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domingo, 18 de agosto de 2019

Historias de frío con la calor(parte I)



La Antártida, esa pequeña porción de tierra escondida del resto del globo, allá abajo, donde nadie la ve, con sus 13,7 millones de kilómetros cuadrados(unas 25 Españas) nada parece sobrevivir perennemente a sus inviernos. Nosotros, con nuestras historias de Amundsen y Scott, conseguimos crearnos un imaginario de tierra inhóspita, vacío, nada y grados bajo cero. Y además de eso, como el sitio era grande, y quizás el día de mañana, quién sabe si no sería buen lugar para explotar, aunque este Tratado del 59, que bien sabe a grano en el culo, nos lo impide ahora, pudiera ser que mañana no, y para ello hay que estar bien preparados. En sus puestos, para cuando den el pistoletazo de salidas y, para eso, lo mejor era construir bases. Bases veraniegas, que lo del invierno ya se sabe, o si nos ponemos muy atrevidos, tecnológicos y aventureros también permanentes, que seguro que para el día de mañana nos dejan todavía mejor situados si hay que repartirse el pastel. Las bases serán militares y científicas, y así no solo decimos que sea para posicionarnos bien. 
Muchos países quieren ese pastel y algunos lo quieren impugnar, pero el Tratado Antártico dijo que de eso nada, que no hay soberanía, al menos de momento. Aunque Argentina, que se siente cerca, tenga muchas ganas y necesidad de ello, por eso tuvieron a los primeros humanos nacidos en la Antártida(qué frío por dios) y tienen más bases que nadie. Claro que también está Chile que está al lado, y Estados Unidos, que bueno, son Estados Unidos y siempre tienen que tener la mejor parte del pastel. También Noruega que para eso llegaron al centro primero, y otros que andan cerquita como Nueva Zelanda o Suráfrica y otros que, siempre quieren la mejor parte del pastel, como Francia o Rusia. Pero,¿qué pastel? No sabemos muy bien, desde luego podríamos decir que agua dulce, aun en forma sólida, más del 70% de la que hay en el planeta se encuentra allí, normal, si la altura media congelada ronda los dos kilómetros, en una superficie equivalente a Europa occidental, claro está que ahí hay mucha agua, tanta como que si se descongelara el nivel del mar subiría 55 metros. Pero supongo que no es agua lo que se busca, aunque viendo el panorama futuro que tiene el agua potable disponible no es tan mala idea. 
Está claro que tampoco son resorts lo que se buscan, la gente prefiere, por lo general, sitios más cálidos, y aunque el cambio climático es una realidad imparable, no sé yo, está la cosa lejos aún. Árboles tampoco, bosques no hay ninguno, y recursos comestibles cárnicos solo se me ocurre alguna foca Leopardo que otee, aunque no sea un otárido(chiste taxonómico), a algún Emperador con su paso torpe acercarse a la costa. Pero claro, tampoco andaría(ni nadaría) la Leopardo por esos lares en el frío invierno. Y es que solo el Emperador, y la Emperadora, son los únicos valientes que podrían proveernos de alimento cárnico, grasiento pero cárnico, a nuestra especie durante los doce meses del año. El mayor de todos los pingüinos, y si se me permite el más espectacular y bello, se adentra a  decenas de kilómetros de la costa o incluso a algún centenar, estableciéndose en colonias. Allí las parejitas monógomas felices, se prometen amor eterno, la hembra invierte toda, o casi, su energía en construir el huevo mientras que, el invierno, al paso de un tiempo inexorable, va marcando grados bajo ceros en el calendario, así que toca relevarse, demasiado frío todo como para hacerlo solos, aunque seas una perfecta adaptación evolutiva a vivir en el lugar más gélido que se pudiese pensar. Toca cambiar el huevo, rápido y con precisión, nos ponemos frente a frente y aquí,bajo tu vientre, me refugio en la calidez de estas plumas tan bien tejidas, y esta capa de grasa. Nos vemos amor, volveré, o eso espero. EL viaje es largo, caminar bajo dos patas de pato y con este culo que me pesa, aunque pese menos ahora,no es tarea fácil, y menos por estas placas de hielo...aunque igual por las placas de hielo me puedo deslizar mejor. Me voy, tardo un mes en llegar a la costa, depende de cuánto se haya ido el hielo tierra adentro. Allí me pondré las botas un par de semanas, para  crear un buen almacenaje en forma de papilla a medio descomponer de peces varios que, con suerte, servirán a nuestro retoño a mi regreso. Reza al dios Pingu para que no me coja ninguna Leopardo por el camino y pueda sobrevivir al frío y nos vemos a la vuelta. Cuida bien de nuestro hijo mientras tanto, nacerá en mi ausencia y te dejará en los huesos, se llevará las pocas reservas que te van quedando. Pero antes de eso, pégate bien fuerte al resto de los machos de la colonia. Benditos padres sois, cuánto que aprender de vosotros los de la especie humana. Pegaros bien fuerte, decía, y no dejéis que nadie se quede fuera, que -70ºC son demasiado pocos, y con ventiscas de 170 km/h ya ni te cuento. Bueno, dame un piquito. Nos vemos. 
Y así los días se hacen tan cortos y tan fríos que nadie podría creer que mientras tanto aquí pasamos olas de calor, este mundo nuestro. Los pingüinos emperadores de las distintas 80 colonias censadas vía satélites en el 2012 van realizando una peregrinación parecida, en busca de alimento, en busca de alimentar a su cría, en busca de alimentar la especie. Para cuando vuelvan las hembras, varios miles de aves iguales y desesperadas son difíciles de distinguir a simple vista, hace falta algo más que un buen ojo selectivo. En la ecuación, se encargó la evolución de meter grandes diferencias de frecuencia en los sonidos, y un oído muy sensible para distinguirlo. Con suerte en algunas horas las primeras ovejas estarán con sus parejas. Otras, tardarán días, otras nunca se encontrarán, tal vez la Leopardo tuvo suerte, que también tiene que sobrevivir y alimentar a sus crías y seguir haciéndose un hueco en esto de perpetuar la especie. A nuestros amigos los emperadores, al fin y al cabo, en líneas generales, no parece irles tan mal, el censo vía satélite sorprendió a los más optimistas cuando pareció indicar que su población superaba el medio millón de individuos. Aún así,la evolución de esta especie totémica por su capacidad de enamorarnos y concienciar por su belleza, sigue siendo una incógnita en tanto en cuanto no se sabe con certeza de qué modo las consecuencias del cambio climático le harán pasar factura. Y en eso andan los científicos, algunos de esas bases, estudiando, midiendo, pesando, conjeturando, teorizando,haciendo ciencias, para darnos lo mejor de nuestra especie.
Y así, el frío sigue llegando a una Antártida tan inexplorable como atractiva. Tan fría como enigmática. Tan bella como sus Emperadores. Y nosotros, los tristes mortales, solo nos atrevemos a soñarla, leer de aquí y de allá, embebernos en imágenes, poner algo de música y escribir estas líneas.

jueves, 1 de agosto de 2019

Notas de viaje



Los viajes inspiran, qué duda cabe, uno va por ahí absorbiendo nuevas sensaciones y a veces encuentra un pequeño remanso pa dedicarle unas pequeñas líneas a lo que experimenta. Está bien porque de algún modo constancia de lo que se vive y de cómo se siente, más allá de lo meramente descriptivo. Por eso, recién aterrizado de un viaje, compilo los pequeños retazos  que han ido surgiendo sobre la marcha para darle una forma que no tienen pero, aún así, dejarlos todos bien juntitos a esperas de ver si hago a posteriori un cuaderno de viaje al uso narrando algunas de las experiencias vividas

Hace dos años justamente hablaba de no querer darle la razón, por una vez, a la frase de Sabina en Peces de Ciudad: "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver" cuando a la vuelta de nuestro viaje por Portugal parábamos, 8 años después, en Lagoa de St André. Hoy, en cierto modo, se repite la historia. En esta ocasión no han pasado ocho, solo uno, desde que estableciéramos nuestro campamento base en un camping mágico cerca de Hervás para conocer una región no menos mágica. En esta ocasión cambia el destino y eso de llevar campamento base, la casa va a cuestas, pero la logística nos invitaba a parar, y con la parada el recuerdo intenso de lo poco que a estas alturas supone un año, convertido en decisión correcta al ver las caras iluminadas de los niños ante la sorpresa...durará poco la parada; la aventura continúa, pero qué poca razón parecía llevar Don Joaquín, aunque yo creyese siempre que la tenía.

                                                                                                                             23-07-2019


Ribadeo es frontera hermosa en forma de ría para darle a Galicia su lugar. Frontera, como todas inventadas, pero en este caso muy lógica y natural Nos esperan, poco después, catedrales en forma de playa, para la cual decidió nuestra especie hacerlo bien, a pesar de los engorros y pedir permiso y así hacer que las aglomeraciones tan propias de los nuestros sean algo menos aglomeraciones. Se ve una cola en el fondo y alguien me dice que es no es nada. Es raro, muy raro, tener que que pedir permiso para entrar en una playa y encima hacer cola, pero no seré yo el que diga que no sea necesario. Mas raro es si cabe que me hagan pagar y pague por cagar antes de entrar. Pero bendito baño. Recuerdo lo que nos chocó hace una treintena de años la misma idea en la capital francesa y cómo decidimos por entonces desecharla, pero hoy me vale para entrar con menos peso a las catedrales en forma de playa y de paso inspirarme para escribir estas líneas. Podría sentirme mal por tener al resto de la familia esperando por mí, pero más rato pasé ayer rellenando los informes para los permisos y estos están en mi correo

No entrarán sin mí....

