viernes, 13 de marzo de 2020

Día 1...



Duermo a Adán en nuestra cama, los mimos con el codo en casa pueden subir de nivel, total si en los quince días de clausura no nos queda ni eso renunciaríamos a todo. Así que le concedo su deseo sin atisbar grandes miedos presentes en sus palabras y aun siendo consciente, a su modo(ni siquiera lo somos nosotros en el nuestro), de los que nos viene encima.
¿Y qué es lo que nos viene encima? De incertidumbre y shock ya estamos cubiertos y no podemos negar que no se nos avisara. Estos días comentaba con mis alumnos la más que posible certeza de que no hubiese clases la semana que viene. A la hora siguiente los del otro 4º me decían: “¿Pepelu, qué has dicho en la otra clase que la semana que viene no habrá clases?”. “No, a ver, no. Yo no he dicho eso. Simplemente que analizando la situación y lo que está pasando en Italia y demás no me extrañaría en absoluto. Pero antes de hacer mucha fiesta, ojalá que no tengan que cerrar las clases”. Pero las clases se han cerrado. Y los comercios, no así los Mercadonas, ni las carreteras que se han llenado de lo peor que podemos ser. La ignorancia es muy atrevida, siempre alimentó al miedo y al odio. Supongo que así costará ser más feliz. No lo sé. Si acudo al super como si no hubiera un mañana queda claro que parece importarme poco si al vecino le queda el culo sucio. Tal vez acabe el vecino estornudándome a la cara cuando me cruce con él la próxima vez y con el ojo por ojo todos nos quedamos ciegos. Como cuando desde su BMW cruza Despeñaperros, tras sortear los atascos de la M40, feliz, habiendo ganado su batalla, se aproxima a la tierra prometida sin acordarse de lo que significa PANDEMIA ni de aquella vez que depositó el voto en la urna motivado ante un discurso de aquellos que hablaban de cerrar fronteras. Claro está que los del otro lado no tienen BMWs, ni casa en Sotogrande. Podemos sacar lo peor de nosotros mismos, lo hemos demostrado en infinidad de ocasiones y no veo por qué en este Ensayo sobre la Ceguera tendría que ser menos…pero mire ud. dejadme creer por un momento que en esta ocasión, pudiese ser de otra manera.
Dejadme creer que ante la emergencia la humanidad descubre, por una vez, que forma parte de un todo, por más que no lo entienda, por más que no le guste. Que aquello que critica en los demás refleja sus propias carencias, y que aquello que hace contra los demás acabará afectándole y que, prácticamente, ninguno somos ajenos a estas premisas. Qué ocasión para sacar lo mejor de nosotros asumiendo el reto colectivo que se viene por delante. Qué ocasión para revisarlo todo, pero eso vendrá después. Ya sabemos que después las teorías conspiranoicas se saldrán con la suya y dirán: “¿Lo veis? Lo advertimos. Ha ocurrido igual que en el 2008 y que en todos los goles que nos acabaron metiendo. La banca ha vuelto a ganar y de estas hemos salido más precarizados”. Cuesta, y cuesta mucho, no mantener un hilo de escepticismo cuando tantas veces nos han engañado. Pero no es al poder económico y político a los que tenemos que oír. Es a la ciencia. No al señor Pablo Casado diciendo que le disgusta de Pedro Sánchez que se esté “parapetando en la ciencia”. Váyase al carajo señor Casado, déjelo, por su dios, que oiga a los científicos!!! ¿A quién si no tendrá que oír?. En ocasiones como esta yo, como todo hijo de vecino, tremendamente escéptico de la clase política dirigente, quiero creer, quiero y necesito aferrarme a sus mensajes, y en sus manos me pongo. Me da igual que sea Pedro Sánchez o el señor Almeida, que mira que no le he podido criticar más. Pero lo oiré, sin prejuicios, analizando un mensaje, y respiraré aliviado si, finalmente, su discurso es, como ha sido esta tarde, coherente. Ante tanta histeria lo último que necesita el pueblo es ver a su clase política a la gresca. Esta vez no.
El pueblo necesita tener referentes, como son los trabajadores de la sanidad, que están en primera línea de fuego, comiéndose todos los marrones. Exponiendo sus cuerpos, su tiempo, su salud y sus vidas. En muchos lugares se cobran más de la mitad de los infectados. Y ahí siguen, pidiéndonos un poco de calma, otro poco de mesura, de no creernos el puto ombligo del mundo, ser solidarios y aprender. ¿Podremos aprender? ¿Recordaremos cuando pase esta la importancia de cuidar nuestra sanidad pública y ponerla como primer emblema de nuestra nación? ¿Se puede ser más patriótico que emocionarse viendo las reacciones de los sanitarios? Tiembla Abascal, que te echo la pata. Durante estas dos semanas podremos encontrar decenas, centenares, miles de casos parecidos a estos últimos, a los de personas que hacen de una sociedad un mundo mejor. Una sociedad que aprenda a empatizar y olvidarse de ser, por una vez, el ombligo del mundo. Pasar un tiempo de calidad compartido con las familias. Reflexionar. Aprender a echar de menos. Y saber que el tiempo puede ralentizarse y eso, no debiese tener nada de malo.

