martes, 10 de febrero de 2026

SuperWooolll!!!!!

 


Conocí a Bad Bunny hace ahora como unos ocho años. No personalmente, no tuve ese lujo, sino a través de los gustos de mi alumnado y sus peticiones, pequeños regalos que me permiten no estar demasiado alejado de la realidad. En aquellos días, me tocaba ser el Coordinador de Igualdad de mi Centro en una época que coincidía de plano con la Cuarta Ola feminista. La conciencia explotaba y evidenciar cómo a la mujer se la cosificaba, como antaño, pero más, en un contexto de tanto empoderamiento no hacía más que llamar la atención. Pero la contradicción estaba ahí, como siempre ocurrió, como siempre ocurre, como siempre ocurrirá. En el alarde de autoproclamarnos  defensores de lo moralmente correcto algunos nos señalaron que ya el rock intocable que nos enamoraba pecaba de lo mismo (I´ll be watching you-The Police). Vale, había que comprar el discurso, aunque no me jodas, lo mismo, lo mismo no es. En cualquier caso, lo que no es lo mismo, ni se puede discutir es que el bueno de Sting canta como 754 millones de veces mejor que el Bad Bunny este. Pero bueno, supongo que eso tampoco tiene que ser un problema. “La gente es libre de que le guste lo que sea”, se argumenta por ahí. Del mismo modo, argumento por aquí, que libres seremos otros de criticarlo.

Lo cierto es que esto no es nuevo pero la degradación sí es a peor. En aquella época lo era, la música convertida en una fórmula fácil y repetida donde, a pesar de las buenas producciones, la calidad de, en esencia, la música, brillaban por su ausencia. Y en este contexto, podíamos analizar las letras. Letras simples que mi primo el del coeficiente límite podría hacer con los ojos cerrados. Y el mensaje, mejor ni hablar: fomento de la narcocultura, el poder, y la cosificación de la mujer. Dirán que el Robe hacía lo mismo, ah, pos vale.

El caso es que esto era así y todos los que se les suponía que podían pensar un poquito, solo un poquito, más allá de la corriente del mainstream que todo lo arrasa lo compraban. Hasta, no sabemos muy bien por qué, surgió una tendencia que venía a decir: “oye me gusta el reguetón y no me avergüenza decirlo, flipado de mierda que vas de intelectual. Eres un puto viejo” Entonces, todos los que nos dimos por aludidos agachamos la cabeza y a callar, al fin y al cabo, eran amigos, más amigas que amigos, y el libro de los gustos pues está en blanco. Mientras tanto, fue un buen momento, ya que estábamos viniéndonos arriba, para, cual mago con su chistera, pasar de la crítica, a la aceptación a que….ohhh, sorpresa, es lo más puto mejor que existe. Cuando el bueno de C Tangana con su inteligente movimiento de El Madrileño es alzado a los olimpos de la historia de la música de nuestro país porque ha contado con Kiko Veneno y Calamaro, ok. Y así, con Rosalía, guerrera indestructible que todo lo puede, llegamos a que el señor Bad Bunny arrase en los Grammys justo antes de que todo el mundo se rinda a su majestad alabando el acto de protesta tan absolutamente extraordinario que ha protagonizado, oh milagro, en el descanso de la SuperBowl. ¿Por qué? Joder, pues por qué va a ser, ¿es que no lo has visto? Pues porque ha sacado todas las banderas latinoamericanas al tiempo que decía el nombre de los países que la conforman. A juzgar por las letras que suele pronunciar le ha tenido que costar tela aprenderse esto y esto, pues oye, tiene su mérito.

El caso es que, llegados a este punto, uno sabe que todas las cosas ocurren dentro de un contexto. Y el contexto en cuanto a libertades, no puede ser peor. El señor Donal Trump, votado y apoyado por una mayoría de americanos que supongo han ido experimentando  una merma en su espíritu crítico y consumo de cultura similar al que haya podido experimentar el oyente medio de Bad Bunny, viene experimentando con toda una serie de trucos maravillosos para poner en jaque a la que nos llevan décadas contando es la mayor democracia de este planeta, creadora y otorgadora, por otro lado, de carnets de países democráticos a lo largo y ancho del mismo. Por no hablar de los experimentos ejecutados contra los derechos humanos. Para colmo, los exdueños de esos derechos cercenados son, en su mayoría, habitantes, o exhabitantes, de los países que enumeraba ayer el bueno de Bad Bunny en el campo de Fútbol. Era una forma de recordar, que ellos pues también son América y que joderles como lo hacen pues, mire ud. No está bien.