...o al menos eso me decía en ese momento que escribía en el WC porque al final entraron. Se ve que se colaron, aun ellos sin saberlo. Me di cuenta cuando la chica de la escalera me pidió la credencial. Yo, que iba solo y descargado, y ellos que eran tres. Cuando me preguntó si solo le respondí que entendía que los otros tres se habían colado. Ella hizo mutis por el foro, gotita de sudor, sonrisa galega y a seguir.

Más abajo estaba la familia, con su primogénito encaramado, como le gusta en lo alto de algún pedrusco pizarroso o esquístico que pal caso viene a ser lo mismo, espero no encontrarme a geólogos exquisitos para recordarme que en realidad son gneis. El caso es que le hice saber a su madre que igual no debería subir y mientras empezábamos a discutir sobre si sí o si no, un señor, muy guarda él, nos pitó con el pito, como no podía ser de otra manera. 

Se ve que en la playa de las Catedrales no puedes hacer nada sin pedir permiso, ni sin toparte con una marabunta de personas que vienen a demostrar que lo de la restricción está muy bien, pero igual le tienen que poner otro nombre. Mientras mascullo en mi soliloquio interno sobre el asco que da nuestra especie acudiendo como moscas a la miel, la majestuosidad del paisaje va acallando mis voces y en esas tesituras, como de costumbre, me voy moviendo, al tiempo que nos alejamos y la dificultad de alguna nueva cueva me aleja por fin de la muchedumbre y entonces, definitivamente y sin paliativos, lo gozo. Qué mágico lugar. 

Ahora que estamos en tierras gallegas, al borde pero gallegas, por insistencia de los amigos y familiares que fueron antes a las Catedrales y nos presionan hasta la extorsión para no dejar de hacerlo, nos enfrentamos a la posibilidad de cambiar el rumbo del viaje y es que, deshacer lo ya andado en ruta furgonetara se me antoja, al menos a mi parecer, algo como que pá qué... así que, de un plumazo, borramos Gijón y Picos de las anotaciones imaginarias,no sin cierto pesar, y anotamos Santiago, el cual se acerca a estas horas a menos de 20kms y un futurible norte portugués que queda demasiado lejos y borrable a estas horas...veremos qué pasa

                                                                                                                                                 26-07-2019

Uno se pregunta si es viajero o turista y si acaso eso tiene sentido o importa. Algo se busca, algo se encuentra y algo se lee. Más o menos lo que la intuición nos hacía pensar que podían ser la diferencias por ahí se hallan. Y, honestamente, puede que tengamos aún mucho más de turistas que de viajeros, pero más de viajeros que ayer. En cualquier caso, es fácil descubrirnos un poco de cada parte. Somos turistas cuando ávidos buscamos información para llegar y devorar lugares. Puntos de interés. Quizás también seamos turistas cuando tenemos más necesidad de la cuenta de fotografiar los momentos o una atracción fatal por degustar platos ricos en buenos bares(bonitos y baratos). Pero tal vez seamos más viajeros cuando giramos el rumbo y nos levantamos sin nada decidido. Cuando renunciamos a un lugar "imposible de no visitar" por ahorrarnos aglomeraciones o cuando nos alejamos un poco de todo a oír el mar. Como este mar que ahora oigo que se ha cruzado en mi camino sin haberlo planeado y del cual aún desconozco el nombre y no tengo ningún interés en hacerlo. Lo oigo, me dejo calentar por el sol que lo calienta y me siento en las rocas que él, cuando está de malas, erosiona. Ahora me tumbo, me siguen llegando sonidos y olores. Aún siento que me encuentro a años luz de ser capaz de describir las sensaciones de los sonidos y los olores, tal vez el día que sienta que pueda hacerlo sea un buen escritor, mientras tanto lo único que acierto a decir es que no suena como nuestros mares del sur. Si de repente alguien, estando allí, me colocase aquí, creo que podría ser capaz de adivinar que estoy en mares de Galicia. Y qué sé yo de los mares de Galicia? Solo que tienen olores y sonidos diferente que no sé describir pero me embriagan y calman a partes iguales...
Seguiremos caminando

                                                                                                                                                    27-07-2019

Y decididos sacamos pecho orgullosos de nuestra tierra, al tiempo que en un alarde de honestidad admito la insuficiencia en su ciudad. Convencido argumento que el entorno es un paraíso; y lo es, pa qué engañarnos. Pero me pregunto si acaso no lo es Somiedo, Ubiñas, la Ría de Muros o la de Arousa... cuántos paraíso escondidos por el planeta que en un alarde de ignorante osadía obviamos como si no existieran. Ayer, otro patriótico de la tierra, viajado y osado ignorante como yo, me confesaba que después de todo lo vivido no ponía por delante ningún rincón del mundo que no fuera de esquina a esquina que abarca su ría de Muros y Noia, y yo lo entendía, porque así lo quiero entender, cuando me embriaga Bolonia de sol a sol con su luna incluida y vuelvo a casa exhausto y borracho de felicidad; o cuando un nuevo sendero se descubre pa ser explorado por algún recóndito nuevo rincón de mis Alcornocales...y puede que no lo cambie, pero cómo anteponer la belleza de nuestros paisajes a los de Pola de Somiedo, o a los del Parque Natural de Luna y Babia al norte de León. Viajar es toparnos de bruces con nuestra ignorancia para relativizar nuestro egocentrismo en forma de tierras prometidas y aspirar la belleza desbordante que regala cada rincón de este planeta inigualable que se empeña en recordarnos, grabarnos a fuego, que no tendremos nunca mejor cometido que luchar por no mandarlo a tomar por culo 
                                                                                                                                                    28-07-2019


Salimos de Portugal por los pueblos que nos desembocan en Badajoz, y los áridos campos, las ancianas en las puertas, los hombres en el bar,letrinas en vez de vaters, nos recuerdan el pasado de una infancia que hoy se ve ya tan lejos. Esa que retrató Serrat con su Pueblo Blanco, y me pregunto si a Serrat, el día que muera le harán el favor de enterrarlo en la ladera de un monte más alto que el horizonte entre la playa y el cielo. Y pienso cuánto dolería al pueblo la muerte de Serrat y si igual esta nos llevase a tiempos remotos en los que se miraba al futuro con sed de libertad e ilusión, dejando tiempos oscuros atrás. Se va mi mente a Serrat como si hablara de otra cosa que no fuera lo mismo que recordar la España que retrató, la España que fue que hoy se pinta de otra cosa, como el mundo en general, se pinta con menos matices. El precio de la globalización, tsunami que arrasa toda la diversidad histórica y cultural de los pueblos que se despoblan del Mediterráneo a Galicia, de Cádiz a Aragón y de las tribus que se extinguen o se prostituyen al auge del afán de la caza fotográfica. El precio de lo inevitable y nos ponemos bucólicos... pero no seré yo el que quiera "vivir colgado de un barranco y preguntarme por qué nace la gente si vivir o morir es indiferente"
                                                                                                                                                    30-07-2019

jueves, 25 de julio de 2019

Happy 100


Uno no cumple cien años todos los días, así que, si ese alguien, aunque no lo conozca personalmente, me ha servido de referente en demasiadas ocasiones se me antoja suficiente excusa como para hacer un alto en el camino y, sacar un hueco en la ajetreada y anárquica agenda del que viaja en ruta parando sin saber muy bien dónde, cómo o por qué. Y en estas, me escabullo en el primer pub que amable me ofrece copa, cargador y wifi en algún rincón de la plaza principal de la bella Cudillero, así que tampoco me voy a quejar porque el ritmo del regatón no me ayude a concentrarme.
Debía correr el año 2000 cuando el bueno y antipático del profesor de Introducción al Estudio de las Ciencias Ambientales(o algo similar) nos hablaba de un tal James Lovelock(el cumpleañero), como le suelen ocurrir a los profesores plastas y entusiastas(tal vez ambas sean sinónimos), como pude descubrir en carne propia pasados los años, dar la tralla con aquello que les apasiona se convierte en estandarte principal. Así las Edades de Gaia se convirtió en lectura obligatoria y aunque en ella ya intuíamos cosas interesantes, como suele ocurrir, no fue hasta el rescate de la obra, varios años después, cuando empecé a darme cuenta de lo interesante de la teoría que desgranaba el padre de la Teoría de Gaia. No son muchos los que conocen la Teoría de Gaia, sin embargo, ya se cuela en los libros de textos de muchas materias de mi especialidad. La teoría de Gaia que no es otra que la que considerar a nuestro planeta como un gran ente vivo(quiera entenderse de un modo más o menos metafórico) en el cual cada sistema interacciona y depende de los otros. Los mecanismo de autorregulación de nuestro planeta, igual que ocurre en ti, la hacen sobreponerse de los males a los cuales se pueda ver abocada. Lovelock, como tantos grandes a lo largo de la historia de la ciencia, fue pasando cada día un poco más de los caminos marcados y se iba haciendo independiente, y como suele ocurrir en la historia de la ciencia se le trató con facilidad y generalización de loco, a él y a su idea...pero como también suele ocurrir, parece que eso se la sopló bastante.
Siguió a lo suyo, y el tiempo le dio la razón. A mi entender, puede que desde la ignorancia, para mí el inglés es sin duda uno de los padres de la concienciación medioambiental. Sin embargo, Lovelock ha levantado ampollas con sus ideas acerca del uso de la energía nuclear y es que para el centenario, el objetivo principal para que el ser humano pueda contar con tener un futuro en el seno de Gaia(Gaia seguirá sin nosotros)hay que reducir a cero no hoy, sino ayer, toda emisión de gases de efecto invernadero y aún así los daños serían inevitables. Bueno, pues en este contexto, Lovelock entiende que solo las energías nucleares pueden tratar de suplir a los combustibles fósiles, mostrándose bastante crítico con las renovables. Es quizás este uno de los aspectos más polémicos del científico.
En cualquier caso, con poco tiempo por delante, me faltan ganas y capacidad para seguir diseccionando lo poco que sé de la figura de este grande. En cualquier caso, con una hora de antelación, venga desde la península su merecida felicitación, por una larga y próspera vida dedicada al conocimiento y la divulgación. Felicidades, Sir James

