miércoles, 18 de marzo de 2015

Venezuela, ay!! Venezuela!!


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Venezuela, ay!! Venezuela!! Ese país caribeño que suena tan cerca, aunque esté tan lejos. Limítrofe con Colombia, Brasil y la Guayana, ostenta petróleo y es dirigido por el régimen chavista de Maduro que siguió a Chávez tras su muerte. Mulatos, blancos, mestizos, negros. Violencia en sus calles y seguro, qué duda cabe, muchas cámaras de televisión. O tal vez, no son tantas pero las imágenes tomadas, en cualquier caso ,tienen una gran difusión. Especialmente aquí, en España. A decir verdad, confieso que apenas recuerdo oír hablar de Venezuela en los informativos en mi infancia. Entonces es verdad que se hablaba mucho de la URRS(mi más tierna infancia) y el tío de la mancha. Después se hablaba mucho de Cuba y el tío del puro. Siempre se habló mucho de los buenos: EEUU, Francia, Alemania, Inglaterra o Italia. Al menos, algo así recuerdo. Incluso de Jamaica, Japón, Brasil, Irak o Sudafrica se hablaba más. Ahora no. Ahora se habla de Venezuela. Venezuela mola!!! O tal vez no, pero está de moda. A veces, uno tiene la sensación que incluso se hablara más de lo mal que están allí las cosas de lo que lo están aquí, pero es que claro, aquí las cosas no están tan mal. ¿Dónde va a parar?¿ Y por qué están tan mal allí las cosas? Esto es un misterio, o tal vez no, tal vez la culpa es del comunismo dictatorial de los que la dirigen a sangre y fuego, ahora uno, antes otro, pero pal caso, lo mismo da que da lo mismo. Pero qué malos que son(que es y que era). Llegados a este punto a algunos les da por pensar que en el mundo hay muchos países y que por desgracia hay muchos que también están muy mal(hay quien se atreve a pensar que incluso peor) por lo que sorprende que a muchos ni se les nombre. Tal vez haya una explicación. Hay quien piensa, aunque tal vez sean malpensados, que se habla tanto porque hay un partido político aquí en España, que antes no existía y ahora amenaza con ganar, en el que algunos de sus líderes en tiempos pasados mostraron ciertas simpatías hacia algunas de las cosas que se hacían allá. Entonces, razonan estos, al decir lo mal, mal y muy mal que están las cosas allí, aquellos que tienen pensado votarles igual por miedo y esas cosas dicen aquello de: “virgencita, virgencita que me quede como estoy” y no les votan. Hay también quien piensa que pensar así es un poco rebuscado.
Pues eso, pasan los días y los telediarios monopolizan sus informativos con Venezuela a la cual, dicho sea de paso, se la tacha, sin pestañear de régimen dictatorial, aunque ningún organismo oficial internacional lo haga de ese modo. Lo cierto es que ellos pretenden crear una asociación directa entre Podemos y la Venezuela chavista y en gran medida, qué duda cabe, lo han conseguido. Es absurdo tener que señalar defectos de tu partido rival viajando a miles de kilómetros de distancia, en lugar de centrarse en las propuestas que estos proponen, por lo que resulta obvio que a los dirigentes de Podemos no les acomoda nada tener que debatir en estos términos. Como dijera Laclau: “no pienses en un elefante” y va y piensas…y algo parecido quieren evitar ellos: “ no pienses en Venezuela…” y todos nos asocian. Afortunadamente, yo no tengo tanta responsabilidad y eso me permite hablar con más libertad. Resulta evidente que el trato que se está haciendo en los medios, como dijera un amigo el otro día: “(…)está a caballo entre lo cómico, lo repulsivo y lo absurdo”, por lo que ceder a su lógica y contrarrestar para tumbar sus argumentos por los cuales venden a Venezuela como un infierno en la tierra es, de entrada, entrar en su juego y perder. Pero hoy, voy a perder.
Tal vez Venezuela no sea el mejor país del mundo, pero a buen seguro no es ni de lejos el peor. Tratar de comparar y equiparar la situación socioeconómico, histórico y cultural de ellos con la nuestra raya el esperpento y es una atentado contra nuestra inteligencia. A menudo, utilizan como argumento los índices de violencia tan altos del país, y por desgracia, esto es cierto. Igual que ocurre en la práctica totalidad de los países centroamericanos y al igual que ocurría muchos años antes de la llegada del régimen de Chávez. Argumentan, del mismo modo, los índices de pobreza que sufre el país y esto, también del mismo modo, a pesar de tener gran parte de cierto, sigue siendo una falacia que se atribuya a dicho régimen ya que estos índices más bien han venido bajando desde la llegada del mismo y están muy por debajo de muchos otros de sus países vecinos. Algo parecido ocurre con las tasas de analfabetismo, etc. No se trata de esgrimir un: “o estás conmigo o contra mí” puedes perfectamente estar en contra de muchas de las cosas que se hacen en Venezuela pero no por ello consentir ser inoculado por el virus del odio ciego hacia la que pretenden considerar como la región más hostil del planeta. Comprender la realidad de Venezuela pasa, como con todo, por una infinidad de aristas de profunda y compleja comprensión, pero a buen seguro, tirando un poco de sentido común, es imposible aceptar que las molestias que se toman los grandes medios en denostar la imagen del país sudamericano responda a un espíritu democrático insaciable de estos. Es imposible aceptarlo porque de tal modo no tendríamos a reyes, ex-reyes, presidentes, expresidentes, ministros y exministros coqueteando con jeques árabes y otros tantos dictadores denunciados por activa y por pasiva por múltiples organismos por pisotear sistemáticamente los derechos humanos. Entonces, la ética y la democracia ya no es tan importante. Quizás haya quien piense que la explicación tiene más que ver con el hecho de que Venezuela no quiera repartir el pastel con las empresas dueñas del mundo.
“Empresas dueñas del mundo” usar este concepto lleva a menudo a muchos a tildar de conspiranoico a quien lo utiliza. Pero, aunque la conspiranoya a veces pueda alcanzar niveles estratosféricos y perder la verdad que pudiera tener, es obvio que hay grandes intereses que planifican y rigen los contenidos de los medios, las estrategias, los intentos de golpes de estado, colocar a gobiernos afines tras derribar a otros, las puertas giratorias, las guerras(las de la sangre en el terreno y las frías mediáticas que inventan toda suerte de enemigos y demonios). Estos son hechos históricos contrastables que entre otras cosas, fueron el himno diario de los países sudamericanos exprimidos bajo el expolio de la Banana Fruit Company durante el pasado siglo. Así, en gran parte, se hizo hegemónica EEUU y su cultura y aquellos que osaran a plantar cara y hacer de su país un pueblo soberano que velase por sus intereses en lugar de los extranjeros serían perseguidos internacionalmente, pacientemente, en una tarea continua e incesante, mediante miles de prácticas diversas para conseguir hacerles cambiar de rumbo. Esa es la historia. La historia está escrita, aunque se empeñe en escribirla en gran parte los que ganan, siempre hay testigos que lo vieron y lo recuerdan y se empeñan en hacer que no se olvide. Que no se olvide la historia, porque como muchos dicen, si tal cosa ocurre, estamos condenado a repetirla. También hay quien dice que la historia es nuestra y la hacen los pueblos
Venezuela, ay!!! Venezuela

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