Pero lo cierto, es que tampoco es que se hiciese nada más allá de eso. O al menos yo lo desconozco. No un Fuck Trump, ni nada por el estilo. No sé, o cosas así como más grandes. Sin embargo, lo que sí ocurre es que el bueno del Bad Bunny, junto con cada vez más gente, acumulan fortunas de cientos de millones de dólares mientras que cualquier ciudadano medio cada día tiene más problemas para siquiera, comprar una casa. Y claro, el lector medio, me dirá, que qué tiene esto que ver, si todo el mundo sabe que el problema es, cómo no, de Pedro Sánchez, el Perro, o el Dirty Sánchez. Y no le exculpo yo de su cuota de responsabilidad, ni le imputo la misma al señor Bunny. Pero sí a la lógica capitalista trabajada durante décadas y elevada al Olimpo del Mercado durante los últimos años durante los cuales el algoritmo se ha ido especializando. Y se especializa en hacernos, básicamente, más estúpidos. Porque si somos más estúpidos, compraremos más. Compraremos lo que nos digan, porque ese, y no otro, es su objetivo. Compraremos los discursos fascistas que pueblan a lo largo y ancho de todo este puto mundo, sin ningún tipo de filtro, amparándose en mentiras más que demostrables. Pero que crece, crece y crece. Y consiguen que compremos que toda intervención en el mercado será el mal. Porque ya sabéis, se regula solo. Y claro, si se regula solo, cómo van los pobres Youtubers a pagar tantos impuestos. Joder, es que no es justo. Y si se regula solo…¿cómo va el presidente de un país a hacer nada con la vivienda? Joder pues que lo haga…ahhh, bueno, pero es que va darle cabida los okupas…joder qué mal!!! Y si se regula solo, compraremos que Bad Bunny canta bien, y que es el mayor azote, que el señor Donald Trump, que también debe regularse solo, puede encontrar.

Y entonces, y solo entonces, uno se dice a sí mismo (aun a riesgo de equivocarse y sonar a moralmente superior y tener que pedir perdón por ser tan gilipollas): así nos va

domingo, 14 de diciembre de 2025

Hasta siempre, siempre, siempre

 


Han tenido que pasar cuatro días para que me ponga a escribir con la determinación de hacerlo, tal vez porque esperaba que resucitases al tercer día, pero no. No hay psiquiátricos, ni milagros religiosos, más allá de las innumerables muestras de admiración, los infinitos homenajes que se reproducen y replican a lo largo de todas nuestras fronteras y más allá, desde todo tipo de escenarios. Y aquí seguimos, hurgando en la herida, sin cansancio, rebuscando en tu obra y en lo que esta supuso para tanta gente. Y una vez más, se escapa una lagrimilla, sin mi permiso.

Me decía ayer una antigua alumna que cómo se puede sentir tan triste y vacía, que lo está gestionando fatal. Esta chica es psicóloga y tiene más de 30 años, y fue, precisamente, en un concierto tuyo, la última vez que nos vimos. Y a otra psicóloga he leído en estos días que sentirnos devastados por la muerte de alguien que no conocíamos es plenamente normal, ante las dudas sobre si no estamos un poco locos, de tantos y tantas que éramos compartiendo este sentimiento. Será porque tal vez, el poder del arte bien nos pudiera salvar de una vida inerte, de una vida triste, de una mala muerte.  

Y así, este señor que se cagaba en todo con su voz de yonki mientras le cerraban las puertas de las radios y de toda clase de institución política, hoy se va rodeado de homenajes y elogios como no recuerdo haber visto nunca antes en este país. Ahí es nada.

Fito se quiebra, al cantar en directo, las Nubes de Tu Pelo. Si te Vas es coreada por 15 mil personas a pleno pulmón antes del concierto de Dani Martín en el Wizink. Melendi mete un trocito de La Vereda por medio de su canción Arriba Extremoduro. Évole y Estopa le dedican una columna en algún periódico. Se emocionan Broncano y Mara Torres en sus programas… Manu Carrasco, el Kanka, Rozalén, Leiva …y un sinfín de ejemplos que hacen muestra de cómo de hondo has tocado nuestros corazones. Yo, sin ser nadie, decido homenajearte poniendo tu discografía de principio a fin…ahora mismo suena La Pedrá. Escribo estas líneas, mientras allá, desde lo lejos van llegando los viejos recuerdos , están royéndome por dentro. Y es que muchos se han puesto de acuerdo en decir que este dolor tiene que ver con la muerte de una adolescencia que andaba por ahí enterrada y ha aflorado con tu marcha, entonces el tsunami de recuerdos nos ahoga. Y sí, en el caso de muchos, Robe, está vinculado a fuego con la adolescencia, pero para muchos otros, ha sido la adolescencia y mucho más, ya que tanto su evolución musical, así como letrista, poeta y filósofo, han sido asombrosas.

Robe, has estado presente en todas y cada una de mis grandes etapas vitales. En múltiples versiones, siempre acababa volviendo a ti, ojiplático para descubrir que habías vuelto a superarte. Que lejos de acomodarte en tu nuevo éxito, tomarías una pausa para acabar con tu disco más admirado: La Ley Innata…y aún te quedaba tiempo para superar el medio siglo y sacar un par de últimas joyas con sus respectivas giras. Que lejos de echar de menos de forma insoportable a Extremoduro, tu nuevo proyecto más calmado mantenía la esencia de tu calidad compositiva, pero con violines, coros estratosféricos y dulces teclados y clarinetes. Pero si alguien había pensado que eso sería el nuevo “Robe”, le das unos años y vuelves a la caña extrema con la guitarra de Woody Amores y su Ley Innata parte 2(Mayéutica). Y si alguien cree, queya no puede volver superarse, vuelves a callar  bocas para que hasta el Museo del Prado te rinda homenaje con su Poder del Arte…Se nos Lleva el Arte, Don Roberto.

