jueves, 1 de agosto de 2019

Notas de viaje



Los viajes inspiran, qué duda cabe, uno va por ahí absorbiendo nuevas sensaciones y a veces encuentra un pequeño remanso pa dedicarle unas pequeñas líneas a lo que experimenta. Está bien porque de algún modo constancia de lo que se vive y de cómo se siente, más allá de lo meramente descriptivo. Por eso, recién aterrizado de un viaje, compilo los pequeños retazos  que han ido surgiendo sobre la marcha para darle una forma que no tienen pero, aún así, dejarlos todos bien juntitos a esperas de ver si hago a posteriori un cuaderno de viaje al uso narrando algunas de las experiencias vividas

Hace dos años justamente hablaba de no querer darle la razón, por una vez, a la frase de Sabina en Peces de Ciudad: "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver" cuando a la vuelta de nuestro viaje por Portugal parábamos, 8 años después, en Lagoa de St André. Hoy, en cierto modo, se repite la historia. En esta ocasión no han pasado ocho, solo uno, desde que estableciéramos nuestro campamento base en un camping mágico cerca de Hervás para conocer una región no menos mágica. En esta ocasión cambia el destino y eso de llevar campamento base, la casa va a cuestas, pero la logística nos invitaba a parar, y con la parada el recuerdo intenso de lo poco que a estas alturas supone un año, convertido en decisión correcta al ver las caras iluminadas de los niños ante la sorpresa...durará poco la parada; la aventura continúa, pero qué poca razón parecía llevar Don Joaquín, aunque yo creyese siempre que la tenía.

                                                                                                                             23-07-2019


Ribadeo es frontera hermosa en forma de ría para darle a Galicia su lugar. Frontera, como todas inventadas, pero en este caso muy lógica y natural Nos esperan, poco después, catedrales en forma de playa, para la cual decidió nuestra especie hacerlo bien, a pesar de los engorros y pedir permiso y así hacer que las aglomeraciones tan propias de los nuestros sean algo menos aglomeraciones. Se ve una cola en el fondo y alguien me dice que es no es nada. Es raro, muy raro, tener que que pedir permiso para entrar en una playa y encima hacer cola, pero no seré yo el que diga que no sea necesario. Mas raro es si cabe que me hagan pagar y pague por cagar antes de entrar. Pero bendito baño. Recuerdo lo que nos chocó hace una treintena de años la misma idea en la capital francesa y cómo decidimos por entonces desecharla, pero hoy me vale para entrar con menos peso a las catedrales en forma de playa y de paso inspirarme para escribir estas líneas. Podría sentirme mal por tener al resto de la familia esperando por mí, pero más rato pasé ayer rellenando los informes para los permisos y estos están en mi correo

No entrarán sin mí....

...o al menos eso me decía en ese momento que escribía en el WC porque al final entraron. Se ve que se colaron, aun ellos sin saberlo. Me di cuenta cuando la chica de la escalera me pidió la credencial. Yo, que iba solo y descargado, y ellos que eran tres. Cuando me preguntó si solo le respondí que entendía que los otros tres se habían colado. Ella hizo mutis por el foro, gotita de sudor, sonrisa galega y a seguir.

Más abajo estaba la familia, con su primogénito encaramado, como le gusta en lo alto de algún pedrusco pizarroso o esquístico que pal caso viene a ser lo mismo, espero no encontrarme a geólogos exquisitos para recordarme que en realidad son gneis. El caso es que le hice saber a su madre que igual no debería subir y mientras empezábamos a discutir sobre si sí o si no, un señor, muy guarda él, nos pitó con el pito, como no podía ser de otra manera. 

Se ve que en la playa de las Catedrales no puedes hacer nada sin pedir permiso, ni sin toparte con una marabunta de personas que vienen a demostrar que lo de la restricción está muy bien, pero igual le tienen que poner otro nombre. Mientras mascullo en mi soliloquio interno sobre el asco que da nuestra especie acudiendo como moscas a la miel, la majestuosidad del paisaje va acallando mis voces y en esas tesituras, como de costumbre, me voy moviendo, al tiempo que nos alejamos y la dificultad de alguna nueva cueva me aleja por fin de la muchedumbre y entonces, definitivamente y sin paliativos, lo gozo. Qué mágico lugar. 