miércoles, 17 de abril de 2019

Our Planet



Sopla un aliento de eso que llamamos vida, en forma de nueva oportunidad, de final de película épica, que venga a forjar un principio. Todos los esfuerzos de tanta gente por hacer tomar conciencia a una gran mayoría adormilada, para que despierten y empujemos entre todos a esa gran minoría que con intereses espurios sigue espoleando, machacando, maltratando y aniquilando, uno a uno, cada ecosistema de un planeta que se desangra y agoniza un último SOS. Puede que pequemos de exagerados por querer darle esa perspectiva de ahora o nunca. No pecaremos de ilusos, sabiendo que, si la reacción comienza, las cosas no están solucionadas. Nada de eso. Tan solo que, si no comenzamos, está la certeza de que no habrá final feliz. Si tenemos alguna oportunidad, pasa por reaccionar ya.

Algo parecido a esto advierten científicos de todo el mundo. Algo parecido a esto parecen tener en cuenta algunos gigantes que apuestan por reverdecer al planeta. Me resulta esperanzador lo que Netflix ha hecho. Netflix, que es una plataforma de gran peso a nivel mundial y que se ha colado en las casas de un porcentaje importante de ciudadanos en todo el mundo,  apuesta por un documental tipo BBC. Es decir, de altísima calidad audiovisual, emulando lo que la cadena pública británica lleva haciendo desde hace décadas y, muy especialmente, los últimos años. Algunos documentales de la BBC como The Hunt, Planet Earth, Blue Planet o África, son de una belleza extraordinaria, haciendo que tengan casi más que ver con un formato de película que de documental de la naturaleza al uso . Esto en un principio no los hace en sí mismo mejores o peores, pero lo cierto es que sí son mucho más interesantes a la hora de transmitir la belleza y por tanto crear vínculos con los entornos naturales de nuestro planeta y las especies que los habitan. Estas series documentales normalmente cuestan varias decenas de millones de euros y algún lustro que otro en filmarse. Llevando a cabo despliegues sin precedentes, que movilizan múltiples equipos a lo largo y ancho de todo el mundo para conseguir mediante técnicas y tecnología innovadora, imágenes de una nitidez, intimidad o espectacularidad nunca vista anteriormente. Esto, a su vez, se suele acompañar con una música épica que consigue  a cada escena momentos cumbres que hacen que las emociones afloren por doquier. Esto, pudiera parecer algo  nimio, recurso televisivo fácil o poco serio para lo que estamos hablando, pero lo cierto, es que a la hora de crear vínculos que hagan tomar conciencia, se me antojan gestos fundamentales. Sin embargo, algunos de estos documentales de la BBC han llegado incluso a ser criticados por algún que otro naturalista que los acusa de olvidar con demasiada facilidad la situación de Sexta Extinción en la que andamos envueltos, y parecer dar, por el contrario, una imagen demasiada "bonita"...
Y en estas, aparece la apuesta de Netflix. Para ello cuenta con el creador de Planeta Tierra y Blue Planet, Alastair Fothergill, con ese sello propio e inconfundible al que se le suma como maestro de orquesta, como no puede ser de otra manera, la voz de Sir David Attenborough. Sir David Attenborough que a sus 92 añazos sigue con una actividad frenética, convirtiéndose en el mayor de los símbolos para esta nueva concienciación ambiental que parece hacerse tendencia, o será que algunos queremos verlo así. Hace mucho tiempo que me alejé de ídolos a los que rendir culto, pero no de tener a grandes referentes a los que admirar, y sin duda alguna, Attenborough es uno de ellos. Su pasión, su conocimiento, su dilatadísima trayectoria,  lo convierten quizás en una de las personas más activas y en el mayor de los referentes por la protección de nuestro planeta. Netflix, además, con este documental  va de la mano de WWF, y a las escenas hermosas características de cada ecosistema, de cada hábitat, de cada pequeño rincón del planeta, de cada estrategia adaptativa del pez más insólito, o la belleza más esplendorosa del ave más colorida, se le suman, en esta ocasión, claras advertencias de la situación real, del retroceso de nuestros ecosistemas, de las consecuencias claras, directas y observables del cambio climático. De la pérdida de la biodiversidad acuciante que hacen tambalear nuestros cimientos y echar la vista hacia otro lado por pura vergüenza. Pero también dan claras pistas de las complejas interrelaciones entre distintos ecosistemas o partes de estos. 

Desaparecen bosques a pasos agigantados, como en Madagascar con una tasa del 80%; quemamos selvas en Indonesia para plantar Palma de la cual extraemos el aceite milagroso de bajo coste, que no es saludable pero que nos entra bien en casi todo. Desplazan los osos polares sus hábitats, pescan en ríos bajos como si fuesen Grizzleis, buscan en la basura en poblados remotos de Rusia, o se alimentan de la carroña de morsas despeñadas que a su vez, encuentran menos sitios donde descansar y ante las masificaciones comienzan a actuar caóticamente. La caza furtiva sigue agravando el estado de consevación de especies tan majestuosas como el gorila, que se encuentra en Estado Crítico, muy al borde de la extinción. Se redujeron en un 90% las praderas donde los antiguos bisontes americanos que dominaban por millones subsisten llegando a escasas varias decenas de miles. EN todos los rincones del planeta la disponibilidad de agua dulce se hace cada vez más impredecible. Sin embargo,nuestros ecosistemas presentan una gran resiliencia, y está demostrado que cuando cesa nuestra actividad negativa en ellos comienzan a recuperarse de forma muy efectiva, como en Chernobil, donde la vida se abre paso para demostrarnos que la radiación no hace más estragos que la mano del hombre.

Resumiendo, con un documental como este nos encontramos con: belleza épica en estado puro, que interpela a nuestra alma y nos hace mirar. También con altas dosis de comprensión ecológica y claros gritos de advertencias, manteniendo a su vez un hilo de esperanza, para que sepamos que la ventana de oportunidad, aun siendo muy pequeña, aún existe. Y, finalmente, con una plataforma, que apuesta claramente por ella y que tiene una capacidad de alcance nunca vista anteriormente.  Es por estas tres razones, que Our Planet, pudiese suponer una pequeña piedra más para ese puente que algunos locos se empeñan en construir colectivamente para no resignarnos con lo que anuncian que viene. 

Cuando uno comienza a comprender someramente la belleza que nos rodea en este planeta y cómo funciona la misma, y cuál es el grado de amenaza al que se enfrenta, resulta muy difícil, por no decir imposible, seguir mirando a otro lado, sin que algo no nos chirríe. Ver una serie documental no es nada revolucionario, y que exista, tampoco, pero es un peldaño esencial. No podemos infravolar la importancia real de la toma de conciencia, pues sin ella, nada vendrá. Ese, al menos, debe de ser el objetivo número 1, como punto de partida. Empecemos

lunes, 8 de abril de 2019

Los hijos de Gaia


Mientras el mundo se preocupa, o parece hacerlo, por los estómagos ensangrentados de ballenas varadas llenos de plásticos, tú compras de nuevo la botella de agua del dibujito para tu hijo, aunque no te importe consumir la del grifo, volviste a olvidar ir al Decatlhon para comprar una que se reutilice. Mientras las imágenes de las islas de plástico comienzan a inundar nuestras pantallas haciéndose virales, descubrimos que hace ya muchos años en Alemania te paga, una maquinita, 25 céntimos por cada botella de plástico que le metas dentro, mientras tanto, nosotros, con estos pelos. Mientras los datos de los microplásticos y sus consecuencias para el consumo humano nos hielan la sangre y anuncian leyes que vendrán más restrictivas, todavía la juventud, y sus padres, tiran al suelo cualquier cosa, sin importarles de dónde viene, y mucho menos, a dónde irá.

