como parece que ahora es la moda entre un nada desdeñable porcentaje de la población  que consume horas y horas de youtube narrando los intrincados  entresijos del orden mundial.  Me limitaré, simplemente,  a realizar un análisis  más sencillo.

Jeff Bezos y Elon Musk han hecho campaña a favor de Trump. Si no me equivoco son los dos hombres más ricos del mundo. Su patrimonio, actualmente  supera, muy holgadamente,  los 200 mil millones de dólares (cada uno,  claro). O dicho de otro modo: 200.000.000.000 dólares.

Comparado con lo que ha podido  ganar Messi durante muchos años, digamos 50 millones( 50.000.000) se nos antoja una cifra bastante, bastante elevada. Es como si tienes 200000 euros y tu vecino 50. O sea, Messi es pobre al lado de estas dos grandes fortunas. Pero claro, al lado nuestra, por ejemplo, Messi ganaría (si ganase 50 millones al año) redondeando, unos 4 millones al mes. O un millón a la semana. Es decir,  lo que tendría que trabajar un tipo que ganase 2500 euros durante 35 años. Messi lo ganaría  en una semana. Y no olvides que Messi es pobre  al lado de las dos personas más  ricas.

Ayer, decía la lista Forbes que los 100 españoles más ricos habían  incrementado  su fortuna durante el último año en un 27%. Es decir, como si el tío  que ganase 2500 euros del ejemplo anterior pasase a ganar 3200 al año siguiente. Cosa que no suele ocurrir y que, además, tampoco es comparable, porque no es lo mismo incrementar tu fortuna digamos de 10mil euros a 12,5 mil que el hecho de tu fortuna pase de 100mil millones a 127 mil, por las facturas y tal, claro.

Pero esto tampoco es nuevo.  Veamos, en el año 2010, hace sólo  14 años, el hombre más rico era Carlos Slim tenía un patrimonio  de  unos 50 mil millones de dólares. 5 veces menos de lo que tiene el hombre más rico hoy. Y si nos vamos a los 90 esa cifra era inferior a 20mil millones. Tan solo  del año 2000 al 2024 el número de milmillonarios ha pasado de 470 a 2700 y el valor neto que acumula  dicho grupo de 898 mil millones a 14 billones. Es decir, se ha multiplicado por más de 15. En resumidas cuentas (tanto para decir lo que ya sabemos): la gente que más tiene cada vez tiene más.

Pero tal vez ni siquiera eso sea lo peor. Lo peor de todo es que son tratados como dioses. Da náuseas  leer ciertos comentarios en redes. Y ellos lo saben. Y apuestan  a caballo ganador, que es, ni más ni menos que al más  neoliberalista de los dos(porque tampoco es que Kamala sea comunista). Y así,  no solo los votamos y los encubramos, sino que compramos todas sus tesis económicas que son las causantes en última  instancia de todos los problemas que nos acucian. Besamos el pie que nos pisa el cuello. Así  fue siempre, y así siempre será.  No hay lugar para pensar  en lo contrario. Con Trump seguirá  el negacionismo climático  y se seguirá  armando estas redes infestas  de fascistas ultraneoliberales que nos acusan a los de izquierda  de todos sus males, al tiempo que claman el fin de los Estados pero les reclaman que los salven cuando llega la tormenta. El poder económico más desatado que nunca ahora gobierna sin cortapisas, sin paliativos, sin máscaras. Antes lo hacía igual. Pero ahora, es peor. La desigualdad sigue creciendo y al tiempo que crece más adoramos a sus causantes y más odiamos al del escalón inmediatamente inferior al nuestro. Siempre fue así; hoy es peor.

Esta sociedad tan absolutamente  enferma, enferma demasiado al que se asoma a mirarle a los ojos.  Pareciera que estamos anclados en un sempiterno “todo tiempo nuevo  es más oscuro y negro”.  Solo queda salir de detrás de la pantalla, bajar el volumen de todo. Y salir afuera donde quiera que aún  quede algo parecido a lo que tiene que ser la vida, mientras quede.

Por lo demás, estoy seguro  de que no tenemos remedio.

Buen punto y final a una semana de locos.

viernes, 9 de febrero de 2024

Ninguna batalla por perdida


Tanto hace que no escribo que no sé cómo escribir si no es empezando hablando del tiempo que hace que no escribo. Por más que busque excusas que me obliguen a encontrar un lugar más digno. Más prosa, más poesía, más argumento, más ingenio que no te lleven a los lugares de siempre. Les doy la razón (sé que la llevan) , pero no encuentro ni las ganas ni el momento para hacerlo. Prefiero, es necesario, buscar algo de verdad en lo que soy para sacar todo el aparato de mi escritura por más que de rudimentario pecara. ¿Qué más da? Mejor dejar salir lo que  es que maquillarse en artificios snobs en busca de lo que debería. Escribo con intención de que sea mínimamente serio en mi ridículo intento de parecerlo y así entre la cruda realidad y los deberías vamos hilvanando unas letras para aproximarnos a destripar esta realidad de la que tanto uno se aleja sin saber si por lo de que tanto duele o por lo bajeza de sentir que se tira la toalla.