Día 1…

martes, 21 de enero de 2020

El Pin y el Pan




Arranca septiembre, profes por los pasillos cerrando un curso, abriendo otro y desde algunos lados nos reunimos para ver las charlas que se contemplarán este año. En primera persona lo puedo contar ahora, por eso de ser coordinador del Plan de Igualdad en el centro. Reunión entre Directora, Jefa de Estudio, Orientadora y Coordinadora del Proyecto Escuela Espacio de Paz. Se atienden algunas de las innumerables ofertas educativas que hay propuestas sobre un gran número de temáticas: sexualidad, prevención de drogas, prevención del bullying y el ciberbullying, riesgos en las redes sociales, planes para tener vida saludable, feminismo, prevención de la homofobia y un importante etc. que viene a plantear temáticas tan interesantes como necesarias. Esto, por suerte, no es nuevo y siempre, desde hace mucho, el alumnado que yo he conocido ha salido a lo largo del curso alguna hora de clase para recibir formación de otros profesionales, no profesores, sobre estas temáticas. Tenemos que hilar fino y recordar si la que dio aquella asociación nos gustó como para repetir o mejor descartarla. Así vamos planificando las charlas que estarán presentes a lo largo de este curso, considerando que ningún grupo se lleve más de la cuenta afectando así a su formación en otras materias o haciendo que las distintas temáticas acaben repitiéndose.
Pero se ve que esto, debe ser un ataque frontal, un claro adoctrinamiento perpetrado por esta ideología totalitaria de género, que ahora, con estos malditos comunistas en el poder pretenderá alcanzar su máxima expresión. Que dios nos coja confesaos. Pero, al menos, hay que admitir, acaba siendo divertido.
El recién estrenado Gobierno lo ve claro y ataca con todo, ministras y “portavozas” convocan rueda de prensa y dicen que se anden con cuidadito que los niños no son suyos. Esta verdad como un templo que espeta Celaá  pudiera parecer torpeza, aunque a mí personalmente se me antoja milimétricamente estudiada, de este modo, facilita que el pitbull de Casado y sus secuaces se olviden del fondo de la cuestión y vea un filón por donde atacar: “malditos comunistas!!! Queréis adueñarnos de nuestros hijos!!! Pronto empezáis!!!” (Pero lo cierto es que a los que somos padres nos convendría no olvidar que nuestros hijos  e hijas no nos pertenecen. No son objetos de nuestra propiedad con los cuales podamos hacer y deshacer a nuestro antojo), paréntesis aparte, Casado mordió el anzuelo.
Así pues, con estos mimbres, la primera guerra ideológica estaba servida. El pin Neanderthal como algún anónimo, o no, tuvo la brillantez de bautizar hace que, una vez más, los señores de VOX empeñados en ser más ridículos de lo que parecen les marquen la agenda al PP. Y uno, se dice: “no, hombre no!! A estas alturas, este partido tan consolidado, con tantos años de experiencia como es el PP vendrá a darse cuenta de que si juega a ser más de derecha que VOX saldrá trasquilado. Lo dijeron y lo dicen las encuestas y también las urnas. Ya habrán aprendido la lección”. Pero no. El grano en el culo que era feliz antiguamente en el cuerpo de su hospedador hoy hace que su antiguo dueño nunca pueda sentarse, o sentirse, tranquilo.
Ciudadanos esta vez sí capta el mensaje y se sale por la tangente, en su caída libre encuentra un piolet con el que echar el ancla, solo cabe preguntarse si ya no es demasiado tarde, pero a sus representantes con más cuota de poder, muchos de ellos aquí en nuestra tierra, se les oye hablar con sensatez y sorprende el contraste, aunque sorprende también que sorprenda. El caso es que estos señores de la ultraderecha han entrado pegando tan fuerte que lo que era impensable, hoy es debate y en estas uno no sabe si todo son pérdidas u oportunidades de ganancias. Reeducar, que podría decirse. La derecha de Casado dando palos de ciegos se encuentra tan perdida que hasta los suyos le sacan los colores por doquier. No queda otra que darse cuenta y recular. Echar, si acaso, la culpa a los comunistas del Gobierno, cortina de humo y no reconocer ni un error, aunque, a buen seguro, más de un cabezazo se está dando por ahí.
Es raro determinar si debemos ser optimistas con esto o lo contrario. Obviamente, el mero hecho de que esto esté siendo debatido es tremendamente triste, pero también ocurre por nuestra nueva realidad sociopolítica que no es otra que asumir que estos señores de las cavernas tienen 52 escaños y van a hacer mucho ruido. Así pues, partiendo de ese contexto, si sus embestidas se afrontan con esta templanza, cohesión y argumentos, no ya del Gobierno, que también, sino de todos los agentes sociales implicados, docentes a la cabeza, se hace, se enseña y se saca músculo y quién sabe si así en el camino alguna venda se va quitando de los ojos…ellos solitos se retratan, y el siglo XI sigue mil años atrás

