miércoles, 30 de mayo de 2012

Salvaremos Tarifa


Supongo que se me hace imposible recordar cuándo fue el momento exacto en el que pisé aquellas playas por primera vez. Me recuerdo compitiendo con un cachorro de boxer, siendo yo también cachorro, corriendo duna arriba. Entonces solíamos quedarnos por la zona de los pinos, en lugar de llegar directamente a la playa. Recuerdo tantas veces cruzar aquellas curvas que por el puerto del Cabrito nos llevaban a Algeciras, o a la inversa. Recuerdo cómo sonaba la música. Recuerdo también cómo algunos años después teníamos que volvernos después de haber hecho casi todo el recorrido al descubrir que ese día no se podía pisar la playa si no querías salir volando. Cuántas veces ver África tan cerca e imaginar y reflexionar.  Recuerdo cómo vimos aparecer los primeros molinos y también las primeras tablas de windsurf que más tarde se convertirían en cometas de kite y hasta hace poco en improvisadas barquitas. También los primeros campings, con la familia y años después, con los amigos.
Hace ya bastantes años que aprendí a respetar y admirar el lugar al que con tanta frecuencia me escapaba y el que, aún sin ser propiamente de mi localidad, siempre sentí como mío, aunque este sentimiento de pertenencia no deje de sonar algo estúpido. Aprendí a sentirme afortunado y sacar pecho cuando durante tantos años como los que he estado lejos de esta tierra hablaba de ella y me sentía orgulloso. Cuántas charlas con los amigos en las que a pesar de haberse fastidiado el día de playa por el viento concluíamos que a pesar de todo, teníamos que agradecerle a éste, el viento, que el ladrillo no le hubiese ganado la partida a estas benditas playas. Luego llegó la declaración de Parque Natural y el sentimiento de protección se acrecentó...Nos la prometíamos muy felices, pero parece que olvidamos que la estupidez humana no conoce límites.

En estos años de crisis, que aún siendo crisis del sistema está recrudecida en este país en gran parte como consecuencia de aquella inconsciente burbuja inmobiliaria que sumió a muchos en un engañoso sueño de riqueza, ¿qué hemos aprendido? Ahora vuelven a enarbolar la bandera del empleo, de la riqueza e incluso de la sostenibilidad quien no tiene ni idea de lo que significa ese concepto. Vuelve la burra al trigo y el tonto otra vez a la vereda que le llevó a la zarza. El trabajo que llegue no recaerá entero sobre las manos de los ciudadanos de Tarifa. El proyecto “sostenible” será el primer paso de muchos otros que irremediablemente irán llegando. Habla el alcalde de sostenibilidad diciendo que de los 700 000 m2 de superficie destinada a estos nuevos usos solo se construirán 84000m2...como si fuera poco. Pero es que acaso destinará la superficie restante a crear bosque mediterráneo, o es más probable que se dedique para aparcamientos, restaurantes, pubs y un largo etc. que lo único que conseguirán será atraer un tipo de turismo carroñero del que la zona astuta y sabiamente ha sabido defenderse por todos estos años¿ Acaso no llegará la autovía que tantas veces se temió? ¿Acaso las 350 viviendas y las 1500 plazas de hotel no implicarán un mayor volumen de aguas residuales? ¿Tiene el señor alcalde planificado qué hacer con el tratamiento de estas aguas o sencillamente serán vertidas al río Jara? ¿O esa responsabilidad recaerá sobre el señor promotor de dicho proyecto Juan Leocadio Muñoz, marido de Ana Rosa Quintana, el cual está imputado por varios casos de corrupción como el de Alhendín? ¿Será que a Leocadio, experto al parecer en sacar maletines por los distintos municipios de la zona a cambio de promociones, le preocupa sobremanera la conservación de la zona?