Y es que, si la rebeldía y su espíritu subversivo buscaban confrontar en la primera época, con el tiempo ha cultivado una madurez que, sin alejarlo de esa rebeldía y espíritu subversivo, sí lo han alejado de la necesidad de ser tan soez, eso sí, sin dejar de serlo, cuando así entendía que para expresar lo que sentía hacía falta serlo. Y es que, en esto, el Rey de Extremadura, ha sido también maestro. En el 95, cuando llega mi hermano con sus cassettes del insti, lo único que nos llamaba la atención era eso de “me follo hasta las cabras, me cago en los sembrados…” y las risas, para el niño de 12 años eran el motivo principal por el que asomarse a esa ventana. No pasaron más de dos días, para descubrir que más allá de esto, había miles de capas que rascar. Hoy, a ningún músico le tiembla el pulso si tiene que usar alguna palabra malsonante en alguna letra. Se ha normalizado. Y creo que esto también ha sido cosa suya.

Robe, ¿Quién nos hablará de lunas, amapolas, cielos y corazones…? ¿Quién se cagará en dios, y mandará a la mierda a todo lo que se menea? ¿Quién llamará a las cosas por su nombre sin necesidad de ser un hipócrita?

La horda de “amigos que te admiramos” recogemos tu legado y lo haremos llegar más lejos aún. Histórico será recordar cómo metiste siete temas entre los 10 más oídos con tu muerte en Spotify. Veo vídeos y fotos en los que compruebo que siempre me has acompañado, y sin poder evitarlo ellos, a mis hijos también. Y hoy, los chavales, flipan viendo que España entera se emociona con la muerte de un señor mayor de pelo enmarañado, y algunos de los más jóvenes se emocionan también. Son ellos, los que han hecho himnos canciones como La Vereda. Que ha sido un momentito solo de bajada, que aquí no pasa nada.

Gracias, Robe, gracias por tanto… todo será una guarrada sin ti, soñábamos con verte con los enanos. Soñábamos volver a no creernos que tú próximo disco volviera a superarse pero, dentro de la tristeza, aflora, con fuerza, la sensación de que la belleza de tu legado superará con fuerza la tristeza. De grande a genio, de genio a leyenda…de leyenda a mito…La era postRobe ha comenzado y a partir de ahora, cada vez que suene el quejío de tu voz, la frase, la metáfora, el acorde perfecto, se nos hará un nudito en la garganta y se nos llevará el aire…y seremos muchos, muchos, muchos, los que compartiremos este sentimiento. Gracias, amigo. Gracias, por tanto.

Hasta siempre

Hasta siempre, siempre

Hasta siempre, siempre, siempre!!!!

jueves, 7 de noviembre de 2024

Estamos de enhorabuena


Estamos de enhorabuena, el señor Donald Trump ha vuelto a ganar las elecciones. Todavía mi madre me ha confesado que se sentía sorprendida. Lo cierto es que no entiendo por qué. No soy un experto en política  internacional como parece que ahora es la moda entre un nada desdeñable porcentaje de la población  que consume horas y horas de youtube narrando los intrincados  entresijos del orden mundial.  Me limitaré, simplemente,  a realizar un análisis  más sencillo.

Jeff Bezos y Elon Musk han hecho campaña a favor de Trump. Si no me equivoco son los dos hombres más ricos del mundo. Su patrimonio, actualmente  supera, muy holgadamente,  los 200 mil millones de dólares (cada uno,  claro). O dicho de otro modo: 200.000.000.000 dólares.

Comparado con lo que ha podido  ganar Messi durante muchos años, digamos 50 millones( 50.000.000) se nos antoja una cifra bastante, bastante elevada. Es como si tienes 200000 euros y tu vecino 50. O sea, Messi es pobre al lado de estas dos grandes fortunas. Pero claro, al lado nuestra, por ejemplo, Messi ganaría (si ganase 50 millones al año) redondeando, unos 4 millones al mes. O un millón a la semana. Es decir,  lo que tendría que trabajar un tipo que ganase 2500 euros durante 35 años. Messi lo ganaría  en una semana. Y no olvides que Messi es pobre  al lado de las dos personas más  ricas.

Ayer, decía la lista Forbes que los 100 españoles más ricos habían  incrementado  su fortuna durante el último año en un 27%. Es decir, como si el tío  que ganase 2500 euros del ejemplo anterior pasase a ganar 3200 al año siguiente. Cosa que no suele ocurrir y que, además, tampoco es comparable, porque no es lo mismo incrementar tu fortuna digamos de 10mil euros a 12,5 mil que el hecho de tu fortuna pase de 100mil millones a 127 mil, por las facturas y tal, claro.

Pero esto tampoco es nuevo.  Veamos, en el año 2010, hace sólo  14 años, el hombre más rico era Carlos Slim tenía un patrimonio  de  unos 50 mil millones de dólares. 5 veces menos de lo que tiene el hombre más rico hoy. Y si nos vamos a los 90 esa cifra era inferior a 20mil millones. Tan solo  del año 2000 al 2024 el número de milmillonarios ha pasado de 470 a 2700 y el valor neto que acumula  dicho grupo de 898 mil millones a 14 billones. Es decir, se ha multiplicado por más de 15. En resumidas cuentas (tanto para decir lo que ya sabemos): la gente que más tiene cada vez tiene más.