martes, 10 de diciembre de 2019

Viejas preguntas de siempre



Hay una ristra de días, semanas, meses y años que siguen pasando; esforzados, empeñados, tozudos en no dejar de hacerlo. Hay una ristra de propósitos que pierden sentido, que se convierten en una caricatura de sí mismos cada vez que los descubres ahí, casi callados, clamando su espacio, casi sin quererlo, casi sin creérselo. Hay una vida que cambia casi sin darnos cuenta, donde la esencia se mantiene pero casi ya no cuenta. Hay un pequeño niño- adolescente yo que pide que le hagan caso, aunque ya no sepa ni qué decir. Y en estas la vida va transcurriendo. Hay un Ying, y hay un Yang, que no saben muy bien quiénes son quién. Siempre en el mismo sitio, aunque en distinto lugar, uno va perdiendo la valentía como si ya no fuera aquel. Casi sin darse cuenta de que nunca será otro. Acaso, si nuestros viejos sueños, las vetustas inquietudes, las antiguas disconformidades, se van oxidando, no querrá decir que ya no merezcan un abrazo. No querrá decir acaso que estábamos equivocados.
En el universo de lo que se tiene que hacer vamos extinguiéndonos, resignándonos dulcemente a lo que se supone que tenemos que ser… y aceptamos. Aceptamos el giro aplastante de la rueda, como si esa rueda dijese alguna verdad. Como si existiese alguna verdad.
En el universo de las cosas con las que debemos cumplir nunca podrá, aunque nos engañen, eclipsarse la esencia de quienes verdaderamente somos.
Así, de ese modo, darán igual los días, las semanas, los meses y los años, nuestros viejos sueños, dudas e inquietudes seguirán inmersas en aquel ADN que acertamos torpemente en llamar alma. Aunque lo olvidemos. Seguirá siendo así.
Pero entre tanta marejada quedamos mareados, perdiendo nuestra ubicación, sin saber ni por asomo muy bien qué hacer.
¿Cómo dar la vuelta a la tortilla? ¿Cómo romper la estúpida rueda?

viernes, 6 de diciembre de 2019

Hablemos de Greta


Resulta que hay que hablar de Greta, no nos queda otra, aunque no queramos, hay que hablar de Greta. Algunos, no estoy muy de acuerdo con ellos, como suele pasar, la erigieron por ciertas circunstancias que desconozco pero me las puedo imaginar, como símbolo mundial contra el cambio climático. Y ven en a ella a una suerte de líder mundial que venga a elevarse al cielo para salvarnos de este mal. Yo, que hace mucho que detesto esa necesidad de mesías que tiene nuestra especie, pues nos recuerda a lo más obtuso y primitivo de nuestras creencias, quiero entender que sería mejor no depender para grandes hitos, para grandes luchas y retos colectivos  de un individuo, indistintamente si este individuo es esta, si resulta octogenario, adolescente, local, de Suecia o la Conchinchina. No, no me gusta endiosar a nadie, será porque no creo ni en dios,  ni en dioses.
Sin embargo, hay que reconocer que a nuestra especie, por más que no nos guste, este tipo de hechos, a veces les sirve como catalizador para sacarla de la inopia y que comience, de este modo, a mirar hacia un lugar. Así pues, por poco que nos gusten la figura de los dioses, a veces, no vienen mal. Ojalá no fueran necesarios, pero siendo nuestra especie la que es, a veces, funcionan. Y, en cualquier caso, lo hagan o no, creamos en la necesidad de ellos o no, la culpa de que sean alzados al olimpo tampoco es de ellos. No fue de Ghandi, ni de Lennon, ni del Ché. Ni tampoco lo es de Greta Thunberg. Greta Thunberg ha luchado por una causa que cree justa apoyándose en sólidos y, hasta ahora, irrefutables argumentos, tal vez con la exagerada intensidad que una persona con el síndrome de Asperger puede propiciar debido a su capacidad de obsesionarse. Así que esta adolescente, hace algo más de un año, tras haber caído en depresión unos años atrás por no entender por que la gente no hacía nada para evitar el cambio climático, comenzó a darse cuenta de que lo mejor que podía hacer era irse  a protestar frente al parlamento sueco, coincidiendo con las elecciones, para exigir al gobierno de su país que cumpliese con lo establecido en el acuerdo de París respecto a las emisiones de CO2, fíjate tú que locura lo que pedía la chavala, que cumplieran con su compromiso. Tras las elecciones Greta dejó lo de la huelga escolar para los viernes solo y, estudiantes de todo el mundo decidieron que resultaba inspirador. A buen seguro, eso pensaron los que la organizaron, pero no los otros tantos millones de estudiantes que les pareció buena idea no asistir a clase porque, los estudiantes en general, toca decirlo, los de ayer y los de hoy, el motivo por el que hacer huelga siempre les parecerá bueno, aunque no tengan ni idea de ello ni antes, ni durante, ni después de la misma. Pero esa, es otra historia.
