miércoles, 25 de febrero de 2026

¿Son los Therian el problema?

 

Hace una semana comía de viernes con los compis del insti y no pasó mucho tiempo antes de que alguien mencionara ese término, oído por primera vez para mí ante la sorpresa de mis compañeros ya que, pareciera que, desde hacía al menos dos días atrás, debía ser algo conocido por todo ser humano. Me explicaron que era la última moda y que las nuevas generaciones ahora se sienten perros y cosas de esas. Me sorprendió que todos lo vendieran como si fuese algo de lo más normal cuando a nadie nunca antes vi pronunciar tal cosa, ni en persona, ni por redes, vídeo viral siquiera.

A lo largo del fin de semana ya me llegaron vídeos de supuestas personas perras (aunque convendría destacar que de esas sí que conocía yo ya antes a muchas) que se comportaban como tal en un taxi. Y así el lunes los alumnos sacan el tema, y efectivamente se corrobora que es la moda. Por doquier, cualquiera habla de lo mismo y ya comienzan a contar casos de gente que hizo tal o cual cosa. En fin, de repente, todos comenzamos a pensar lo mal que está la sociedad para que los nuevos jóvenes se sientan perros (o jirafas, o vete tú a saber qué). Y claro, muchos comienzan a relacionar esto con ese cada vez más crecido discurso anti-woke. Donde los Woke son (o somos) aquellos progres que te dicen cómo tienes que pensar y según el cual al final, estamos construyendo a una suerte de hombre blandengue, que diría aquel, y ya, de paso, pues que esto, antes, con Franco, no pasaba y que si qué necesidad había de que Will de Stranger Things dijera que era gay, llegó a decir el mismísimo Elon Musk. Así que sí, parece que crece con fuerza un discurso antiwoke, antiprogre o, si se prefiere, anti fomento de la diversidad cultural, sexual, de identidad o cómo se prefiera llamar. Y esto, pues cala. Cala, especialmente cuando tiene una intención de que así sea. Cala, cuando es algo que no crece de la nada.


Entonces, uno, empieza a sumar dos más dos y los cabos se van atando. Resulta que no es que estos frikies Therian se sientan nada, sino que les gusta jugar a serlo, disfrazándose, o haciendo el imbécil, que no diré yo lo contrario. Pero de ahí a lo otro, pues mire ud. No es lo mismo. Y resulta que, ¿cuántos son? ¿Qué clase de plaga no serán para que todo el mundo hable de repente de esto? Pues mire ud. No deben ser muchos. Y entonces sí que nos encontramos a una piara de personas bastante más nutridas que los propios Therian yendo a ver y retratar para sus redes en la mismísima Puerta del Sol una supuesta concentración de Therians que no acabó apareciendo. Sí aparecen fotos de estos chicos y chicas cargados con el móvil, con morbo, intolerancia y odio, a retratar esos comportamientos aberrantes que jamás debiésemos permitir. Y uno se pregunta, llegados a este punto, ¿cuál es verdaderamente el comportamiento aberrante? Víctimas de una manipulación cargamos nuestra frustración contra un colectivo cuasi imaginario mostrando el mayor de nuestro desprecio, comprando argumentos que, en última instancia, irán contra lo construido por parte de colectivos como el LGTBI que tanto ha trabajado desde hace décadas. Y lo que la verdad esconde es más terrible, posiblemente, porque puede que esa intolerancia ante esas supuestas conductas, encierre un inconfesable rechazo a otro tipo de identidades más aceptadas y que a día de hoy no sería socialmente aceptable mostrar públicamente dicho rechazo.

Sin haber hecho una gran labor periodística para esta entrada, creo que ha sido en Argentina, a raíz de protesta contra las políticas de Milei, que se ha comenzado a hablar de este fenómeno porque cuatro gatos que protestaban lo hicieron contra él disfrazados de gatos, perros o whatever. Pues se ve, que el señor presidente, ha encontrado con esto una perfecta cortina de humo y ya está iniciando una auténtica cruzada contra ellos, prohibiciones mediante. Y, por si no fuese suficientemente ridículo, lo exportamos y lo copiamos. Porque siempre fuimos expertos en copiar y gilipolleces.

Y así, cual efecto Pigmalión, esta sociedad que vive tras la pantalla y que, ciertamente, se encuentra muy perdida (ojo, la joven y la no tan joven) tendrá a individuos en ella que, de tanto darle bombo a un fenómeno irreal encontrarán motivos para adherirse a la causa. Y bajo esta premisa, uno se pregunta si estos futuros gato-perros serán producto de un discurso Woke o de un discurso de Ultraderecha. En cualquier caso, a mí dejadme en paz, que cada cual con su vida. Y que dejen de manipular. Y a los que tanto opinan, sin pararse a pensar por ellos mismos ni un solo segundito, prueben a hacerlo. Igual no os defrauda. Si es que aún estáis a tiempo.

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