Pero tal vez ni siquiera eso sea lo peor. Lo peor de todo es que son tratados como dioses. Da náuseas  leer ciertos comentarios en redes. Y ellos lo saben. Y apuestan  a caballo ganador, que es, ni más ni menos que al más  neoliberalista de los dos(porque tampoco es que Kamala sea comunista). Y así,  no solo los votamos y los encubramos, sino que compramos todas sus tesis económicas que son las causantes en última  instancia de todos los problemas que nos acucian. Besamos el pie que nos pisa el cuello. Así  fue siempre, y así siempre será.  No hay lugar para pensar  en lo contrario. Con Trump seguirá  el negacionismo climático  y se seguirá  armando estas redes infestas  de fascistas ultraneoliberales que nos acusan a los de izquierda  de todos sus males, al tiempo que claman el fin de los Estados pero les reclaman que los salven cuando llega la tormenta. El poder económico más desatado que nunca ahora gobierna sin cortapisas, sin paliativos, sin máscaras. Antes lo hacía igual. Pero ahora, es peor. La desigualdad sigue creciendo y al tiempo que crece más adoramos a sus causantes y más odiamos al del escalón inmediatamente inferior al nuestro. Siempre fue así; hoy es peor.

Esta sociedad tan absolutamente  enferma, enferma demasiado al que se asoma a mirarle a los ojos.  Pareciera que estamos anclados en un sempiterno “todo tiempo nuevo  es más oscuro y negro”.  Solo queda salir de detrás de la pantalla, bajar el volumen de todo. Y salir afuera donde quiera que aún  quede algo parecido a lo que tiene que ser la vida, mientras quede.

Por lo demás, estoy seguro  de que no tenemos remedio.

Buen punto y final a una semana de locos.

viernes, 9 de febrero de 2024

Ninguna batalla por perdida


Tanto hace que no escribo que no sé cómo escribir si no es empezando hablando del tiempo que hace que no escribo. Por más que busque excusas que me obliguen a encontrar un lugar más digno. Más prosa, más poesía, más argumento, más ingenio que no te lleven a los lugares de siempre. Les doy la razón (sé que la llevan) , pero no encuentro ni las ganas ni el momento para hacerlo. Prefiero, es necesario, buscar algo de verdad en lo que soy para sacar todo el aparato de mi escritura por más que de rudimentario pecara. ¿Qué más da? Mejor dejar salir lo que  es que maquillarse en artificios snobs en busca de lo que debería. Escribo con intención de que sea mínimamente serio en mi ridículo intento de parecerlo y así entre la cruda realidad y los deberías vamos hilvanando unas letras para aproximarnos a destripar esta realidad de la que tanto uno se aleja sin saber si por lo de que tanto duele o por lo bajeza de sentir que se tira la toalla.

Si algo conservo de decencia en mi perfil de joven revolucionario que soñó por un mundo mejor no debería de escudarme en las excusas de que nada merece la pena porque todo está podrido y todo es lo mismo. Sé que tengo la suerte de haber vivido unas cuantas vidas dentro de esta para ser un buen maestro liendres. Tal vez ese concepto me define bien pero, si soy sincero, que lo pretendo, siempre vi en el mismo al que da lecciones porque todo lo sabe. Más bien socrático es la visión que nunca me abandonará de reconocer que nada sabemos. Nada sabemos y, sin embargo, uno coge de aquí y allá para construir sus hipótesis.

 Es cómodo desvanecerse en el devenir de los días e ir a lo tuyo para que sean tus problemas los que realmente te importan y nada más porque: ¿qué carajo puedo hacer yo para evitar el genocidio en Gaza? ¿Hasta aquí hemos llegado? Y a dónde si no. ¿Qué podemos cambiar? ¿Soñar que uniendo a las masas podemos hacer llegar los mensajes que el poder nos roba? ¿Cuántas veces más descubrir el desencanto o la traición entre quienes creíamos los nuestros para tirar la toalla? Y la tiramos. Claro que la tiramos.

 De un modo u otro. No porque votes a la derecha, sino porque bajas los brazos y ya no gastas tus energías en gritarles al mundo las infinitas manipulaciones a los que nos vemos sometidos. Y así decides que mejor ir a lo tuyo. Vas a lo tuyo, lo de los otros queda lejos deja de ser tu problema y en un abrir y cerrar de ojos se justifica el exterminio de un pueblo, que gobierne la ultraderecha más neoliberal en Argentina o que se pongan campos de concentración en algún lugar de Centroamérica porque así se baja la delincuencia. Y cuando descubres que gran parte de tu alumnado, especialmente de ese inteligente con aspiraciones políticas, justifica y compra esos argumentos porque el poder anterior estaba sumido en la corrupción te das cuenta de que estamos realmente jodidos.