El turismo de Tarifa es en mi opinión un claro ejemplo de turismo sostenible. Gracias a la gran capacidad de carga de la playa y a los usos a los que la zona está destinada, así como a su protección ambiental, el turismo nunca está a la baja. Muchos turistas se hospedan en hoteles y casas de alquiler en Tarifa, mientras que otros mucho lo hacen mediante los numerosos campings que hay a lo largo de la costa. No se trata de defender un turismo sin beneficio de nadie. Hay muchos vecinos de Tarifa que se benefician gracias a la hostelería y otros sectores y todo beneficio que saquen del turismo es poco, pero eso sí, no a cualquier precio, y no a cualquier precio no por puro egoísmo, sino porque las razones que llevan a una persona a elegir un determinado lugar como destino turístico pueden verse irreversiblemente modificadas si el impacto ambiental no es controlado. Y eso es lo que pasa con las playas de Tarifa, presentan un altísimo valor ecológico y este es el que las hace tan atractivas. Si algún vecino en nombre de su alcalde y de los partidos que supuestamente le representan y han votado a favor del proyecto(PP, PSOE y PA) entiende que el sacrificio merece la pena a cambio de los supuestos puestos de trabajo que se crearán, desde mi humilde opinión, no me quedaría más que decir eso de es pan para hoy y hambre para mañana. Los albañiles que trabajen en la obra algún día dejarán de hacerlo, pero cada cimiento puesto solo dará paso a más cimientos y ningún hijo de nadie verá las playas tal y como las conocieron sus padres.
Ante la misma basura de siempre, ante tantísimo hartazgo acumulado en las últimos meses en este país, ¿qué nos queda? ¿Nos queda resignación? ¿Nos quedan pretextos, excusas y justificaciones? ¿Nos queda fútbol y prensa rosa? ¿O nos queda la lucha? ¿Alguien aún no se ha enterado de que quién no llora no mama? Es hora de empezar a luchar, de hacerlo de verdad. Vivimos tiempos negros y no debemos dejar que nos sigan tomando el pelo. Hasta el aire que respiramos nos vendrán a cobrar. 

Porque eso no ocurra, una vez más

LEVÁNTATE y PIENSA!!! 

5 comentarios:

  1. Yo he sido partícipe directo y culpable, diría yo también, de las experiencias que manifiestas al principio de la entrada. Jamás se me olvidará el pique que cogiste con subir la duna antes que la Agra. Ni la noche que pasamos de acampada (que entonces estaba permitido) ni el ruído en la noche del coche patrulla de la guardia civil, que ya por entonces empezaba a buscar inmigrantes. Un gran tronco de un árbol mantenía el fuego vivo para pasar la larga noche que se nos avecinaba. Tú, ni te enteraste. Dormías plácidamente el sueño de un ángel de seis años. ¿Y qué decir de la cita "casual" que en esas mismas playas os llevó a conocer a vuestros hermanastros, entonces niños como vosotros?
    Entiendo lo duro que tiene que ser pensar que la dulzura y la añoranza de esos recuerdos no se verán reforzadas con una visita relámpago a las playas que te vieron crecer. Y más aún cuando imagino que quieres mantener el amor a este paisaje proyectado en lo porvenir.
    Me imagino que sentirás lo mismo que hoy siente Antonio cuando recuerda la playa del Rinconcillo o el Puerto de Algeciras, libre de tantos espigones. Pero los recuerdos perduran.... y si ocurre lo inevitable, siempre podremos decirles a nuestras generaciones futuras que en nombre de un mal llamado progreso nos cargamos uno de los paisajes más bellos de Andalucía, de España y del mundo.
    Besos
    Mamá

    ResponderEliminar
  2. po yo me via compra un ático que los dia de viento seguro que corre fresquito...

    ResponderEliminar
  3. Pepelu a ver si puedes hacer una entrada sobre lo que esta pasando ahora mismo en el ártico. Aquí te dejo un link de referencia y donde puedes firmar para estar en contra de la catástrofe que quieren hacer por el puto crudo.

    http://www.savethearctic.org/

    Un abrazo profe, espero que te vaya todo bien!
    Att: Santos

    ResponderEliminar