Así, la buena de Greta fue transformándose en icono, se la fue invitando a ir a dar discursos a sitios solemnes y sus vídeos comenzaban a viralizarse. Por entonces, mientras la mayoría de los mortales no la odiaba, los que siempre hemos andado preocupado con esto de que el clima cambie empezamos a conocerla y a resultarnos inspiradora. Porque esa gente que somos los que siempre nos ha preocupado lo de clima siempre hemos sido grandes ignorados, predicadores en el desierto mientras el tiempo se iba agotando y ver que, de repente, por la razón que fuese, la gente comenzaba de una puñetera vez a darse cuenta era motivo, al menos, de cierto alivio. Por lo que, aún sin creer en figuras mesiánicas, agradecí la aparición de la Thunberg.
Pero claro, la Thunberg iba apuntando lejos,  más que ella el tsunami generado a través de las redes sociales. Pronto Greta comenzó a ser una chica muy visible. Y la gente tenía que opinar algo sobre ella. Y como la gente es más de quedarse con lo emocionalmente primario antes que con el significado de las palabras, descubrieron que la chica se expresaba de forma extraña, el ceño fruncido, la voz ruda y decía cosas feas a los de generaciones mayores, es decir, a las suyas....hmmmm, algo empezaba a no cuadrar. ¿Quién diablos era esa chica y por qué estaba tan enfadada? Entonces esa gente, que es la misma de siempre, empezaron a ver que unos decían Greta mola, y otros Greta es una marioneta, amargada, muñeco roto, manipulada, que no tiene ni idea y las cuatro cosas que dice se las han dicho que las diga. Así que fue fácil declinar la balanza: Greta mala. Y más salía en los medios, más fácil odiarla. Así que ya teníamos a una nueva Goldstein. Curiosamente, al principio se tomaba más la tesis de: "pobre niña sin infancia", a lo que algunos les recordábamos que bueno, era ya más bien adolescente. Porque lo cierto es que Greta parece menor de lo que es. Así que a esa misma gente, ahora, les parecía mejor meterse con ella. Entonces algunos decían: "oye, os estáis metiendo con cosas relacionadas con su autismo" Pero que va, ellos siempre saben lo que hacen y si no, encuentran partidos que les hagan creer que así es. Y en estas, día tras día, más gente se va sumando a la moda de odiar a Greta y cosas tan patéticas como vomitivas y denunciables comienzan a instalarse en las pantallas de todo el mundo. Así vemos al señor Frank Cuesta, que tantas veces ha demostrado ser un cenutrio, metiéndose en una jaula con un "animal" al que llama Gretus amargatus y se pega unos cuantos minutos haciendo algo supuestamente relacionado con el humor para denostar la figura de la sueca. Así mismo, parece que otros presentadores de otras partes del mundo como Brasil dijeron otras barbaridades aún mayores sobre la activista, acarreándoles el despido. Igual que el entrenador de un equipo de fútbol italiano, que también tuvo que dimitir. Está bien. Está muy bien que Greta acabe sacando, aun sin pretenderlo, los instintos más bajos de esa caterva de ineptos tan en boga en estos días incapaces de pararse a pensar por solo un segundo en el significado de las palabras que dice el sujeto que tanto odio, de repente, les despierta. Está muy bien, porque así se retratan y quedan, para el resto de los ciudadanos como lo que son, una panda de ignorantes con la boca muy grande y muy poca educación.
Estos ciudadanos tan preocupados por el uso y abuso que hacen de la "niña"Greta, nunca dijeron una palabra sobre el que sufrió Marisol, Joselito o Michael Jackson, porque ellos los hacían sonreír y no les ponían por delante una escena apocalíptica de difícil digestión. Mucho mejor, seguir creyendo a señores que, como Espinosa de los Monteros, se atreven a decir en plena cumbre del clima que él no conoce ninguna evidencia científica que diga que el cambio climático está producido por el hombre. Muestran su ignorancia delante de millones de personas y se vanaglorian de ella, a nadie parece preocuparle porque para eso ya tenemos a una chica de 16 años que lanza verdades como puños pero que es maravillosa para reírnos de ella y hacer saña.
 ¿Quién dijo que la verdad tuviese algo que ver con lo que de verdad importa?