Lo peor de Milei no es que haya llegado al poder. Lo peor es que lo ha hecho diciendo las verdades que  desde nuestros puntos de vista siguen apuntando a fomentar la desigualdad. Lo que está ocurriendo es que la gran masa social a nivel mundial perjudicada por esta imparable desigualdad compra las consignas de los causantes de la misma. Por eso, aunque sea otra vaina, el 85%de los salvadoreños compran a pesar de todos los pesares de forma taxativa la mano férrea de Bukele que más pronto que tarde será exportada a países vecinos como Ecuador que no saben qué hacer con tantos pandilleros. Mientras tanto nos acusarán a los progres de buenistas por decir que los problemas de fondo se arreglan con soluciones de fondo. No se trata de decir que seamos amigos de sicarios oligofrénicos que matan por decenas porque no tienen cerebro; se trata de buscar soluciones reales y a largo plazo mientras nos permitimos el lujo de dudar de las terribles consecuencias que acarrean saltarse los derechos humanos a la torera. Perdón por mi buenismo. Pero no se entiende. Lo más terrible de todo es que un discurso de estos empieza a no entenderse. Por eso algún compi confiesa que en la sala de profesores hay algunos que otros que justifican la masacre de Israel. Y ya no se entiende nada.

No se entiende que las protestas, sobradamente cargadas de razón, de los agricultores, a nivel europeo, además de reivindicar por sus condiciones, especialmente en tiempos de sequía, y la competencia desleal que países extranjeros que no se someten a los mismos dictámenes de leyes ambientales o de calidad provocan, no clamen a su vez por la especulación absolutamente afianzada de los grandes poderes económicos que con sus especulaciones se lucran del sudor de su frente y así, ellos se parten la cara acusando aquí o allá sin que nada se diga de los verdaderos culpables.

Este es el mundo, no ya que vayamos tejiendo; sino que hemos tejido a lo largo de los últimos años y que con la clase política de nuestro lado herida y los movimientos sociales cuasi extinguidos no pareciera encontrar ningún tipo de freno para dejar de ser así.

Pero, a pesar de todo, siempre habrá lucha, por más que no parezca haber motivos para creerlo. Por más que no hagamos nada para autoconvecernos. De un modo u otro, los de siempre estamos ahí y a veces nos encontramos. Tal vez en alguna parada rápida en un supermercado, en el desayuno del trabajo, en el comentario de una red social o escribiendo estas líneas. Por más que parezcamos muertos, seguimos y seguiremos ahí, sin dar ninguna batalla por perdida.


sábado, 15 de julio de 2023

Frente al espejo

 Frente al espejo. Esta vez, no estoy solo, pero como si lo estuviera.  Alguien parco en palabras tal vez por no controlar mi idioma,  tal vez porque sí,  se entretiene con este lienzo de piel y pelos que es mi cabeza mientras cual mantra en un incesante cántico suenan  oraciones ininteligibles del Corán.  Soy de Algeciras, y al igual que en muchos otros ámbitos la cultura  árabe  se adueña de ciertos oficios. Lejos del dramatismo pues, al fin y al cabo, en este caso, son maestros y los varones algecireños comentan su contento con el buenhacer en sus pelados. En mi caso, pelo hay poco y me sorprende más  su modo de trabajar la barba. El precio, por si fuese poco, es tremendamente  competente. En mi caso, una vez más,  me cuesta entender cómo  hacer la barba lleva menos de la mitad del dinero, cuando lleva  el doble de tiempo. El caso, es que este dejado de la vida, más aún en verano, ve adecentar su aspecto en este ritual cotidiano que se viene  sucediendo  desde bastante antes de tener uso de razón  cuando ya, a mi peluquero  de referencia,  Cristobal, yo y mi incapacidad de estar quieto lo traían por la calle de la amargura. Él,  con su sorna gaditana, manifestaba su hartazgo pero me quería,  nos quería  y eso se notaba. Tanto se notaba que cada vez que tuve que ir a donde no fuese él  siempre me sentí  a la deriva. Tal vez aún  hoy. El caso es que el señor que muestra su rostro en el reflejo parece cansado  y mucho más viejo. Ni siquiera pareciera saber disimular las arrugas. Surcos grises oblicuos que caen desde los ojos a la comisura de los labios en una triste expresión  que no es tristeza. Ni rastro de aquel niño nervioso. En cambio este ni se inmuta mientras su mente va viajando por lugares parecidos a los que en dos días después se van convirtiendo estas palabras.

El Corán hace su efecto y la soledad y la hora temprana  de la mañana lo llevan a uno a dejarse llevar por cierto sopor que es más calma que otra cosa. Una pena que aflore menos pelo en esta cabeza por más que se asuma. Mejor no pensar en el que me falta por la parte que no se ve. Alguna broma sobre el pelado que lo venga a disimular y el viaje pendiente a Turquía,  viejos clichés  que uno saca esporádicamente cada vez que viaja a la peluquería. 

De repente observo que en el delantal negro se observan muchas menos bolitas de caspa,  será cosa del verano. Cómo  pasa el tiempo. Era un señor mayor quien me pelaba y ahora lo soy yo para el que me pela. Pasa rápido  la vida. Sin embargo, el milagro cotidiano de la visita al peluquero va ejerciendo  su efecto y el espejo, de poco a poco, devuelve un rostro rejuvenecido.