El mundo se bipolariza...la revolución verde asoma la patita, allá lejos, sobre el horizonte...mientras dentro de nuestras fronteras se adueñan del verde los que niegan el cambio climático y tantas otras cosas.

Así, algunos volvimos a oír las viejas advertencias, que cada día suenan más reales, más presentes, más ruidosas, más irremediables. Algunos seguimos queriendo no olvidar y conservar, a pesar de los pesares, una ínfima hebra que nos ate a la esperanza.

Pero bajo nuestros cielos se calienta el aire, y los muros de hielo que sostienen equilibrios se desmoronan a grandes pedazos. Pedazos de millones de toneladas a cada pequeño giro de las agujas del reloj. Groenlandia se va al océano endulzándolo, cambiando las lógicas de corrientes pertrechadas desde hace millones de años...y el efecto mariposa comenzó a girar la rueda, solo que aquel aleteo son en realidad millones de toneladas de hielo que caen plomizas sobre el mar. Las corrientes transportadoras de calor enfriarán la costa oeste de toda Europa incrementando sus heladas. El bloom de nutrientes que aflora en las costas de Perú dando lugar a explosiones de vida también desaparecerán. Porque todo está conectado. Todo está conectado y Gaia, se empeña en luchar contra lo inevitable, tira de sus mecanismos de regulación y se defiende. Pero si cae Groenlandia disminuirá el efecto albedo y seguiremos echando calor a la calor. Si seguimos deforestando, y lo seguiremos haciendo, seguiremos echando CO2 al Co2, o lo que es lo mismo, perdiendo a quienes lo secuestran.

 Greta Thunberg, una niña convertida en el mejor de los símbolos contra la lucha venidera, nos lo advierte desde solemnes opulentos salones de una ONU que ya no sirve para nada...si es que alguna vez lo hizo. Mientras que los Abascales de turno y el interminable séquito de ignorantes que se le suman nos llaman exagerados. No a nosotros, sino a las evidencias científicas que extreman sus advertencias, que gritan un socorro eternamente desoído. 

Terminaré de escribir la entrada y volveré a ir a trabajar en mi coche, de gasoil, yo solo, mientras observo otros centenares de coches, también solos...

Te miran los ojos de una cría de orangután que se consolida irremediablemente como otro símbolo de la desgracia que sembramos por el mundo, como lo fue antes y sigue siendo ahora el oso polar. Parecen preguntarse sus ojos por qué no dejamos de incendiar las selvas de Indonesia para plantar palma...llegamos a derramar una lagrimita viendo el anuncio de los ingleses, mientras degustamos de unos Doritos untados en Nutela...

Pido que la hebra se haga mágica y no nos arranque la esperanza...pero mis palabras parecen olvidarlo. ¿Quién es esa hebra? La que será siempre: la educación. En este caso, educación ambiental. Y me lleno de responsabilidad que en cierto modo me satisface. Asumir el reto que tengo por delante. El pequeño grano que, no que puedo, sino que tengo que aportar, para conseguir que nadie pueda permitirse mirar hacia otro lado sin al menos ser consciente de lo que hay. Solo eso


No queda mucho por hacer, queda todo.



domingo, 21 de mayo de 2017

Tras los pasos de un legado...

Los alumnos se ponen a realizar actividades, se acaba la semana, las energías bajo mínimo, mi cuerpo y mi mente necesitan una tregua, aunque sea de dos días. En el escritorio un buen puñado de exámenes que me gritan "aligera" y al lado la guía etnobotánica del Parque Natural del Estrecho... la curiosidad me corroe...abro sus páginas que aún huelen a nuevo y voy disfrutando de cada pequeño detalle. Impresiona ver el cuidado, la cantidad de información de interés para el usuario diario, una joya al alcance de cualquiera y que ayer mismo su propio autor me regaló. Tanta información que demuestra la riqueza medioambiental y ecológica de nuestra zona, a saber: cientos de especies descritas con sumo detalle tanto en los aspectos botánicos como en lo ecológico, sus propiedades medicinales, sus historias, mitos y leyendas, usos más "recreativos", y un largo etc. En definitiva, una guía de nuestra tierra que arroja muchísima luz sobre nuestro patrimonio más ancestral y escondido, a pesar de estar a la vista. Esa es la guía que el Lechu se empeñó en sacar hace ya cuatro años, con su tenacidad, su capacidad de trabajo, su pasión y su entusiasmo.

Ayer fui a visitarle e hizo honor a su leyenda cuando, tan solo descorrer la puerta de su casa, me invita a pasar por angostas  y escarpadas escaleras de piedra que el mismo colocó y que conducen como a una nueva dimensión: una suerte de selva hecha a medida de su creador que bien podría ser la envidia de cualquier jardín botánico. Con muros y suelos tapizados centímetro a centímetro por hiedra de entre la cual van emergiendo toda suerte de especies, ya sea la más autóctona y archiconocida, ya sea la más estrambótica; y en su jardín nos detenemos y me presenta a sus perales, aguacates, guayaberas, romeros, estramonio, adormideras, lavanda,  higueras, hierbaluisa...o el infinito etcetera que queráis añadir. Todo en su casa contrasta con ese destrozo que se hizo a las puertas de ese paraíso que tanto ama y tan bien ha retratado: el Parque Natural del Estrecho. Estamos en el Faro y su casa parece la única que lucha por integrarse en aquel ecosistema, el resto toda suerte de ostentación de lujo y derroche y mucho cemento. Jesús Sánchez, el Lechu, huye de eso, su "mayor lucha es la educación ambiental" tal como me dice cuando le pregunto qué le llevo a realizar el proyecto de Diverciencia de este año que nos ha dejado a tantos  con la boca abierta. Por esa razón estoy allí, he ido exclusivamente a visitarle para recopilar información y poder, desde esta ventanita, poner un granito de arena en la difusión de este proyecto.

Arranca una puñado de Romero y otro poquito de Hierba luisa y nos hacemos una infusión rica, rica y con miel(de su amigo de Jimena, eso sí). Hablamos de mil cosas sin llegar a centrarnos del todo y así, poco a poco, me va contando cómo ha llegado a darle forma a este proyecto que hoy mismo se está presentando en Madrid. "Tras la Delgada Línea Roja", es el nombre que le ha dado al proyecto y cuyo objetivo es demostrar con datos estadísticos que el Campo de Gibraltar es una de las zonas con mayor biodiversidad de Europa, ahí es nada. para de ese modo fomentar la educación ambiental de las nuevas generaciones pues, como reza en una de las citas de su proyecto: "sólo conservamos lo que amamos, solo amamos lo que conocemos, solo conocemos lo que nos han enseñado". Por todo ello este proyecto se articula en seis guías a todo color que recopilan la friolera de 4000 fotografías de todo tipo de especies que habitan en nuestra región, muchas de ellas endémicas. Esas guías además se han sacado con muchísima calidad de impresión. Claro que esto eleva costes y dificulta la posibilidad de que se abra al público, que se comercialice, aunque no sea con ánimo de lucro, sino con la intención de transmitir ese legado. Esto es lo que le planteé el día que conocí el proyecto y lo que parece le han planteado ya más de cien personas a día de hoy. Él se mostraba reticente y es que, para llegar a poder llevar a cabo dichas guías él y sus alumnos han tenido que pedir permiso a más de 30 especialistas y/o fotógrafos de la naturaleza de nuestra zona y claro para ello ha tenido que quedar bien claro que es con el fin de ejecutar el proyecto y nada más. En cualquier caso, nada que no se pueda solventar con otra ronda de contactos y un poco de voluntad por parte de todo. 


Lechu consiguió por fin este año que se ofertase en el IES Getares, donde trabaja, una asignatura de 4º de la E.S.O. exclusivamente enfocada a Diverciencia que, para el que no lo conozca, es una feria made in Algeciras en la que los alumnos de casi todos los institutos y muchos coles participan con proyectos cada día más fascinantes. Es sin duda, algo de lo que nos tenemos que sentir muy orgullosos los algecireños.  Consiguió hasta dos grupos con un total de casi sesenta alumnos que fue dividiendo en subgrupos que iban a dedicarse a distintos taxones de seres vivos, así estaban las mariposas, los coleópteros, los mamíferos, anfibios y reptiles, y así hasta catorce. Le pregunto por el impacto que cree que ha tenido en los chavales, ya que al fin y al cabo son el objetivo principal, y sin titubear me dice que salvando contadas excepciones, para la mayoría ha supuesto un trabajo de mucho aprendizaje y en algunos casos un verdadero cambio de paradigma. Confía, y confío yo con él, que de ese grupo salgan al menos dos o tres naturalistas...