Ahora que estamos en tierras gallegas, al borde pero gallegas, por insistencia de los amigos y familiares que fueron antes a las Catedrales y nos presionan hasta la extorsión para no dejar de hacerlo, nos enfrentamos a la posibilidad de cambiar el rumbo del viaje y es que, deshacer lo ya andado en ruta furgonetara se me antoja, al menos a mi parecer, algo como que pá qué... así que, de un plumazo, borramos Gijón y Picos de las anotaciones imaginarias,no sin cierto pesar, y anotamos Santiago, el cual se acerca a estas horas a menos de 20kms y un futurible norte portugués que queda demasiado lejos y borrable a estas horas...veremos qué pasa

                                                                                                                                                 26-07-2019

Uno se pregunta si es viajero o turista y si acaso eso tiene sentido o importa. Algo se busca, algo se encuentra y algo se lee. Más o menos lo que la intuición nos hacía pensar que podían ser la diferencias por ahí se hallan. Y, honestamente, puede que tengamos aún mucho más de turistas que de viajeros, pero más de viajeros que ayer. En cualquier caso, es fácil descubrirnos un poco de cada parte. Somos turistas cuando ávidos buscamos información para llegar y devorar lugares. Puntos de interés. Quizás también seamos turistas cuando tenemos más necesidad de la cuenta de fotografiar los momentos o una atracción fatal por degustar platos ricos en buenos bares(bonitos y baratos). Pero tal vez seamos más viajeros cuando giramos el rumbo y nos levantamos sin nada decidido. Cuando renunciamos a un lugar "imposible de no visitar" por ahorrarnos aglomeraciones o cuando nos alejamos un poco de todo a oír el mar. Como este mar que ahora oigo que se ha cruzado en mi camino sin haberlo planeado y del cual aún desconozco el nombre y no tengo ningún interés en hacerlo. Lo oigo, me dejo calentar por el sol que lo calienta y me siento en las rocas que él, cuando está de malas, erosiona. Ahora me tumbo, me siguen llegando sonidos y olores. Aún siento que me encuentro a años luz de ser capaz de describir las sensaciones de los sonidos y los olores, tal vez el día que sienta que pueda hacerlo sea un buen escritor, mientras tanto lo único que acierto a decir es que no suena como nuestros mares del sur. Si de repente alguien, estando allí, me colocase aquí, creo que podría ser capaz de adivinar que estoy en mares de Galicia. Y qué sé yo de los mares de Galicia? Solo que tienen olores y sonidos diferente que no sé describir pero me embriagan y calman a partes iguales...
Seguiremos caminando

                                                                                                                                                    27-07-2019

Y decididos sacamos pecho orgullosos de nuestra tierra, al tiempo que en un alarde de honestidad admito la insuficiencia en su ciudad. Convencido argumento que el entorno es un paraíso; y lo es, pa qué engañarnos. Pero me pregunto si acaso no lo es Somiedo, Ubiñas, la Ría de Muros o la de Arousa... cuántos paraíso escondidos por el planeta que en un alarde de ignorante osadía obviamos como si no existieran. Ayer, otro patriótico de la tierra, viajado y osado ignorante como yo, me confesaba que después de todo lo vivido no ponía por delante ningún rincón del mundo que no fuera de esquina a esquina que abarca su ría de Muros y Noia, y yo lo entendía, porque así lo quiero entender, cuando me embriaga Bolonia de sol a sol con su luna incluida y vuelvo a casa exhausto y borracho de felicidad; o cuando un nuevo sendero se descubre pa ser explorado por algún recóndito nuevo rincón de mis Alcornocales...y puede que no lo cambie, pero cómo anteponer la belleza de nuestros paisajes a los de Pola de Somiedo, o a los del Parque Natural de Luna y Babia al norte de León. Viajar es toparnos de bruces con nuestra ignorancia para relativizar nuestro egocentrismo en forma de tierras prometidas y aspirar la belleza desbordante que regala cada rincón de este planeta inigualable que se empeña en recordarnos, grabarnos a fuego, que no tendremos nunca mejor cometido que luchar por no mandarlo a tomar por culo 
                                                                                                                                                    28-07-2019


Salimos de Portugal por los pueblos que nos desembocan en Badajoz, y los áridos campos, las ancianas en las puertas, los hombres en el bar,letrinas en vez de vaters, nos recuerdan el pasado de una infancia que hoy se ve ya tan lejos. Esa que retrató Serrat con su Pueblo Blanco, y me pregunto si a Serrat, el día que muera le harán el favor de enterrarlo en la ladera de un monte más alto que el horizonte entre la playa y el cielo. Y pienso cuánto dolería al pueblo la muerte de Serrat y si igual esta nos llevase a tiempos remotos en los que se miraba al futuro con sed de libertad e ilusión, dejando tiempos oscuros atrás. Se va mi mente a Serrat como si hablara de otra cosa que no fuera lo mismo que recordar la España que retrató, la España que fue que hoy se pinta de otra cosa, como el mundo en general, se pinta con menos matices. El precio de la globalización, tsunami que arrasa toda la diversidad histórica y cultural de los pueblos que se despoblan del Mediterráneo a Galicia, de Cádiz a Aragón y de las tribus que se extinguen o se prostituyen al auge del afán de la caza fotográfica. El precio de lo inevitable y nos ponemos bucólicos... pero no seré yo el que quiera "vivir colgado de un barranco y preguntarme por qué nace la gente si vivir o morir es indiferente"
                                                                                                                                                    30-07-2019

No hay comentarios:

Publicar un comentario