lunes, 16 de septiembre de 2019

Hay que comer menos carne


Hablar del consumo de carne empieza a estar de moda. Antiguamente estaban por ahí los vegetarianos que eran como personas que se sabían que existían pero nadie realmente conocía a ninguno, y si lo conocía comía huevos, mantequillas y en muchas ocasiones hasta pescao. Ahora ya no quedan vegetarianos,  pero en su lugar vienen pegando con fuerza los veganos, que vienen a ser como vegetarianos 2.0. Lo cierto es que el resto de los mortales que no pertenecen a este grupo tienden a presentar una animadversión importante hacia ellos, y ésta, suele ser recíproca. Y en este caso, no se sabe muy bien si fue antes el huevo o la gallina, si se me permite la expresión. Lo cierto es que muchos consideran que hay mucho "fanático" que impone su filosofía en esto de no comer carne, pero como son minorías, a las mayorías que tienen la razón del convencionalismo de su lado, se les suele pasar por alto que ellos no son menos radicales en la imposición de sus principios que los primeros. Como quiera que sea, es una decisión personal así que, de entrada por tanto, cada cual que haga lo que salga del alma. Sin embargo, hay muchas razones para poner sobre la mesa este debate y tratarlo como se merece, porque igual a la población del 2019 le interesa tomarlo en cuenta de la forma menos contaminada posible. Así que, mientras se meten unos con otros y se insultan entre ellos tratemos de analizar algunos datos.
En primer lugar, veamos las razones que suelen ser las primeras en motivar el paso al veganismo por parte de quien así lo quiere hacer y, muy posiblemente esta (no doy datos, digamos que me los invento) tiene que ver con la ética que los mueve a evitar el abuso animal. Y bien, en este caso, el razonamiento cae por su propio peso, hay, en esta población mundial de crecimiento sostenido, un incremento paralelo de los consumos de carne, tanto a nivel relativo como absoluto. Así, son cada vez más los animales utilizados en la industria cárnica. Como la carne se vende mucho y somos tantos y además vivimos en una sociedad capitalista que hace que cada cual trate de sacar el máximo beneficio posible, prima la eficiencia y el rendimiento en la producción, sin importar otros tantos aspectos, por lo que, a menudo, las condiciones para llevar a cabo este aumento de la rentabilidad sacrifican las libertades más esenciales de animales, normalmente, altamente evolucionados y, por lo tanto, con un sistema nervioso más complejo. Esto nos lleva a reconocer de una forma cada vez más clarividente un sufrimiento por parte de los animales así explotados. Por tanto, si quieres dejar la carne, está claro que el tema de la ética es una razón que estará de tu lado. 
Por otro lado, se argumenta que la salud es un punto a favor de convertirse al veganismo, sus detractores, en cambio, dirán lo contrario. Lo cierto es que hay suficientes evidencias como para saber que un alto consumo de carne traerá de forma casi seguro, además de un incremento en el aporte proteico, también con las grasas...grasas de origen animal además, que en la mayoría de los casos son saturadas (las que no son buenas). Ya sabemos lo que pasa con el exceso de grasas, así que por ahí la cosa queda clara....pero en este caso estaríamos hablando de problemas relacionados con el abuso de carne, no con el hecho de comer carne en sí. Es cierto que hay otro problema asociado con el anterior y este es el hecho de que en la industrialización extensiva de la ganadería, el hacinamiento, las hormonas, los antibióticos o el estrés sean problemas muy a tener en cuenta en la calidad final del producto que, de un modo u otro, parece bastante razonable afectarán a tu propio producto, tu cuerpo. Sin embargo, aquí podemos sacar otro pero, y esto es que, una producción extensiva en la agricultura, de igual manera, salvando las diferencias, está expuesta a toda suerte de agentes químicos, modificaciones genéticas, etc. , ergo el debate sobre la idoneidad del alimentos en términos de salud está servido. Por otro lado, y para acabar con el aspecto de la salud, está claro que las personas veganas tienen que tener cuidado a la hora de complementar una serie de nutrientes que de forma recurrente pueden encontrarse en la carne pero no de forma tan común  en productos no cárnicos o ni derivados de ellos, como puede ser el caso de la vitamina B12 la rivoflavina o los omega3. Está claro, como bien argumentan ellos, que estos haberlos haylos, solo que tendrán que tomar las preocupaciones suficientes para garantizar su ingesta, por lo que un vegano sí puede tener todos los nutrientes necesarios en su dieta, pero tal vez debe tomarse más molestias para ello. Por norma general, esto suele ser así por lo que su salud, como atestiguan no pocos estudios científicos, suele ser mejor que la de los "carnívoros". Para finalizar, en lo relacionado con el consumo de carne y la salud, debemos tener en cuenta que cada vez más estudios señalan que para la humanidad tendrá que afrontar graves problemas médicos debido a la presencia de bacterias superresistentes, estimando así que para el 2050, 50 millones de personas morirán por este hecho; y este hecho, a su vez, parece relacionarse, entre otras cosas, con el abuso de antibióticos en la ganadería extensiva.

Llevando dos aspectos que tienden a apuntalar al veganismo como opción, me detendré brevemente sobre otro que, aunque a veces algunos de ellos tratan de argumentarlo, el biólogo que hay en mí se bufa y no lo admite y es que, en no pocas ocasiones he tenido que leer u oír que nuestro pasado evolutivo no nos hizo carnívoros, o cosas similares, cuando esto viene a ser, más bien lo contrario. Pero como no quiero perder el tiempo aquí porque me quedan muchos temas que tocar invito a cualquiera a que dé un breve repaso en relación a la evolución humana más reciente y lo que la incorporación de las proteínas cárnicas a su dieta supuso en ciertos desarrollos cerebrales, y ya no tanto por la potencia nutricional de estas en sí, que también, sino por otros motivos como por la coordinación y cooperación que las técnicas de caza supusieron, sin duda, muy relacionadas con el desarrollo del habla, entre tantas otras cosas.