Si algo conservo de decencia en mi perfil de joven revolucionario que soñó por un mundo mejor no debería de escudarme en las excusas de que nada merece la pena porque todo está podrido y todo es lo mismo. Sé que tengo la suerte de haber vivido unas cuantas vidas dentro de esta para ser un buen maestro liendres. Tal vez ese concepto me define bien pero, si soy sincero, que lo pretendo, siempre vi en el mismo al que da lecciones porque todo lo sabe. Más bien socrático es la visión que nunca me abandonará de reconocer que nada sabemos. Nada sabemos y, sin embargo, uno coge de aquí y allá para construir sus hipótesis.

 Es cómodo desvanecerse en el devenir de los días e ir a lo tuyo para que sean tus problemas los que realmente te importan y nada más porque: ¿qué carajo puedo hacer yo para evitar el genocidio en Gaza? ¿Hasta aquí hemos llegado? Y a dónde si no. ¿Qué podemos cambiar? ¿Soñar que uniendo a las masas podemos hacer llegar los mensajes que el poder nos roba? ¿Cuántas veces más descubrir el desencanto o la traición entre quienes creíamos los nuestros para tirar la toalla? Y la tiramos. Claro que la tiramos.

 De un modo u otro. No porque votes a la derecha, sino porque bajas los brazos y ya no gastas tus energías en gritarles al mundo las infinitas manipulaciones a los que nos vemos sometidos. Y así decides que mejor ir a lo tuyo. Vas a lo tuyo, lo de los otros queda lejos deja de ser tu problema y en un abrir y cerrar de ojos se justifica el exterminio de un pueblo, que gobierne la ultraderecha más neoliberal en Argentina o que se pongan campos de concentración en algún lugar de Centroamérica porque así se baja la delincuencia. Y cuando descubres que gran parte de tu alumnado, especialmente de ese inteligente con aspiraciones políticas, justifica y compra esos argumentos porque el poder anterior estaba sumido en la corrupción te das cuenta de que estamos realmente jodidos.

Lo peor de Milei no es que haya llegado al poder. Lo peor es que lo ha hecho diciendo las verdades que  desde nuestros puntos de vista siguen apuntando a fomentar la desigualdad. Lo que está ocurriendo es que la gran masa social a nivel mundial perjudicada por esta imparable desigualdad compra las consignas de los causantes de la misma. Por eso, aunque sea otra vaina, el 85%de los salvadoreños compran a pesar de todos los pesares de forma taxativa la mano férrea de Bukele que más pronto que tarde será exportada a países vecinos como Ecuador que no saben qué hacer con tantos pandilleros. Mientras tanto nos acusarán a los progres de buenistas por decir que los problemas de fondo se arreglan con soluciones de fondo. No se trata de decir que seamos amigos de sicarios oligofrénicos que matan por decenas porque no tienen cerebro; se trata de buscar soluciones reales y a largo plazo mientras nos permitimos el lujo de dudar de las terribles consecuencias que acarrean saltarse los derechos humanos a la torera. Perdón por mi buenismo. Pero no se entiende. Lo más terrible de todo es que un discurso de estos empieza a no entenderse. Por eso algún compi confiesa que en la sala de profesores hay algunos que otros que justifican la masacre de Israel. Y ya no se entiende nada.

No se entiende que las protestas, sobradamente cargadas de razón, de los agricultores, a nivel europeo, además de reivindicar por sus condiciones, especialmente en tiempos de sequía, y la competencia desleal que países extranjeros que no se someten a los mismos dictámenes de leyes ambientales o de calidad provocan, no clamen a su vez por la especulación absolutamente afianzada de los grandes poderes económicos que con sus especulaciones se lucran del sudor de su frente y así, ellos se parten la cara acusando aquí o allá sin que nada se diga de los verdaderos culpables.

Este es el mundo, no ya que vayamos tejiendo; sino que hemos tejido a lo largo de los últimos años y que con la clase política de nuestro lado herida y los movimientos sociales cuasi extinguidos no pareciera encontrar ningún tipo de freno para dejar de ser así.

Pero, a pesar de todo, siempre habrá lucha, por más que no parezca haber motivos para creerlo. Por más que no hagamos nada para autoconvecernos. De un modo u otro, los de siempre estamos ahí y a veces nos encontramos. Tal vez en alguna parada rápida en un supermercado, en el desayuno del trabajo, en el comentario de una red social o escribiendo estas líneas. Por más que parezcamos muertos, seguimos y seguiremos ahí, sin dar ninguna batalla por perdida.