Siempre me inquieta el momento cuchilla, envidio aún no afeitarme con cuchilla, pero da mucha pereza. Ellos son maestros, y es un arte.  Cuánto  esmero le pone, se lo hago saber, le digo que se nota que le gusta su trabajo, levemente me entiende, supongo. Tal vez mis palabras busquen ablandar su alma por si planea degollar mi yugular ante tal vulnerable  momento, por una milésima  de segundo, o tal vez varias decenas de ellos,  mi tensión  sube pero una vez más  ha sido suficientemente  cortés  como para dejarme vivir. Para que luego digan que son todos unos terroristas.

Tras musitar varias palabras con el artista me hace saber que abrirá  nueva peluquería,  una más de marroquíes en tierras hispanas, que pensará  Don Santiago de todo esto. Prometo volver a su nuevo establecimiento siempre cuando, digo yo, me perdone la vida. Yo, para entonces, según el espejo, seré más viejo. Pero él, también. Cosas de la vida

sábado, 1 de julio de 2023

Il giro d`Sicilia

 


Llega julio, el calor. Suena en italiano algún cantante que me hace creer que al pillar dos palabras algo se me ha quedado de esa lengua hermana. Cultura e historia de un pueblo bañado por el Mediterráneo, tal como nosotros. Nuestros primos al este de este mar nos invitaron siempre a querer probar sus mieles. Reflexionaba hace apenas una semana cuando desde nuestro diminuto coche de alquiler verde pistacho íbamos completando nuestro Giro a la Sicilia y sonaba desde el Spotify temas tan clásicos Felicitá, Il mondo o Gloria, y uno acertó a pensar que en aquellos 70` de represión franquista una España ansiosa de libertad vio en la época del destape el mejor camino de llegar a ella. Y puede que ellos vieran un gran negocio en estas necesidades fruto de una represión sostenida por décadas. Y así, el recién fallecido capo Berlusconi lo vio claro también con Telecinco y su modelo “Mamachicho” alguna década después. De ese modo, uno empieza a entender algunas de las claves de por qué nos parecemos tanto los unos a los otros. 


En este mundo tan globalizado hace demasiados años que las pizzas son algo tremendamente cotidiano en nuestra dieta, aunque aún a los pasillos de nuestros supermercados les faltan muchos ejemplares de pastas diferentes para competir a su nivel. Por otro lado, por desgracia, no sé muy bien por qué no hemos acertado a importar algo tan importable como los "cannoli". Y en estas divagaciones voy completando Il giro a la Sicilia sin rastros de la mafia, tan solo simpáticas referencias al Padrino en la música de alguna plaza en Taormina o en los imanes  y las tazas hechas souvenires. Puede que sí algún rescoldo de esta quede en lo caótico de las calles de Catania o Palermo y la desigualdad y suciedad vergonzante en las mismas. Nada, por otro lado, que nos resulte ajeno a los vecinos españoles.



Pero Sicilia, se sabe la isla más grande del Mediterráneo y puede que la más  protagonista a lo largo de los últimos 3 milenios de nuestra historia. En Agrigento podemos quedarnos boquiabiertos con  el Valle de los Templos en el que, columna a columna, friso a friso, cornisa a cornisa, nos cuentan que no hay restauración y es difícil dar crédito de que hayan pasado 2500 años desde aquello. Desde luego que ya no se hacen las casas, ni las cosas, como antes. Grecia vive más en Italia que en ningún lado, dicen algunos.


Uno se maravilla de cómo nos parecemos y cómo nos diferenciamos y como nos encanta estar en una isla hay que aprovechar que las aguas por aquí anden varios grados centígrados por encima de las nuestras, así que el snorkel será parada obligada para descansar. Del este al oeste hay que atravesar el Etna, imponente volcán que no para de humear, presumiendo, quizás, de ser el activo más alto de Europa, nos tiene acostumbrado a sus continuas erupciones, tanto es así que a veces hasta se paralizan vuelos en Catania. El coche nos lleva al Refugio de Sapienza a 2000 metros y desde allí paseamos hasta coger algo más de altura y adentrarnos (desde arriba) por algunos de sus innumerables cráteres. Como siempre que uno visita paisajes volcánicos se siente un marciano y tiene que robar alguna roca para traérsela a casa. Como vamos con los niños, coronarlo quedará pendiente para otra ocasión, pero el aperitivo ha sido más que sabroso. Al bajarlo nos enteramos de que en sus faldas se cría una variedad de pistacho, el Pistacho de Bronte, llamado el oro verde de Sicilia(que nos gusta poner oro + color a las cosas). Eso explica que prácticamente no haya comida que no lo lleve. También explica que bautizáramos a nuestro pequeño Skoda verde, “Pistachito”. Así que con Pistachito atrevasamos la Isla de este a oeste y paramos en Cefalú para emborracharnos con la belleza costumbrista, pequeña, de película de pueblo colorido costero. Pocas horas allí, otro sitio que marcarnos con un “queda pendiente volver”, aunque sepamos que ya van demasiados, es un juego demasiado goloso como para renunciar a él.