Y, finalmente llegamos a la madre del cordero: las razones medioambientales. Existen desde hace varias décadas una cantidad creciente de científicos, técnicos y expertos en general que nos advierten de la mala deriva que está tomando nuestra forma de estar en el planeta y de cómo ésta podrá acarrearnos consecuencias que irán, muy especialmente, contra nosotros mismos. Pero al mismo tiempo hay muchos negacionistas que parecen no estar de acuerdo. Se nos habla más que nada del cambio climático como paradigma del problema ambiental más acuciante que afrontamos, y en gran parte es verdad, pero tal vez, con esta obsesión climática olvidamos que no es, ni de lejos, el único problema al que nuestra civilización debe mirar de frente. Y en este aspecto, como siempre, el gran número que alcanza la población y la forma de consumir son las dos grandes causas detrás de cada problemática y la alimentación no escapa a estas. Así pues,  la FAO en un informe de 2006 adjudica a la ganadería un 18% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero(GEI). Otros estudios más recientes han disminuido en algunos puntos esta cifra, aunque en cualquier caso sigue siendo muy elevada. Entre otras cosas ha trascendido a la opinión pública que solo el ganado vacuno es responsable de la mitad de las emisiones de metano(CH4) en el planeta debido a sus flatulencias, siendo este gas un GEI que contribuye individualmente de un modo mucho más potente al efecto invernadero, sin embargo, no es ni de lejos el motivo real o principal de semejante contribución a la emisión de GEI. Porque lo cierto es que los motivos de impacto de la industria ganadera extensiva son diversos. Resulta bastante esclarecedor si comparamos la cantidad de agua para conseguir un kilogramo de carne con la de un kilo de verdura. Aunque esta cantidad varía mucho según el tipo de carne, verdura, fruta o legumbre que sea; en cualquier caso, siempre será muy superior la utilizada para la producción de carne, siendo de unos 15000 litros por kilogramo para la carne de vacuno y unos 300 litros para un kilo de fruta, si bien es cierto que otros tipos de carne requieren mucha menos cantidad de agua.
Así mismo, la producción de carne requiere, obviamente, más superficie de terreno que, por ejemplo, la producción agrícola, entre otras cosas, para la producción de carne hace falta, como no puede ser de otra forma, producción agrícola de la que la carne que alimentamos se nutra. Así, sin irnos demasiado lejos, parece que detrás de esas noticias viralizadas de este verano sobre incendios en el Amazonas se encuentra la necesidad de obtener terreno destinado directa o indirectamente a la ganadería. De hecho, se estima, que el 80% de los incendios que ocurren en el Amazonas son con este fin.
Si todo lo dicho no fuese suficiente, no deberíamos olvidar otras problemáticas asociadas como son la desertización de los suelos debido principalmente al sobrepastoreo, así como la contaminación de aguas superficiales y subterráneas con diversos productos nitrogenados derivados de los orines y las heces.
Dicho todo esto, las relaciones de domesticación del ser humano con otras especies se remontan a la famosa revolución neolítica, hace ya casi 10000 años; y durante todo este tiempo no han existido la gran mayoría de las problemáticas relatadas hasta este momento. Tampoco la vemos en las bellas piaras de cerdos que se revuelcan por el fango esperando a ser alimentados con tiernas bellotas de encinares adehesados. La sostenibilidad en la producción ha existido y aún existe; hay múltiples ejemplos, sin embargo, una vez más nos encontramos con las problemáticas propias, no ya de nuestra especie, sino de nuestra civilización, por lo que para alimentar a tan amplio número de individuos con semejante sed de carne y necesidad de precios bajo se hace prácticamente imposible concebir otros modelos de producción, no es de extrañar por tanto que a menudo un kilogramo de fruta sea más caro que uno de carne.
Considerando todo lo anterior, mi conclusión es que hay que comer menos carne. No diré que haya que dejar de hacerlo, aunque me parece muy bien como opción, pero sí reducir muy significativamente el abuso que de ella y de los derivados de productos animales hacemos. Al mismo tiempo fomentar un tipo de producción sostenible y ecológica de tal forma que a los productores les compense y los consumidores se la puedan permitir; mientras que, de forma paralela, sigamos buscando en la educación una nueva conciencia ecológica, lejos de reproches, insultos y broncas, que busque en la sostenibilidad una piedra angular a partir de la cual ir creando un nuevo modelo económico y vital si acaso queremos soñar con tener un futuro no traumático. 

jueves, 12 de septiembre de 2019

Cine de cines...