Me habla con pasión de muchos de los colaboradores como Fernando Barrio, Pepe Torres, su amigo Domingo Mariscal o Faluke del que dice ser uno de los mayores expertos en invertebrados marinos con más de 60000 especies fotografiadas. El entusiasmo y profundo conocimiento con el que habla de temas que le son ajenos a la mayoría de los mortales evidencia mis carencias de profe de Ciencias Naturales, pero lejos de deprimirme me contagio con él, prometiéndome mejorar. De todos los colaboradores de los que habla es con el malacólogo Emilio Rolán con el que más se le ilumina la cara. Es admiración pura y confesa lo que siente por este hombre que casi a la vejez soltó la bata de médico y se dedicó a explorar especies de moluscos.  A día de hoy ha batido todos los récords en estos campos y ha descubierto él solito más de 1470 especies. Cosa que, entre otras, le ha valido el reconocimiento doctor honoris causa por la universidad de Vigo  y a él le impresiona la pleitesía que le rindió cuando estuvo en su casa. Destaca y le asombra su humildad, sin darse cuenta de que puede decirse exactamente lo mismo de él. 

"Yo soy un hijo de Félix", me dice en un momento dado para dejar claro su escuela. Él y otros tantos miles de naturalistas de su generación quedaron marcados por el prestigioso divulgador, admite parte de su leyenda negra, pero asegura que nunca ha existido ningún orador como él en materia de divulgación científica en este país. Y al igual que Félix él va divulgando su conocimiento, contagiándolo. Este fin de semana se han ido a Madrid al Congreso Nacional de Biodiversidad Virtual. Sin duda, Biodiversidad Virtual y Ricardo Laorga son posiblemente los mayores artífices colaboradores de este proyecto. El bueno de Ricardo ha hecho de puente de unión entre las demandas del grupo del IES Getares y los dueños de las fotografías y es que, Biodiversidad Virtual es una platofarma en la red que cuenta con millones de fotografías sobre todo tipo de especies. Es algo fascinante.  Entramos en su despacho lleno de fotos de Yanomamis, colecciones de conchas de moluscos, una extensa biblioteca de la naturaleza y cientos de atractivos más y me muestra cómo funciona la página. Qué de cosas increíbles hace la gente para hacer del mundo un rincón mejor.

El reloj sigue avanzando y me tengo que ir, antes le pregunto qué repercusión política considera que tendría que tener este proyecto y se muestra convencidamente escéptico de que la clase política se implique en la divulgación del mismo. Es consciente de que es un proyecto "costoso" y de que la clase política no suele estar para estas cosas. En ese punto yo me muestro tajante y le aseguro que de entrada todos los departamentos de Biología de cada IES de la Comarca del Campo de Gibraltar tendrían que tener estos ejemplares; y es que el Lechu y sus alumnos han convertido un trabajo de instituto en todo un legado para nuestra zona. Han conseguido una recopilación inexistente y que contribuye enormemente a conocer, amar, respetar y proteger nuestro patrimonio. Si los distintos Ayuntamientos de la zona, la Mancomunidad o la Junta de Andalucía no quieren hacerse eco y respaldarlo, de alguna forma serán cómplices de lo contrario, por su ignorancia, por su dejadez, por su falta de implicación en los asuntos realmente importantes. Y es que estamos hablando que esta región es lo que se conoce como un Hotspot, es decir, zonas relativamente pequeñas que están en destrucción y retroceso y que cuentan con una elevada biodiversidad. Urge tomar conciencia. Urge hacer algo. Lechu, y tantos como él, nos ofrecen a la ciudadanía y a la clase política a diario una oportunidad de hacer que nuestro paso por la Tierra valga la pena y es que, como citan al finalizar  el proyecto de "Tras la Delgada Línea Roja": " Lo importante no es la Tierra que le vamos a dejar a nuestros hijos, sino qué hijos le vamos a dejar a nuestra Tierra"

martes, 28 de febrero de 2017

Menos rollos de verdes males


Velázquez se fue a la Corte a pintar a reyes poderosos para, con cierta sorna, inmortalizar sus cuadros. Machado se perdió en Campos de Castilla y Lorca le escribió a Nueva York. Banderas actuó en Los Ángeles y Picasso se drogó en París. Paco de Lucía paseó por el mundo su guitarra para pescar en las playas de Yucatán. Sabina se bajó en Atocha, Ramos le dio la Champion al Real Madrid y Falla murió exiliado en Argentina...
Desde Cabo de Gata al Parque de Doñana resuenan los ecos de voces muertas de otras culturas desde interiores majestuosos de la Mezquita o la inconmensurable Alhambra. Voces de viajeros que zarparon de puertos que los verían, desde esta orilla, "descubrir" nuevos mundos, puertos que serían testigos de la mezcla de culturas que sabrían  a carnaval. Historia de conquistas y reconquistados, de campo, de mar, de olivos, de pesca. De horas muertas en las sobremesas de las moscas en agosto y la sombra de un limonero en el patio de aquella casa blanca. Aridez y el techo de España. Historia de grandes escritores y un pueblo ignorante. Andalucía la verde y la blanca. El Sol sale baratito para turistas del norte que pueden gastar, disfrutar y vivir la tierra de la que, mientras sacamos pecho de ella, se nos impide disfrutar. Andalucía servicial que aún recuerda y rememora la figura del señorito en estos días disfrazados de socialistas en el parlamento de Sevilla. Andalucía del exilio forzoso de los jóvenes que aquí no pueden prosperar, para perpetuar la historia. Para enorgullecernos con nuestros talentos que no supimos rescatar.  Andalucía del arte infinito que siempre vuelve a emanar, a ebullir para en su expansión ocuparlo todo, sin que parezca que sirva de nada, más allá de dar sentido a los que le encuentran sentido.
Andalucía olvidada, ninguneada, violada, ignorada, y no defendida. No defendida por quiénes tendríamos que ser sus mayores defensores. Esos mismos a los que se nos iluminan los ojos o se nos eriza la piel cuando cantamos el himno en tiempos de carnaval...fieles al tipo de nuestro disfraz, nos damos golpes en el pecho como si hiciésemos algo por pedir tierra y libertad

domingo, 27 de septiembre de 2015

Aye-aye



Con su largo, delgado y anguloso tercer dedo, en la oscuridad de la noche, encaramado sobre las alturas de algún árbol va dando pequeños golpecitos en la madera y poniendo la oreja. Cual director de orquesta discrimina cada sonido que haya de darle la información precisa. En el eco del sonido interpreta nuestro amigo dónde se encuentra el botín…y lo apresa. 

No se trata de un pájaro carpintero, pues nuestro amigo es más primo que amigo, aunque eso sí, pequeño, de ojos saltones, pelos desordenados, orejas grandes, pelaje negro y morro blanquecino…el Aye-aye es uno de los seres más extraños que se pueden encontrar. Primate endémico de la isla de Madagascar trata de ganarle la partida a la presión evolutiva, acrecentada, como casi siempre, por la infinita expansión del ser humano.

Pareció vivir sus días más infelices por la década de los sesenta del siglo pasado y ahora, habiendo tomado algo de conciencia nuestra especie, parece que el Aye-aye se va recuperando poco a poco. Reconforta saber cuántas veces que nos lo proponemos conseguimos deshacer los entuertos que previamente cometemos…un motivo para la esperanza quizás.

Nuestro amigo, el feo primate, debe soportar por sus extrañas costumbres las supersticiones de los lugareños, los malgalache, que aseguran que si éste te señala con el dedo, la muerte viene de camino….al menos esta superstición tiende a alejarnos más de ellos, cosa siempre beneficiosa para ambos

