martes, 12 de agosto de 2014

No estamos Locos



Si hay algo que también conlleva mi participación en Podemos es una drástica disminución en mi tiempo disponible para tareas cotidianas tan elementales y reconfortantes como la lectura o la escritura. Habiendo acabado de finiquitar el último libro del “Tito Guayo”, trato de buscar inspiración en la madrugada y en sus últimas páginas para matar dos pájaros de un tiro.
Nos habla Wyoming en su libro “No estamos Locos” de nuestros orígenes y de cómo de aquellos polvos estos lodos… Poco nuevo aporta al que ya tiene una edad y, aunque sea “un poquillo”, ha leído sobre su historia pero, no obstante, a veces tengo la sensación de que con esta inconmensurable labor que estamos ejecutando los que creemos en Podemos a veces pareciera que olvidamos el motivo que nos trajo hasta aquí. Es cierto, lo sabemos, pero tan implicados estamos que pareciera que se nos pasara de largo lo sumamente egoístas y ladrones que son los dueños de este cotarro. No pretendo reproducir aquí un resumen del libro ni nada por el estilo, solo hacer hincapié en la importancia de no dejarnos llevar demasiado por nuestras diferencias. De no olvidarnos que el enemigo verdadero que está frente a nosotros tiene casi todo a su favor, excepto una cosa, a nosotr@s.
Nosotras y nosotros nos movemos por el indestructible convencimiento de que otro mundo es posible. De que la fuerza de una ciudadanía que vele por la democracia, la justicia y la igualdad será capaz de hacer morder el polvo a tanto poderoso “vendepatrias” como hay suelto en nuestro país. Si nos detenemos a analizar la última afirmación sería fácil encontrar multitud de matices que desembocaran en un productivo debate de fondo sobre hasta qué punto pudiera tan solo por sí mismo el poder electoral vencer al poder en sí mismo. Cierto. Pero no es menos cierto que los pasos tienen que ir dándose uno detrás de otro. No debemos construir la casa por el tejado y esto, en sí mismo, también implica infinidad de matices. Sea como fuere aún hay algo que conservo a fuego en mi retina y no es otra cosa que una conversación con mi amiga Laura pocos días antes de tener nuestra primera reunión como protocírculo Podemos Campo de Gibraltar (o como quiera llamarse). Hablando de todas estas cosas le decía: “Laura, si hay una cosa que me motiva de Podemos es que creo que es una oportunidad fantástica de crear tejido social”. Hoy, seis meses después, veo como desde Algeciras siguen acudiendo un centenar de personas a las asambleas y más de medio centenar se organiza por grupos de trabajo y da su tiempo, su dedicación, su talento y sus esfuerzos de forma totalmente altruista para conseguir eso: un mundo más justo. Veo como este mismo fenómeno se reproduce a lo largo y ancho de todo el país al tiempo que me doy cuenta de cuál realmente grande es este territorio que llamamos España. Por supuesto que a menudo hay disputa y personas de dudosa calidad moral o cuyos intereses pueden levantar sospechas. También hay grandes personas que simplemente no conectan con otras igualmente grandes por unos u otros motivos. Nadie dijo que fuera fácil, pero es ilusionante. Es ilusionante descubrir como en este mundo esquilmado por los poderes fácticos  la ciudadanía es capaz de organizarse persiguiendo una meta en común. Una meta en común donde todos tenemos cabida. Donde las diferentes ideas e ideologías encuentran un sitio para poder ser debatidas. Donde la hermandad y la amistad florecen tras cada asamblea, reunión o cerveza en los bares. Donde las horas invertidas se cobran por el mero hecho de sentirnos vivos, útiles y acompañados. Por todo ello y por mucho más uno disipa sus dudas radicalmente cuando el agotamiento asoma a la puerta. No estamos solos. Somos legión. La conciencia de clase vuelve a surgir y tenemos la obligación de seguir contagiándola. Si el Orden Mundial se ha encargado de un largo e inexorable proceso de “estupidización”, nosotros tenemos las armas para hacer que la sociedad desande el camino recorrido.
Hay que aprender a desaprender.

Pd: el libro del señor Wyoming , que fue escrito antes de la presentación de Podemos, concluye de la misma forma a la que me veo obligado a concluir esta entrada que, aunque pobre y simplista, me ayuda a elevar mis niveles de ilusión al tiempo que desempolvar este blog semioxidado: UNÍOS

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