El noroeste de la isla es exuberante verde y con altos relieves, imponentes, muchos cerca del mar. La reserva Natural de Zíngaro queda al oeste de Palermo y nos hacen pagar 5 euros a los adultos para acceder a sus calas protegidas. Playas de postal nos cuentan que en el túnel excavado que atrevesamos al comienzo de la ruta tuvo lugar una de las grandes protestas ambientalistas de este país. En 1980 ecologistas,  agricultores y todo tipo de ciudadanos de la zona se enfrentaron a las excavadoras que solo pudieron trazar esa pequeña apertura de túnel en su proyecto de carretera. Desde entonces hasta hoy, ese tramo de unos 20 kilómetros de costa sigue siendo uno de los muy poquísimos del Mediterráneo libres de carretera. Maravilloso logro del ser humano en estas guerras que siempre suele perder.

Al bajar al sur de la isla va desapareciendo el verde, los cultivos se adueñan del paisaje, pero están lejos de ser monocultivos que monopolicen todo, así que aún existe cierta belleza. La isla parece fértil: cítricos, vides, olivos, aunque abundan los olivos centenarios,  esos que hace ya demasiado perdimos nosotros. Así transcurre el viaje y de nuevo hacia al sureste, igual que en nuestra península, se acrecenta la desertización, y con ella, los cultivos bajo plástico. Tal vez la zona más fea de la isla. Pero pronto volvemos a subir, nos aproximamos a Siracusa, algún pareje natural digno de estudio, playas kilométricas, bellos acantilados invitando a saltar, montañas que forman cañones y después la ciudad de Arquímides como otra de las joyas de la corona de esta isla que no deja indiferente a nadie. La Magna Grecia vuelve a aflorar entre calles que nos hacen preguntarnos si estamos en una suerte de ciudad híbrida entre Cádiz y Málaga, las semejanzas, una vez más, el pescaito frito coge cierto protagonismo para poder convivir con la pasta que lo impregna todo en este país, hasta el hartazgo de muchos. 

Sensaciones, experiencias, anécdotas, vivencias, también estrés o cansancio en otros momentos pero que el tiempo, como bien nos ha enseñado la experiencia, se empeñará en relegar a un segundo plano para dejar como únicos protagonistas a los primeros. El arte, el veneno de viajar, de pasar por esta vida conociendo, si acaso, un pequeño porcentaje de este ínfimo rincón del universo.

lunes, 5 de junio de 2023

LLAMANDO A LAS UNIDADES!!!

 Le quito las telarañas al blog con espátula, martillo y cincel hablando de política y unidad de la izquierda al tiempo que el lector ya podrá estar pensando: pues para eso haber dejado los fósiles de telaraña. La primera idea, era tirar unas líneas en el face que es el espacio habitual para estas cosas, pero dado lo “complejo” de la situación me ha parecido más interesante darle espacio a la reflexión.

Con el paso cambiado ha pillado Sánchez con su convocatoria de elecciones generales a toda la sociedad. Al arco de los partidos y también a los deseosos de vacaciones lejos de casa o, simplemente a todos aquellos con ganas de quejarse del “sanchismo” en general. Pero esta táctica tan de Peter vuelve a mostrar, según mi criterio, su inteligencia. Posiblemente se olía lo que se venía encima el pasado 28 de mayo y tenía su as en la manga bien preparadito. ¿Qué consigue convocando tan pronto? En primer lugar que las derechas no sigan con su inercia de acumular poder, esta vez conquistado en las urnas, afianzándose en las instituciones (de los medios nunca se apearon) y aprovechar la fuerza de la ola. Para cuando se presumían que serían las elecciones en primer lugar poco partido hubiese quedado por jugar, dadas las tendencias. Por otro lado, desconozco si, como le presuponen los malpensados, busca en periodo estival, donde los más acaudalados (normalmente votantes del PP) sacan billetes de avión para islas caribeñas o surasiáticas, disminuyan su participación y esto beneficie a los suyos. O que los que  solo se van a la playa los domingos, pero religiosamente desde que el sol sale hasta su ocaso, tampoco acudan, siendo estos, puestos a extrapolar, mayoritariamente votantes de VOX. No lo sé, posiblemente, nada de esto estaba en los planes puesto que debiera sAber nuestro presi que los de las Seychelles votar votan. Y, para nuestra desgracia, bien saben que existe el voto por el correo. Finalmente, es más que probable que Pedro Sánchez supiera que con estos tiempos y esos resultados, condenaba a la izquierda de su izquierda, a la cual necesita sí o sí, a entenderse o al menos malentenderse pero cogerse de la mano pues, visto lo visto, la presión de su electorado y del tiempo suben los grados y los pascales a la olla y tal vez así la ansiada unidad se dé. O al menos sobre el papel. Y esta, y no otra, es la idea de reflexión en estas líneas.