domingo, 19 de abril de 2015

Tomates, agua, suelo. Gente


Apenas concluyó la etapa de las elecciones europeas y, ante la llegada masiva de interesados a esa nueva oleada de cambio que Podemos suponía y las ganas de hacer cosas que fuesen configurando otra realidad, ya se me antojaba tremendamente atractiva la idea de potenciar huertos urbanos usando solares abandonados como recursos, así como el potencial de la ciudadanía interesada con ganas de hacer cambios. Sí, tal vez algo muy utópico y vacío de contenido para un cambio real, pero a este utópico soñador, le parecía que el potencial que derivaba de una acción de este tipo debía ser muy tenido en cuenta. Al comentar esta idea con una gran amiga que vive en Inglaterra, hizo que ésta no tardara mucho tiempo en pasarme un link en el que se explicaba cómo funcionaban los huertos ecológicos de Todmorden, una pequeña ciudad situada al oeste de Yorkshire.
Pasó el tiempo, y los derroteros de la realidad pronto me alejaron de este tipo de iniciativas, Podemos tenía que constituirse como partido político de la “Real Politik” y todos los esfuerzos debían remar en esa dirección. Las ideas que no son llevadas a cabo, tal como vienen, se van. Pero no mueren.
Pasaron los meses y ya destinado y adaptado a mi nuevo insti, me entero de que algunos valientes han decidido intentar tirar palante y darle vida al huerto del centro. Las buenas ideas hay que seguirlas. Así que con mi Proyecto Integrado de bachillerato y mi Alternativa de 3º ESO decido que nada me puede resultar más apetecible para llenar de contenido asignaturas “sin contenido”. Rastrillo, pala, tierra, compost, humus de lombriz, tomatera, berenjenas, huerto vertical, manguera, agüita, plantones, mallas, sol y un largo etc. comienzan a copar una parte de mi rutina laboral. Bendita rutina. Ya que estamos, y que en este casa nueva hay un arriate, sigamos plantando: más tomates, berenjenas y pimientos. El trabajo del campo lleva al hombre de la ciudad de piedra a recuperar parte de su esencia e inhalar algo parecido a un leve aroma a libertad. 
Sigue mi mente girando por estos derroteros y aquella idea, ahora en vísperas de elecciones municipales, vuelve a aflorar con fuerza. Se comenta a algún compañero. Se busca información y se confirma lo que el sentido común y la observación nos ha hecho creer siempre: ausencia de zonas verdes. Parece que hay una normativa europea que habla de la necesidad de que las ciudades cuenten con 5 metros cuadrados de zonas verdes por habitante. Todos sabemos que bien se mueven con sus parques por Centroeuropa y cuánta envidia dan, aunque ellos nos tienen tan buen tiempo, claro está. Pues resulta que la legislación de nuestra amada patria habla de 10 metros cuadrados por habitante. Somos únicos en el reino de la chulería, la fanforrenería y la hipocresía. Parece que prácticamente ninguna ciudad alcanza dichas cifras. Con honrosas excepciones como Córdoba(tuve la suerte de currar por allí un par de meses y doy fe). Tampoco andan mal del todo Sevilla y Huelva. ¿Y lo peor? Lo peor es Cádiz. ¿Y dentro de Cádiz? Sí, Algeciras. Adivinasteis. Tal vez los sucesivos mandatarios que se han sentado en este pequeño trono de hierro de mi ciudad natal han considerado que, ya que tenemos mucho verde rodeando la zona, no necesitaríamos verde dentro. Puede, tal vez. Solo, tal vez. Sea como fuere, para los algecireños que siempre tuvimos un pequeño grado de observadores, fue territorio común criticar la falta de zonas verdes. Si no me crees, pregúntale a cualquier algecireño dónde puede ir y tirarse en un césped a pasar la tarde…ayyyyy
Ahora, que conozco un poco más de cerca la “Real Politik” tengo la fortuna de conocer a ciudadanos que comenzarán a pisar las instituciones. Qué maravilloso que estas personas encomiables empiecen a velar por el interés de la ciudadanía y no por el de las redes clientelares. Es obvio que la lista de tareas de cosas por hacer es cercana a infinito, pero hay apuestas de coste cero y gran innovación que a buen seguro pueden brindar grandes resultados.
Hoy, sin ir más lejos, pasaba por los Barrios en mi etapa en  bici y, para mi sorpresa, doy de bruces con un gran “Huerto de Ocio”. Resulta que allí sí que existe. Y ves a la gente, a los vecinos, sacando de su tierra productos que llevarse a la boca. Ignoro si dichos productos van a parar directamente a sus cocinas o algún tipo de cooperativa. Poco me importa. Los detalles de ejecución podrán negociarse más adelante. Me importa que con muy poca voluntad política y menos recursos pueden recuperarse zonas abandonadas, darle valor económico, llenar de verde a la ciudad, hacer activas a personas inactivas, fomentar un cuidado y una conciencia directa con el medio ambiente, actividades con los más pequeños y un gran poder de sociabilizar. Por no hablar de las infinitas posibilidades de interacción con escuelas, comida ecológica, etc. etc. Puede que pudiera parecer una idea de algún hippie utópico que desconoce los problemas reales de la ciudadanía, pero fomentar la cooperación, el sentirse útil y autosuficiente,  resultan ingredientes vitales para una buena circulación sanguínea de una sociedad.

Amados compas, ahora que vienen las campañas. Estimados amigos, ahora que comenzaremos a tener cierto poder real, tengamos en cuenta todas las voces

sábado, 16 de noviembre de 2013

Torna Negro


Hace unos 11 años, por estas fechas, un joven yo, embaucado por la vitalidad de los recién cumplidos veinte años y con una fuerte conciencia ambiental creciente debido a la carrera elegida y al inconformismo propio de los años, se encontró a sí mismo paralizado frente al televisor cuando estos hablaban de una emergente Marea Negra sobre las costas gallegas. La indignación, la tristeza, la impotencia fueron por muchos días en aumento. El odio encontró un objetivo recurrente en los dirigentes políticos señores miembros del Gobierno, que vendrían a serlo por muchos años hasta hoy. La conversación y el debate también resultaban recurrentes por esos días, y a la peor de las incompetencias gubernamentales se sumó la mejor y más tremenda de las formas de solidaridad. El pueblo español, especialmente los jóvenes, se unieron como piña y emigraron por unos días hasta aquellas maltratadas costas: La Marea Blanca.

Aún hoy, y por siempre, conservaré esa pequeña espinita clavada habiendo estado tan cerca de ir y finalmente no hacerlo. Sea como fuere la conciencia ambiental, la unión ciudadana, la solidaridad y un incipiente hartazgo de la clase política fueron patrón común en esos meses. Nunca Mais gritábamos todos sintiéndonos un poco más Gallegos. Dolía ver a gaviotas, cormoranes, tortugas, nutrias, delfines e incluso focas. La pesca cerrada. Las costas negras. El chapapote se convirtió, por desgracia, en la palabra de moda, y a cada informativo nos inundaban con nuevas imágenes de nuevas oleadas de chapapote tiñendo de negro la Costa D´morte. Pero también Asturias y hasta Francia.

Frases célebres inmortalizaron nuestros dirigentes por los días previos de las navidades del 2002. Uno que después hubo de ser Presidente del Gobierno y que por entonces era Ministro de interior, dijo que lo que salía del barco (cuando aún quedaban más de 30 mil litros de crudo) eran “unos pequeños hilillos de plastilina”. Jaume Matas, conocido por ser el prota del caso Noos y el penúltimo mafioso de la Isla Mallorquí era el máximo responsable en materia de Medio Ambiente. Sí señor, no lo dude ud., este individuo era el ministro de Medio Ambiente. El Ministro de Fomento, el señor Cascos, andaba de caza, y Cañete, responsable de Pesca, tampoco supo estar a la altura. Desde un primer momento el poder lo tuvo claro: la vieja táctica de la cabeza de turco. Fue el capitán del barco el señalado (como no podía ser de otra manera). De nada sirvió que dieran la orden de no acercar el barco una vez roto, aun cuando todos los expertos coinciden en señalar que de otro modo la desgracia hubiese disminuido notablemente. Nada. Desde un primer momento, a pesar de la indignación colectiva el asunto pintaba mal. Y la década pasó. Se fueron los populares, llegaron los socialistas, se fueron los socialistas, volvieron los populares. 11 años después el hartazgo es mayor en todos los sentidos y la calidad ambiental es, evidentemente, aún inferior a entonces. Nada aprendemos, nada mejoramos. Y el juicio llega.

También es nada.


Nada somos los que queremos que esto sea algo.


Pero volvemos a caer. Volvemos a evidenciar que somos tristes, mansos, desgraciados y vulnerables ante las decisiones que emanan del poder, que no es el pueblo por más que con un sufijo griego se empeñen en etiquetarnos. Nada de Demos. Nada de nada. Solo un plano que torna negro, 11 años después. Negro Fuel. Negro Crudo. Negro de alas embadurnadas. De peces muertos. De trajes blancos manchados. Negro chapapote. De Costas de la muerte. Negro de estar negros y no valer de nada.

Nunca Mais, aunque ellos no piensen lo mismo



jueves, 9 de mayo de 2013

Gaia no era tu nombre




Hace 31 años hoy que he vivido sin tener un perro. De algún modo, todos, cuando somos pequeños, pasamos por esa fase de desear por encima de todas las cosas un cachorrito, compañero y amigo, a quien cuidar y por el cual sentirnos protegidos. Como  todos los críos lo deseé, y quizás me atreviera yo a decir que un poco más. Pero, no se daban las condiciones, ni mi casa era casa sino piso tirando a pequeño, ni mi madre la Baronesa Thyssen que sin decir que los odiase, sí podríamos decir que no eran la principal preocupación de su vida. Sea como fuere, nunca tuve un perro. No por ello mi amor hacia ellos se esfumó, ni siquiera cuando la experiencia más cercana a la muerte jamás vivida viniese de la mano, o de las dentelladas, de un perro demasiado obcecado en atacar como para discernir si la presa era un inofensivo e inocente niño de once años que viera más de docena de puntos por sendos bocados. No cesó. Si contraje una fuerte fobia postraumática al género perruno que debiera de impregnar mi nivel de alerta por muchos años, haciendo que de algún modo, no se haya desvanecido del todo. Pero aún así, los quería.

Pero fueron gatos los inquilinos y compañeros no humanos con los que acabé conviviendo. A menudo la idea reaparece, máxime cuando tu pareja es otra incondicional amante de todo cuadrúpedo peludo, y uno saca brillo una vez más a los tan usados platos de la balanza. Resultado: Demasiada responsabilidad ya con lo que hay. Sin embargo, es inevitable imaginarse a uno mismo compartir ciertas experiencias con perros tan adorables como por ejemplo los labradores. Todos deseamos. Y un día el labrador cae del cielo. Unos vecinos a ciertas horas intempestivas nos asaltan para comunicarnos que este hermoso labrador lleva errando por la calle todo el día y que quién se hizo cargo durante la tarde no lo ve muy bien para la noche, que si tal vez nosotros...La pareja amante de los cuadrúpedos peludos no deja de terminar la frase al vecino y anuncia que sin duda, el perro dormirá en nuestra casa, o mejor sería decir el patio. Así que dicho y hecho, los buenos samaritanos se ponen el disfraz de hospitaleros para los viandantes del Camino de los Erráticos Canes. Variante sureña y de especie del popular Camino de Santiago.