Mia Wallace saca un cigarro  Red Apple en el Jack Rabitt Slim frente a un matón que parece aún más colocado que ella. Suena Jonnhy Cash fuera de un remolque que sirve de casa mientras Budd, el hermano de Bill, espera paciente en medio de ninguna parte. Contempla Shoshanna Dreyfus la proyección en la pantalla, queda, serena, como si el cambio de rollo no fuese a tener lugar. Se cuela Sharon Tate a hurtadillas en un cine para verse a ella misma actuando y dejarse emborrachar por la reacción de un público sincero. Queda prendado a sus casi sesenta años, como un chiquillo de quince, Max Cherry, sucumbiendo ante el magnetismo fatal de Jackie Brown...
Es Tarantino poesía, en sus cosas cotidianas que nos cuenta, en su costumbrismo, en su colorida belleza, en sus silencios, cuando ocurren. Emociona, el Tarantino de la sangre, cuando Beatrix Kiddo se da de bruces frente a una nueva realidad en forma de niña de 4 años para casi gritar victoria tirándose al suelo jugando, muerta de desconcierto y felicidad.
Es Tarantino tensión sostenida a la que tras una nueva vuelta de tuerca consigue darle otra más haciendo que contengas el aliento, que sufras, sin querer moverte para no hacer ruido, como si fueses la dureza de Perrier Lapaditte aguantando los embistes de Hans Landa hasta acabar resquebrajando; o la ira de un "Monsieur"Calvin que sintiéndose estafado tensa la cuerda del racismo y el odio hasta límites insospechados; o de nuevo La Novia siendo enterrada viva en un giro a negro donde solo suenan jadeos y tierra cayendo sobre un ataúd.
Es Tarantino diálogo ingenioso que entre el absurdo y lo cómico va asentando la base de la trama y los personajes como la conversación entre Vincent Vega y Jules Winfield de camino al trabajo sobre costumbres europeas primero y los pies de Mia Wallace después; o la larga disertación sobre precios de recompensas y la carta de Lincon entre John Ruth y el Mayor Warren.
Es Tarantino una cabeza que opera a velocidad de vértigo construyendo giros en la trama inesperados, jugando con los flashbacks como nadie ha logrado hacerlo y con una profundidad en los personajes que roza lo patológico. Y aquí no puedo poner ejemplos, porque todo su filmografía es un ejemplo en sí mismo.
Es Tarantino un universo y otro dentro del mismo, donde a cada rato aparecen detalles escondidos que lo va hilvanando todo, predicciones de pilotos que serían después películas, guiños para frikies ávidos de estos easters eggs. Y entre guiño y guiño uno ya no sabe si este existe o se lo inventa...pero a Samuel L. Jackson le apuntan a las pelotas en Jackie Brown y le disparan a las misma en los Odiosos Ocho, mientras que en la anterior, Django, le comenta al propio Django que no le cortará las pelotas porque se desangraría demasiado pronto...cosa que le paso a él mismo en la película siguiente. Marcas inventadas de tabaco, de comida, de zumos, etc. Detalles por doquier
Es Tarantino música, sobre todo no original, porque busca la que conoce, la que tiene en su cabeza, que tal vez alguna vez oyó y le inspiró esta o aquella escena, la soñó, la vio y creó una infinidad de momentos que han pasado a la historia del cine y estas canciones con ella: Mr Blonde bailando Stuck in the Middle with you justo antes de empezar con su tortura; o la propia Mia Wallace comenzando a bailar Girl You´ll be a Woman soon justo antes de acabar con sobredosis; Jackie Brown marchándose vencedora con la insuperable Across 110th street; la Novia apunto de enfrentarse a O-Ren en estampa zen bajo la nieve al ritmo de las palmas de la increíble versión de Dont Let Be Misunderstood por parte de Santa Esmeralda o el baile erótico de Arlene al terrorífico Doble Mike al ritmo de Down in Mexico en Death Proof. La música engloba absolutamente todo el universo Tarantino cobrando una importancia primordial, igual que en cualquier otra película pero en su caso, como casi en todo lo demás, con un sello particular imposible de no reconocer. La banda sonora de una filmografía que se ha convertido en la B.S.O. de la vida de muchos.
Pero sobre todas las cosas, Tarantino es cine. Tarantino no dejó de ser nunca aquel cinéfilo que comenzó a trabajar en una tienda de alquiler de pelis que vino a hacer las veces de la escuela de cine que nunca llegó a pisar. Si ves una entrevista con Tarantino enseguida su desenfrenada pasión por el cine lo envuelve todo y comienza a agitar las manos excitado hablando de directores de cualquier época o región con su entusiasmo característico. Da igual que no lo sepas, pero enseguida podrás ver miles de guiños al cine en casi cada escena, en casi cada diálogo...y si no, solo tienes que observar su filmografía que es ya en sí misma una oda a todo el cine al que rindió pasión.Cine negro, cine afro, cine serie B, cine bélico, cine oriental, Spaghetti Western y por último un retrato al marco que vivió cuando era pequeño. Todo en Tarantino es cine, tanto es así que siento y sé que se me escapa gran parte del jugo que del mismo pudiera exprimir, pero, desde mi gran ignorancia, disfruto en grandes dosis la genialidad de ese excéntrico de Tennessee que está a solo una película de dejarnos para siempre con las ganas, al tiempo que pegará al salto al olimpo de los más grandes...olimpo en el que para mí, dicho sea de paso, hace ya mucho que se encuentra.

domingo, 25 de agosto de 2019

Historias de frío con la calor (parte II)



Los que cumplimos años y por suerte aprendemos que conectarnos con la naturaleza es la mejor forma de pasar el tiempo vamos como yonquis buscando nuevas sensaciones, explorando nuevos parajes, formas y, en estos tiempos, buceando por la red en busca de información sobre remotos lugares que algún día puedan ser alcanzados. Los yonquis de la naturaleza descubrimos que, de entre todas las innumerables formas de consumo, pudiera ser que la alta montaña nos brinde las dosis más puras. Solo basta con llevarse lo preciso, una mochila, crema solar, gafas de sol, alguna cuerda por si acaso, o mejor un amigo que sepa manejar las cuerdas, algún crampón de forma excepcional por si acaso allá arriba hay que andar por nieve, en caso extremo, ya puestos, un piolet y, sobre todo, muchas ganas de aventura. 

Aunque nos definamos como yonquis estamos muy lejos de serlo, por desgracia. Tal vez por las circunstancias, por lo lejos que nos queda, por las responsabilidades diarias, el caso es que nuestras dosis, al menos en mi caso, tienen que esperar demasiado, por lo que, siendo así, no llego ni a principiante. Solo sé lo suficiente como para saber que engancha, por lo que el deseo de que llegue una nueva ocasión se va haciendo más fuerte y entre tanto vamos configurando en la mente nuevas futuras rutas, tal vez Pirineos, y quién sabe si no, algún día, por qué no, Los Alpes.