La unidad de la izquierda, esa ansiada unidad que llegó a su cénit con el abrazo entre Alberto y Pablo. Qué bellos tiempos aquellos. De ahí todo fue para abajo. Los cuchillos, desde la llegada de Podemos, y mucho más atrás, no paraban de blandirse, eso sí, casi siempre a las espaldas, y los socios amorosos se convertían en archienemigos furibundos. Y así, el electorado de izquierdas al que se convocó a votar por fin con ilusión iba viendo cómo a sus alrededores la opción que se suponía era la suya dejaba de ser la válida para su amigo que él mismo reconocía que sabía algo más de política(porque, simplemente, le interesaba más) y así se empezaba a quedar algo despistado sin entender esa progresiva atomización y sin saber, por ende, dónde colocarse. Sería inabarcablemente extenso este post si enumero y detallo cada una de las disputas y roturas que han ido aconteciendo tan solo desde el 2015 hasta nuestros días. Pero somos así, al fin y al cabo, eso del pensamiento único es más para los de derechas, aunque ellos, claro está, digan exactamente lo contrario.

Pero, ¿por qué entonces ahora sí? Por suerte, tengo muy buenos amigos ocupando espacios dentro de alguna organización de izquierda y, por más fortuna aún, a más amigos fuera de ellas, y esto, como a casi cualquier hijo de vecino, me hace recibir, especialmente desde el domingo fatídico electoral, la angustia por los tiempos y la necesidad por fin de unirse. Este sentir se traduce en un buen aumento de vídeos, artículos y demás llamando a la unidad y que se han venido viralizando. Así se argumentan casos paradigmáticos como el de Huesca que, con hasta cuatro formaciones de izquierda, no ha conseguido representación ya que ninguna de ellas ha llegado al 5% aunque casi todas se han acercado…la aritmética hubiese dado casi 20%. Pero me dice un buen amigo, de estos que saben de política que las confluencias no suman. Es decir, por poner su ejemplo, si tú eres antipodemos pero super de Yolanda si ahora Yolanda va con Podemos tú ya no votas a Yolanda. Y a la inversa y en todas las direcciones. Cierto es que algo de eso existe, en tanto en cuanto los de izquierdas como decía el Quequé el otro día: “somos tan especiales y tan sensibles que necesitamos sentirnos absolutamente identificados con la ideología del partido que vamos a votar (…)”(todo ello en clave irónica, claro está). Pero hay que ser muy miope, entiendo, para no darse cuenta de que, aunque haya algunos de esos sensibles que no votarán si Fulano va con Bengano, en términos generales la unión suma. Además, suma, entre otras cosas, porque no resta.

Luego vienen los rencores. Los resentimientos. Los que no olvidan. “Es que acuérdate de la puñalada trapera de 1954. No les perdono” O los que no perdonan en clave de promesas electorales incumplidas: “Dijo que la OTAN no”. Cierto es, que no son cosas menores estas pero…¿qué hacemos pues? ¿Cuál es el objetivo? Según yo lo veo, y obvio parece, es que el bloque de la derecha presenta la suficiente fuerza e inercia como para barrer en julio. Sin embargo, su extremismo y la plurinacionalidad de este país hace que básicamente ellos solo sumen entre ellos. La izquierda puede sumar con Ezquerra, Bildu, BNG y otras pequeñas representaciones regionalistas de fuerza. Si, la maltrecha izquierda a la izquierda del PSOE fuese capaz de recomponer piezas aunque solo sea con carácter electoralista. Tapándose un poco la nariz si lo prefiere, solo con la idea de movilizar a su electorado y después, seguimos a lo nuestro. Creo que serán muchas las migajas de votos sueltas que podrían convertirse en porción de tarta y esto, aunque no lo parezca a muchos, es importante. Es importante si no te parece igual que gobierne PP/VOX a que lo haga PSOE/SUMAR/ Partidos Nacionalistas de Izquierda. Si no es así, vete a la playa directamente y mejor si te puedes ir a las Seychelles.

Mi opción política en los últimos años ha sido Adelante. Desde siempre Teresa Rodríguez me ha parecido una de las políticas con más fuerza, verdad, argumentos y honestidad que he visto. Por eso, no es casual que mucha de la gente a la que le atribuyo similares valores hayan acabado también orbitando en torno a este proyecto. Sin embargo, a pesar de que le compro en cierto modo la necesidad de defensa en Madrid de nuestra castigada región, a veces también cometen ciertos tics que me producen cierta dentera (yo también soy uno de esos votantes muy sensibles y especialitos, supongo), pero les he votado. Les he votado y cuando he podido he sumado al proyecto. Pero el contexto manda. Yo no me caso con nadie en política. Creo que hacerlo es un error. Posiblemente Adelante viendo los resultados de las municipales renuncie a presentarse siquiera a Sevilla y Cádiz, las dos circunscripciones donde podría aspirar a comerse algo. Pero creo que, tendrían que mojarse y apoyar el proyecto de sumar pues así, de algún modo, movilizan de un modo más efectivo a su electorado. Esto no quiere decir rendir pleitesía a Yolanda ni al proyecto. Esto no quiere decir el día después de las generales no seguir a lo nuestro y construir. Pero si algo nos ha enseñado nuestros devaneos con la política a lo largo de la última década: todo es correlación de fuerzas. Así pues, toca, como también se ha dicho otras cuantas veces, estar a la altura de las circunstancias. Estar a la altura de la historia. Igual, así, no todo está perdido.

Por si acaso, deberíamos reservarnos una buena paella en algún chiringuito para el 23 de julio (menos mal que no ha caído en 18)