Operaciones de rigor al día siguiente: veterinario( en busca de chip), baño concienzudo ( en busca de la retirada parásita), comida, paseos y mucho mimo... El tiempo va pasando y la pareja de hospitaleros deambulan por la barriada preguntando al vecindario si conocen el origen de dicho animal. Animal que por cierto, como es evidente, aún no tiene nombre, o al menos no para nosotros. Pero es este dato  irrelevante para el transcurso de la historia, porque mejor sería saber los modales y obediencia de este perro, famosos los de su estirpe por ser perros lazarillos.

Un día más y todo el mundo conjetura que es perro abandonado, aunque nadie pudiese apostar porque fuese perro maltratado. No teme, es sociable, es hermoso, aunque no tenga nombre. Ya van dos días y los hospitaleros, aún sin querer, empiezan a contemplar la posibilidad de que la estancia se alargue...se van haciendo a la idea, no es difícil. Perro en la playa, perro en el campo, perro en el río, perro con el peque, perro da vida a la primavera. Habrá que poner un nombre ya, ya son tres días. Gaia. Gaia diosa griega. Gaia superorganismo vivo que es nuestra hermosa madre de entre las madres, Gaia señora Tierra. Gaia será tu nombre.

Amanecer del cuarto día, suena a cumpleaños. Piensa uno, incluso se atreve a comentar, que hermoso regalo regalado sin querer. Pero no se puede caer en la torpeza de que, como dicen los especuladores, el perro es abandonado sí o sí. Y aún no habiendo desechado la posibilidad de que no fuese perro abandonado y su dueño legítimo apareciese, no deja de ser un mazazo para las ilusiones y los brotes de cariño, la llamada de teléfono. Gaia no era su nombre, Xena antes le pusieron...Con hermanos perros y con otras niñas mayores que el mío, y con mucho campo, Xena vuelve a su hogar, que aunque muy cerca de aquí se hace un mundo a estas horas...Triste no regalo de cumpleaños para este niño de 31 años

jueves, 8 de noviembre de 2012

Viaje por el Oeste Americano: Primera parte, NY- Fresno(California)


25 de Julio de 2011: Hoy toca madrugar; como siempre que la jornada es importante, larga y agotadora, pero claro, en ocasiones como ésta no resulta difícil, o al menos no tanto, porque el nerviosismo que produce la emoción de la expectativa carga las pilas y deja un estado de alerta que combate fácilmente al sopor...Salimos del pisito de Jersey, volveremos en un par de semanas, de momento hay que coger el Path que haya de dejarnos en el WTC y desde allí buscar la entrada de un metro que nos lleve hasta el aeropuerto, el JFK, para ser exactos. Todo va bien, un madrugador Dunkin Donuts, o algo similar, sirvió de suministro para nuestro "desayuno basura" aunque muy socorrido para la ocasión, y es que el tiempo, no juega a favor. Llegamos al aeropuerto y primer tropiezo: el trenecito que gira circularmente no se detiene en nuestra salida, el margen de tiempo que nos daba un respiro se estrecha y con ello nuestra respiración. A la siguiente vuelta comenzamos a ver extraños movimientos, sonidos y advertencias por los altavoces...Todo se detiene. Nos detienen. Buscamos información, se confirman las apariencias: aviso de bomba. Qué guay como en el cole!!! Se paraliza todo hasta nuevo aviso. La hora de salida se aproxima vertiginosamente, mucha incertidumbre, y aunque uno trate de ser optimista no siempre es fácil cuando todo es demasiado desconocido. Tras el desasosiego de la incertidumbre las aguas vuelven, parcialmente, a su cauce. Se reanuda todo como si nada hubiera pasado, y nadie parece, ni pareció, especialmente alarmado, será que es costumbre en la tierra del terror. El tiempo de la salida es inminente y no cambian la hora del vuelo, hay que facturar y todo el mundo está apilado. Sigue creciendo el desasosiego, sin embargo, sin saber muy bien cómo, lo conseguimos, facturamos, embarcamos y volamos. Próxima parada: Los Ángeles, California.

Seis horas despúes, si no me falla la memoria, y con cierto Jet Lag metido en el cuerpo, aterrizamos en la tierra de la playa y el sol estadounidenses. La Andalucía americana, como dijera alguien de cuyo nombre no quiero acordarme. Solo de pasada y desde el aire veremos el infinito terreno de casas de lujos, solo de pasada y desde el aire veremos el Pacífico y con algo de suerte las letras  más famosas del mundo sobre una colina...Pero no, no hubo suerte, no las vimos. En L.A. solo una pequeña escala hasta Fresno(California): nuestro destino por aire. Después de aterrizar en un artefacto poco más grande que una avioneta, recogemos equipaje y nos dirigimos al Rent a Car...por fin nuestro coche, maravilloso Chevrolet blanco con matrícula de Nevada. La pequeña libreta que hará las veces de GPS está lista, el sol brilla, hace calor y estamos felices de estar por fin en tierra y con toda la carretera para nosotros. Nos sentimos afortunados, de algún modo sabemos que el viaje comienza ahora.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La última mona...


Todo lo que hay escrito por ahí acerca de este tema parece ponerse de acuerdo a la hora de señalar que una serie de despropósitos fueron los que llevaron a esta situación.
Recuerdo cómo en el verano de 2006, habiendo vuelto recientemente de Inglaterra, aprovechaba la coyuntura para conversar con un par de adorables ancianos en algún cálido bar de un pueblito de los Alcornocales. Entre cervezas, copas de vino y tierna y sabrosa carne de venado, mi inglés iba fluyendo para asombro y orgullo de mi madre que allí también estaba. Entre tanta buena charla nos contaron que vivían por alguna finca perdida en mitad de la sierra y que llevaban en España tantos años como años hacía que se pusiera en marcha aquella ocurrente y no inteligente idea de montar un Safari Africano "made in Spain" por los alrededores de Gibraltar. De esto hace hoy unos cuarenta años; y al parecer fue todo un desastre desde el primer momento.
El “Autosafari Andaluz”, como así se llamaba, con cuyos dueños resultó varias décadas después que conversé en el mencionado bar, fue inaugurado allá por el año 1972 en terrenos de la finca Alcaidesa, con una extensión superior a las 2000 hectáreas(100 ha tenía el parque) y siendo propiedad de los marqueses de Urquijo(aquellos que serían célebres años después por protagonizar una de las historias más misteriosas y dramáticas de la historia reciente de este país). La idea era sencilla: crear un safari con las especies más emblemáticas de la vecina África, para hacer así las delicias de los asistentes sin peligro de malaria, y de paso, sacar el máximo beneficio al negocio revendiendo a zoológicos u otros safaris los ejemplares más rentables...Les debió parecer brillante sobre el papel, y antes de que fuese papel mojado, vio mi comarca en la década de los 70 toda suerte de grandes herbívoros tan majestuosos y bellos en los documentales(rinocerontes, elefantes, jirafas, avestruces, gacelas...),tan desgraciadamente patéticos sometidos bajo el yugo humano. Por uno u otro motivo, o por unos y otros motivos, el maravilloso e inigualable Autosafari, que costaba 100 pesetas para adultos(50 para menores) no debió ser tan rentable como sus creadores auguraban y diez añitos después tal como abrió, cerró. Y aquí, básicamente es donde empieza la triste historia de los babuinos del Pinar del Rey.
La mayoría de los animales fueron llevados, tal y como ya tenían en mente, a zoológicos y otros enclaves turísticos, pero no fue el caso de los babuinos. La colonia de babuinos(papio anubis) que por aquellos años contaba con unos sesenta ejemplares, logró escapar de las intenciones mercantilistas de los Homo sapiens y encontró a varios millares de kilómetros de distancia de sus hábitats naturales la libertad. Resultó que las zonas rocosas se asemejaban lo suficiente como para adaptarse a ellas. Resultó que estos primates, tan inteligentes en esto de demostrar ser astutos, dieron cuenta de los piñones de los pinos piñoneros de la zona, de los brotes de palmito, madroños, setas,etc. consiguiendo alimentarse  convirtiéndose así en el único grupo de primates viviendo en libertad de toda Europa. Claro que ahora alguien podría preguntarme que qué pasa con los macacos de Gibraltar. La respuesta es sencilla, hoy día los macacos de Gibraltar(Macaca Sylvana), a pesar de que los estudios más recientes hablan de que no fueron introducidos sino que evolucionaron allí(o al menos hay testimonios de ellos antes de que el peñón fuera tomado), son alimentados artificialmente, haciendo que el concepto de animal en libertad sea cuanto menos cuestionable. En cualquier caso, volviendo a nuestros protagonistas, el precio de la libertad se puso alto y los lugareños decidieron, más veces por su cuenta que por cuenta de las autoridades, saldar deudas  con los babuinos, haciendo que cuando estos trataron de expandirse topasen con el destino fatal que dan las numerosas escopetas que por estas sierras de cazadores se encuentran. No debió ser una buena época los años ochenta para la colonia, y los intentos de expansión diezmaron rápidamente la población. Cuentan que las mayores masacres se dieron por las cercanías de Ubrique. Al fin y al cabo, los babuinos pueden llegar a ser una especie bastante fuerte y agresiva y la falta de miras de muchos lugareños  hace que no se anden con rodeos y resuelvan los problemas por la vía más rápida, sin entrar a valorar lo moralmente correcto, la protección medioambiental, o el futuro de la especie.
Ante este panorama la colonia se afincó en la zona del Pinar del Rey en las inmediaciones de San Roque, de modo que su población diezmada a 12 ejemplares(según Verdemar) en 1993, consiguió ascender hasta 24 en 1998. Fue por esa época que las autoridades competentes decidieron dar carpetazo al asunto y fueron a por ellos precisamente cuando se había convertido en un reclamo turístico el hecho de alimentarlos.Para comienzos del 2000 la población se quedó solo con 4 hembras, que han ido muriendo poco a poco hasta quedar solo una en 2009, que es el último año del que he conseguido obtener información. No hay que ser muy pesimista para pensar que tres años después, la soledad, la depresión y la ineficacia que da no tener congéneres con los que cooperar hayan llevado a esta última superviviente de esta extraña historia, que nunca tuvo que ocurrir, a una muerte segura.
Por otro lado, ocurrió que a mediados de los 90 la Universidad Autónoma de Madrid, y más concretamente el profesor Carlos Gil , se interesó por el comportamiento de estos primates, llegándose a un convenio entre la UAM y el Ayuntamiento de San Roque, de modo que se realizaran prácticas y trabajo de campo para obtener datos sobre el comportamiento de los babuinos de modo que pudieran responder a la adaptación que habían experimentado. Pero se ve que dicho convenio no fue suficiente como para salvaguardar la libertad de los mismos.
Si queremos concluir algo en esta entrada a buen seguro corremos el riesgo de equivocarnos, o en el mejor de los casos de crear debate. Pero bajo mi punto de vista, partiendo de la base de que esta historia nunca tuvo que ocurrir, me cuestiono si acabar con la población de los babuinos del pinar veinte años después de su asentamiento, era la mejor de las opciones. Cierto es que entrañan peligro, sobre todo si eres un simpático dominguero que solo quieres sacarte una foto con él mientras le das un cacahuete. Pero, también entraña peligro el lobo o el oso y hacemos todo lo posible por mantenerlos porque son autóctonos. Entonces, ¿la cuestión es esa? ¿Es una cuestión de nacionalidad y pertenencia? Entonces,
¿por qué dejamos especies como por ejemplo el Pinus pinea en el mismo entorno de donde hemos sacado al babuino si este pino tampoco es autóctono de esta zona?. ¿Tal vez porque no muerde? No sé, supongo que si ya estaba afincado y controlado, podría haberse optado por su libertad supervisada. Libertad condicional para los babuinos. Suena a chiste, pero al menos hubiese sido una alternativa menos triste e indigna que la que le tocó malvivir a esa última mona.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Salvaremos Tarifa