Y cosas así, supongo les pasa a muchos que, como yo, se van sintiendo indefectiblemente atraídos por el poder de la alta montaña y, por supuesto, nada de malo hay en ello. Pero como todo en esta vida, las cosas tendrán que tener una evolución natural, digo yo. No sé, se me antojaría extraño que me dé la fiebre tan fuerte de forma que coja todos mis recursos económicos y los que no tengo y ahorre para plantarme en un par de años en el pico más alto del mundo. Pero entiendo que algo muy parecido a esto sí debe sentir mucha gente en las últimas décadas y es que, el Everest, como todo el mundo sabe, se ha convertido en una suerte de feria. Supongo que, para los grandes alpinistas de siempre, los de verdad, se les antojará raro y les dará bastante rabia la prostitución de esta montaña sagrada porque, precisamente, lo que tiene de sagrado parece quedar a un margen. En el techo del Himalaya se rompen los récords de asistencia prácticamente a cada año, ya sabéis, cosas de ser casi 8mil millones de personas en el globo y la fuerza de Instagram. Pero lo cierto es que, a pesar de todo, no debe ser fácil. En primer lugar, entiendo que no está al alcance de cualquiera y no me vengo a referir aquí a la condición física, que también, sino a la económica. Parece ser que entre los permisos que concede Nepal y permanecer por allí campamento arriba, campamento abajo, seguros, sherpas y las cosas que necesites para ello durante tres meses, la cosa no suele bajar de los 35mil dólares. Aunque hay tarifas más lujosas, qué duda cabe, que hasta para subir al Everest siempre hubo clases. Cuentan que queda muy bien si eres un alto ejecutivo poner tu foto en el despacho cuando te reúnas con un cliente importante y demostrar de qué pasta estás hecho. Claro que la pasta de fuera no ofrece garantías de absoluta seguridad a casi 9000metros de altura, por eso, a día de hoy, cuentan que hay doscientos cadáveres hasta llegar arriba. No todos se ven, claro está, pero sí la mayoría, ya sabéis con el frío las bacterias, los hongos y demás amigos de la descomposición les da por trabajar poco y en su lugar un dulce rigor mortis se apodera de los músculos del fallecido que junto con el hielo inmortalizan la foto que nunca llegará a sus despachos pero probablemente sí lo haga al despacho de otros, porque muchos de estos sirven como hitos a los ascendentes, a modo de mojón de carretera. 

— Ey Paul, ahí está “el saludador”!!! Di Hi!!!!

— Lo veo Johnny, y mira, ese de más arriba es “el botas verdes”

—¿Nos hacemos unas fotos?

Aunque no creo que el personal esté para muchas fotos a esas alturas, a mí personalmente verme en esa situación me da bastante mal rollito. Supongo que no es cosa para pitorreos porque sin duda significa una señal clara de que podrías ser el próximo. La hipoxia suele camuflar a la hipotermia, ya que la falta de oxígeno a menudo va acompañada de alucinaciones o euforias. Es común que los que ascienden consideren que por los indicadores físicos que presenta el alpinista se les invite a no seguir intentándolo y que estos, por el subidón del edema cerebral reclinen el ofrecimiento. Y claro, en esas condiciones tan extremas la cosa no está para ponerse a discutir más de la cuenta. A partir del cuarto campamento base (7900metros) hasta la cima es un “sálvese quien pueda”. Se hace prácticamente imposible cargar con ningún cuerpo, por no hablar de esperar la llegada de algún helicóptero de rescate. Nada llega a esa altura. Por eso los cuerpos se acumulan en la subida, nadie puede ir a recogerlos y cargarlos, aunque exista incluso alguna empresa que se dedique a empujarlos ladera abajo para quitar el mal fario que dicen dan algunos de ellos.

El Himalaya está lleno de historias dantescas, terroríficas e incluso tragicómicas porque lo cierto es que, como no cabe duda, intentar hacer cumbre en el pico más alto del mundo supone todo un logro. Si en La Antártida comentaba el otro día que ninguna especie, salvo el pingüino emperador, lograba pasar el invierno, en el Everest ni siquiera esto. El riesgo de sufrir el famoso “mal de altura” por falta de oxígeno comienza a partir de los 2500 metros, sin embargo, existen poblaciones viviendo incluso a 5000 metros de altura. De ahí son los sherpas, cuya sangre ha metabolizado y sintetizado muchísima más cantidad de glóbulos rojos que ayude a transportar mejor el oxígeno ante tanta escasez. Por eso los sherpas viven ayudando a todo aventurero que se mete en dicho periplo. Con más de 150000 sherpas la región hace su agosto en las condiciones más invernales del globo, aunque eso sí, en invierno ni se intenta. 

Comencé a escribir la entrada con la idea de realizar cierta crítica a esas personas que intentan subir porque se ha convertido en algo realmente cool, pero, me cuesta no admirar el valor y la dureza de todo aquel que se atreva con semejante aventura. Aunque, ¿es valentía y valor o solo locura? Entiendo que no es lo mismo que lo intenten personas que antes que eso hicieron dosmiles, tresmiles, cuatro, cinco, seis e incluso sietemiles, antes de subir al Everest; y sospecho que esto debe de estar muy lejos de ser así. Entonces, creo que aquí radica un poco la crítica que debiéramos plantearnos, es ese creer que el dinero todo lo puede y que se pone por delante de la profesionalidad. Es el no aceptar un no por respuesta. Por otro lado, si tanto te gusta la montaña y ascender a lugares tan duros y remotos, ¿por qué no hacerlo en los vecinos, que son igual de duros pero no están tan absolutamente masificados? Y entonces, la respuesta, una vez más, evidencia lo ridículo de nuestra especie. La adicción no a lo bello en sí, a la pureza, sino al postureo, al estar en lo trending....y esto, acaba regalando al mundo escenas como las de este verano con colapsos de centenares de alpinistas antes de hacer cumbre.

Desde tierra, a nivel del mar, los tristes mortales conocedores de las mieles de la alta montaña, seguiremos bicheando pequeños proyectos para el próximo año que, a lo sumo, superen en un solo peldaño, a lo realizado el año anterior.