Supongo que se me hace imposible recordar cuándo fue el momento exacto en el que pisé aquellas playas por primera vez. Me recuerdo compitiendo con un cachorro de boxer, siendo yo también cachorro, corriendo duna arriba. Entonces solíamos quedarnos por la zona de los pinos, en lugar de llegar directamente a la playa. Recuerdo tantas veces cruzar aquellas curvas que por el puerto del Cabrito nos llevaban a Algeciras, o a la inversa. Recuerdo cómo sonaba la música. Recuerdo también cómo algunos años después teníamos que volvernos después de haber hecho casi todo el recorrido al descubrir que ese día no se podía pisar la playa si no querías salir volando. Cuántas veces ver África tan cerca e imaginar y reflexionar.  Recuerdo cómo vimos aparecer los primeros molinos y también las primeras tablas de windsurf que más tarde se convertirían en cometas de kite y hasta hace poco en improvisadas barquitas. También los primeros campings, con la familia y años después, con los amigos.
Hace ya bastantes años que aprendí a respetar y admirar el lugar al que con tanta frecuencia me escapaba y el que, aún sin ser propiamente de mi localidad, siempre sentí como mío, aunque este sentimiento de pertenencia no deje de sonar algo estúpido. Aprendí a sentirme afortunado y sacar pecho cuando durante tantos años como los que he estado lejos de esta tierra hablaba de ella y me sentía orgulloso. Cuántas charlas con los amigos en las que a pesar de haberse fastidiado el día de playa por el viento concluíamos que a pesar de todo, teníamos que agradecerle a éste, el viento, que el ladrillo no le hubiese ganado la partida a estas benditas playas. Luego llegó la declaración de Parque Natural y el sentimiento de protección se acrecentó...Nos la prometíamos muy felices, pero parece que olvidamos que la estupidez humana no conoce límites.

En estos años de crisis, que aún siendo crisis del sistema está recrudecida en este país en gran parte como consecuencia de aquella inconsciente burbuja inmobiliaria que sumió a muchos en un engañoso sueño de riqueza, ¿qué hemos aprendido? Ahora vuelven a enarbolar la bandera del empleo, de la riqueza e incluso de la sostenibilidad quien no tiene ni idea de lo que significa ese concepto. Vuelve la burra al trigo y el tonto otra vez a la vereda que le llevó a la zarza. El trabajo que llegue no recaerá entero sobre las manos de los ciudadanos de Tarifa. El proyecto “sostenible” será el primer paso de muchos otros que irremediablemente irán llegando. Habla el alcalde de sostenibilidad diciendo que de los 700 000 m2 de superficie destinada a estos nuevos usos solo se construirán 84000m2...como si fuera poco. Pero es que acaso destinará la superficie restante a crear bosque mediterráneo, o es más probable que se dedique para aparcamientos, restaurantes, pubs y un largo etc. que lo único que conseguirán será atraer un tipo de turismo carroñero del que la zona astuta y sabiamente ha sabido defenderse por todos estos años¿ Acaso no llegará la autovía que tantas veces se temió? ¿Acaso las 350 viviendas y las 1500 plazas de hotel no implicarán un mayor volumen de aguas residuales? ¿Tiene el señor alcalde planificado qué hacer con el tratamiento de estas aguas o sencillamente serán vertidas al río Jara? ¿O esa responsabilidad recaerá sobre el señor promotor de dicho proyecto Juan Leocadio Muñoz, marido de Ana Rosa Quintana, el cual está imputado por varios casos de corrupción como el de Alhendín? ¿Será que a Leocadio, experto al parecer en sacar maletines por los distintos municipios de la zona a cambio de promociones, le preocupa sobremanera la conservación de la zona?

El turismo de Tarifa es en mi opinión un claro ejemplo de turismo sostenible. Gracias a la gran capacidad de carga de la playa y a los usos a los que la zona está destinada, así como a su protección ambiental, el turismo nunca está a la baja. Muchos turistas se hospedan en hoteles y casas de alquiler en Tarifa, mientras que otros mucho lo hacen mediante los numerosos campings que hay a lo largo de la costa. No se trata de defender un turismo sin beneficio de nadie. Hay muchos vecinos de Tarifa que se benefician gracias a la hostelería y otros sectores y todo beneficio que saquen del turismo es poco, pero eso sí, no a cualquier precio, y no a cualquier precio no por puro egoísmo, sino porque las razones que llevan a una persona a elegir un determinado lugar como destino turístico pueden verse irreversiblemente modificadas si el impacto ambiental no es controlado. Y eso es lo que pasa con las playas de Tarifa, presentan un altísimo valor ecológico y este es el que las hace tan atractivas. Si algún vecino en nombre de su alcalde y de los partidos que supuestamente le representan y han votado a favor del proyecto(PP, PSOE y PA) entiende que el sacrificio merece la pena a cambio de los supuestos puestos de trabajo que se crearán, desde mi humilde opinión, no me quedaría más que decir eso de es pan para hoy y hambre para mañana. Los albañiles que trabajen en la obra algún día dejarán de hacerlo, pero cada cimiento puesto solo dará paso a más cimientos y ningún hijo de nadie verá las playas tal y como las conocieron sus padres.
Ante la misma basura de siempre, ante tantísimo hartazgo acumulado en las últimos meses en este país, ¿qué nos queda? ¿Nos queda resignación? ¿Nos quedan pretextos, excusas y justificaciones? ¿Nos queda fútbol y prensa rosa? ¿O nos queda la lucha? ¿Alguien aún no se ha enterado de que quién no llora no mama? Es hora de empezar a luchar, de hacerlo de verdad. Vivimos tiempos negros y no debemos dejar que nos sigan tomando el pelo. Hasta el aire que respiramos nos vendrán a cobrar. 

Porque eso no ocurra, una vez más

LEVÁNTATE y PIENSA!!!